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Más sobre dirigir una organización

La semana pasada hice unas reflexiones sobre “dirigir una organización”. Me propongo esta semana hacer otra reflexión. Ahora se habla mucho de propósito o misión de una organización. Es la razón de ser de una empresa. En concreto es la necesidad de los clientes que la empresa quiere satisfacer son el producto o servicio que ofrece. Y toda la estrategia de la empresa debe estar encaminada a avanzar en el cumplimiento de su propósito, a estar en mejores condiciones de satisfacer esa necesidad de sus clientes. Y las decisiones que se toman en el día a día deben estar encaminadas a llevar a cabo la estrategia con la que se avanza en la misión.

Hasta aquí parece todo claro, pero llega el día a día y aparecen asunto a resolver, cuestiones a solucionar, y el directivo se centra en atender esas cosas que se presentan cada día. Y muchas veces esas cosas no tienen nada que ver ni con la estrategia de la empresa ni con el cumplimiento de su misión. Y cuando el directivo emplea la mayor parte de su tiempo en atender esos asuntos, tanto la estrategia como la misión quedan difuminadas y la actividad de la empresa se convierte en ir solucionando cosas.

Pero es lo que Juan Antonio Pérez López llamaba estrategias de adaptación oportunista. Estas estrategias son actividades que aprovechan una oportunidad que se presenta, que generan un beneficio a corto plazo, y que apartan a la empresa del cumplimiento de su misión. Si situaciones de este tipo no son excepciones sino que se llevan a cabo de modo habitual, la gente de la organización empieza a frustrarse y a preguntarse qué es lo que se está haciendo allí. La empresa va deteriorándose poco a poco y al final solo le queda como objetivo resolver y resolver problemas que se presentan sin saber hacia dónde se va.

Directivo, reflexiona sobre la razón de ser de tu empresa, su misión. Piensa si la estrategia está alineada con la misión, y piensas si tu quehacer del día a día, está al servicio de esa misión. Si no es así puedes estar llevando a cabo una incansable actividad que no conduce a ninguna parte. Las buenas empresas lo tienen esto muy claro. Quizá por eso son buenas empresas y son muy eficaces a largo plazo. Hasta el jueves que viene.

Dirigir una organización

Decía Warren Buffett que «una organización debía estar diseñada para que la pueda dirigir un tonto, porque llegará el día en que la dirigirá un tonto«. Yo no estoy de acuerdo con esa afirmación. No puede diseñarse ninguna organización a prueba de incompetentes. Si fuera así bastaría con aprender a diseñar una organización y poner a cualquiera a dirigirla. No, una organización o una empresa es algo muy serio y para que funcione hace falta un buen equipo directivo.

Dirigir es dirigir excepciones. Para los asuntos habituales ya están los procedimientos para abordarlos. El asunto es cuando se presenta una situación en la que es mejor no aplicar procedimientos. Es una situación de excepción. Para esto es para lo que hace falta un buen equipo directivo. Para las excepciones. Y las excepciones se presentan de modo frecuente, pues hay muchos asuntos que atender en una empresa.

En este caso no estoy de acuerdo con Buffett, de quien he aprendido mucho. Cuando una empresa la dirige un tonto, no es extraño que se hagan tonterías. No es suficiente con que esté bien diseñada. Hasta el jueves que viene.

Es evidente que …

Hay personas que piensan que sus opiniones son objetivas y que todo el mundo piensa como ellos. Si uno es un fan del futbol piensa que a todo el mundo le gusta el futbol y no concibe que alguien pueda no estar interesado en ese deporte. Si uno es aficionado a un tipo de noticias piensa que ese tipo de noticias interesan a todos el mundo.

Estas personas no conciben la diversidad de opiniones. No es que no respeten opiniones diversas a las suyas, eso sería prepotencia. Es que no conciben que se pueda pensar de otra manera, lo cual es muestra patente de falta de inteligencia.

Las personas, afortunadamente, somo muy diversas. Hay quienes nos gusta la soledad y hay quienes no pueden estar un rato solo. Hay quienes tienen una necesidad de estar haciendo algo, hay quienes disfrutamos contemplando.

El mundo, es muy diverso. De los millones de árboles que hay, no hay dos que sean iguales. No hay dos caras iguales, salvo las de los gemelos. La misma clase que doy una a continuación de la otra, nunca son iguales. Todo es diferente ¿Os imagináis lo aburrido que sería el que todas las cosas fueran iguales? No habría lugar para las sorpresas…

Lo mismo nos pasa a las personas, tenemos gustos, aficiones, habilidades distintas. El que no entienda que no todos piensan del mismo modo que él, hará juicios desacertados y se equivocará en sus actuaciones. Yo tengo las aficiones que tengo y nadie me tiene que decir cuales tienen que ser.

Si los políticos fueran conscientes de esto, que por otra parte no es ningún descubrimiento, la actividad política estaría menos crispada y sería más fácil llegar a entendimientos dentro de la diversidad de opiniones. Pero no, al que piensa de modo distinto es un enemigo. No, no es un enemigo, es simplemente alguien que piensa de modo distinto. Se me ha ocurrido el tema de esta semana después de estar oyendo una tertulia radiofónica donde uno de los comentaristas solo daba por razonables sus opiniones ¡Qué barbaridad! Hasta el jueves que viene.

No somos tan objetivos como creemos

Cuando tomamos decisiones tenemos que hacer juicios sobre la situación sobre la que tenemos que decidir. Vemos las cosas de una manera, y como las vemos de esa manera pensamos que las cosas son así. Pensamos que las cosas son cómo las vemos nosotros. Lo vemos muy claro.

Y sin embargo, cuantas veces nos equivocamos. Muchas son las razones por las que nuestros juicios no se ajustan a la realidad. A veces es por el paso del tiempo. Al juzgar una cosa tenemos que recordar cosas pasadas, y el paso del tiempo hace que las podamos recordar algo modificadas, entremezcladas con experiencias similares pero distintas, etc. Y manifestamos que las cosas fueron así, cuando no lo fueron realmente.

Otras veces lo que pasa es que juzgar las cosas de una manera nos es más favorable que juzgarlas de otra. Juzgadas de una manera nos hace quedar bien, o tiene mejores consecuencias para nosotros, y juzgarlas de otra manera nos resulta algo perjudicial. Tendemos a ser benevolentes con nosotros mismos.

El saber que tenemos estos problemas a la hora de enjuiciar situaciones e intentar corregirlas en nuestros juicios es síntoma de realismo y de inteligencia. El realista conoce la realidad. El inteligente no se autoengaña, aunque pudiera salir beneficiado autoengañándose.

Al final decidir sobre juicios equivocados lleva a decidir mal. La realidad se impone y las cosas son como son. Y el decidir mal tiene consecuencias al igual que decidir bien. Consejo, intenta corregir tus sesgos a la hora de decidir, y conocer bien la realidad. Hasta el jueves que viene.

Tratar a gente. Aprender de la gente.

Una de las ventajas de llevar tantos años dando clase en el IESE es que he conocido a muchas personas. Tengo muchos antiguos alumnos. Y como yo soy de los que piensan que de todo el mundo hay algo que aprender, siempre he procurado fomentar el trato con ellos para así poder aprender. Lo siento, soy muy egoísta. Las relaciones personales enriquecen. El centrarse en uno mismo empobrece y empequeñece. Saludar a antiguos alumnos cuando me los encuentro por algún lado es parte de las alegrías que da el ser profesor.

A principio de año, después de asistir a una sesión que impartí para nuestros antiguos alumnos en Madrid, se me acercó una antigua alumna y me propuso escribir un par de capítulos de un libro que ella estaba escribiendo. El asunto quedó en reposo, pero volvió a activarse a la vuelta del verano. Así pronto saldrá un libro en el que escribo un par de capítulos. Se trata las enseñanzas que se pueden extraer para la dirección de empresas a partir de 10 películas. Un capítulo por película. Cuando salga ya lo comentaré y lo publicitaré.

De las relaciones con otras personas siempre salen colaboraciones interesantes. Todos necesitamos estar continuamente formándonos para ejercer bien nuestra profesión. Una buena parte de la formación que yo he recibido procede de lo que he aprendido de mis alumnos y antiguos alumnos a lo largo de tantos años.

En resumen, consejo: busca de quien puedes aprender. No estés solo, relaciónate con la gente. Trata a la gente, quiérela. Quizá la soledad sea una de las causas que podrían explicar el deterioro de la salud mental de la que últimamente se está hablando tanto. Gente sola rodeada de muchedumbre. Hasta el jueves que viene.

Retener empleados

Bastantes directivos con los que hablo me comentan lo difícil que es encontrar profesionales formados para desempeñar distintas funciones en sus empresas, tanto a nivel directivo como técnicos y operarios. Me he interesado en el tema y he llegado a conclusiones de porqué puede suceder esto. Por un lado, pueden estar las exigencias de los diversos profesionales, que a veces no son aceptables por las empresas. Exigencias en términos de flexibilidad de horarios, teletrabajo, etc. Pero, por otro lado, me parece que hay empresas y directivos que no están dispuestos a dar condiciones razonables que piden algunas sus empleados o candidatos a empleados.

No se puede intentar retener un empleado bien formado con un salario por debajo de las expectativas razonables dadas la responsabilidad del puesto o la formación requerida para desempeñar bien la función. Hay personas que no han aceptado puestos de trabajo, o que se han desvinculado de sus empresas precisamente porque las condiciones ofrecidas eran muy difíciles de aceptar.

Es lo que ahora se llama, quizá de un modo un poco rimbombante, captación y retención de talento. A un buen empleado hay que pagarle bien y hay que ofrecerle condiciones razonables. Si no se te va a marchar y con razón. Y los costes de contratar y formar a una nueva persona suelen ser muy superiores a lo que se le podía haber dado. Además, si no se ofrecen condiciones razonables las personas que aceptarán los puestos de trabajo no serán las adecuadas. Empresas, lo más valioso que tenéis son vuestros empleados. Conseguid que se enamoren de la empresa.

En otro orden de cosas me parece que es muy importante la formación dual. Jóvenes que están estudiando y haciendo prácticas en las empresas. Es un modo muy bueno de conocer a futuros empleados y seleccionar a los más adecuados. Y para los estudiantes es un modo de saber si la empresa en la que están haciendo prácticas es la empresa en la que quieren trabajar. Hasta el jueves que viene.

Al comienzo del curso

La mayoría de nosotros acabamos de terminar las vacaciones y nos disponemos a iniciar un nuevo curso. Disponemos de 12 meses para emplear en nuestros asuntos: trabajo, familia, ocio, etc. No perdamos el tiempo. Al decir no perdamos el tiempo no estoy animando a hacer muchas cosas. Los que me conocéis sabéis que valoro mucho la contemplación. Al decir no perdamos el tiempo quiero indicar que disponemos de 12 meses al final de los cuales cada uno tiene que ser mejor persona de lo que es ahora. Si no estos 12 meses no nos habrán servido para nada.

Hemos de ser mejores profesionales, mejores padres o madres o lo que nos corresponda, y tenemos que ser mejores compañeros de los que tenemos a nuestro alrededor. Sin olvidar el tener una mejor relación con Dios los que tenemos fe.

Para conseguirlo sugiero varias ideas. Tener un orden de cosas que queremos acometer, en los distintos ámbitos a los que antes he aludido. Ir al tun-tun resolviendo asuntos según se nos van presentando es indicio de que no controlamos nuestra vida, sino que nos la controlan. En definitiva, trabajar bien. Después intentar que con lo que hagamos seamos útiles a los demás, quienesquiera que sean estos. Que con lo que hagamos, hagamos más fácil la vida a los demás, teniendo una visión positiva y optimista de todo lo que acontece y sin ser agoreros. Pero bueno, que cada uno haga lo que quiera con su vida. Yo espero no perder el tiempo este curso que empieza. Hasta el jueves que viene.

Competencia distintiva, personalidad y mediocridad

Hay empresas y organizaciones que miran lo que hacen sus competidores en su sector y tratan de imitarlos. Sobre todo, si estos competidores son empresas líderes. A mi me parece que esto es una falta de personalidad que conduce a la mediocridad. Si uno hace lo que hacen los demás no podrá sobresalir, estará en la media, que es lo mismo que estar en la mediocridad.

Las empresas tienen que definir sus estrategias. Una vez fijado el sector en el que están, tienen que decidir que necesidad de qué clientes quieren satisfacer, y cómo van a hacerlo, y generar una estrategia propia, desarrollando su competencia distintiva. La competencia distintiva de una empresa es aquello que la empresa sabe hacer especialmente bien, y que la distingue de las demás. La competencia distintiva no es una cosa que surge de un día para otro, sino que es fruto del esfuerzo constante de mejorar en una serie de dimensiones.

Es importante que una empresa centre su estrategia en sus fortalezas, en lo que es su competencia distintiva. Las organizaciones que se esfuerzan en combatir sus debilidades acaban desenfocadas y sin un modo genuino de hacerlas cosas. Cualquier empresa de éxito se apoya en sus puntos fuertes y no en intentar convertir sus puntos débiles en fortalezas. Cosa distinta es intentar que las debilidades no hagan descarrilar nuestra estrategia. Las debilidades hay que neutralizarlas, pero no intentar hacer de ellas fortalezas.

Pero volviendo a la personalidad de las empresas, el hecho de seguir la propia estrategia y no tratar de imitar a otros no significa que las empresas no tengan que mirar lo que hacen los competidores. Muchas veces pueden incorporar a su estrategia las buenas prácticas de los mejores, pero esto es muy distinto de imitar sus estrategias. La estrategia tiene que ser propia de cada empresa. Hasta el jueves que viene y feliz vuelta de vacaciones.

Procedimientos, burocracia y flexibilidad

Las organizaciones necesitan establecer procedimientos para resolver los asuntos que se presentan de modo ordinario. Sería agotador si cada vez que se presenta un asunto hubiera que pensar cómo resolverlo. Para eso están los procedimientos. Pero uno no puede ser esclavo de los procedimientos. Como decía mi buen amigo LuisMa Calleja, la prudencia dirá cuando hay que saltarse los procedimientos para conseguir lo que se pretendía con el procedimiento. Cuando una situación es similar a las anteriores, pero presenta algo que la hace ligeramente diferente, puede ser razonable no aplicar el procedimiento.

Procedimientos tiene que haber porque si no la cosa acaba como el ejército de Pancho Villa. Pero las organizaciones que se aferran a los procedimientos sin saltárselos cuando es razonable acaban convirtiéndose en burocracias, y las burocracias son muy poco eficaces porque se olvidan de los objetivos que persiguen y acaban rendidas al procedimiento.

Los burócratas argumentarán ¿pues para que tener procedimientos si al final nos los saltamos? No, los procedimientos se siguen de modo habitual, la mayoría de las veces, pero a veces se presentan situaciones excepcionales y hay que saltárselos. Y esto es dirigir. Dirigir es dirigir excepciones. Las cosas habituales ya se sabe como tratarlas. Son habituales. Hasta el jueves que viene.

Estrategia

La estrategia de una empresa a tres o cinco años establece donde se quiere estar en ese plazo y como se va a llegar a ese punto. Para que la empresa sea coherente la estrategia debe estar alineada con la misión o propósito de la empresa, es decir alineada con la razón de ser de la empresa, con la necesidad de los clientes que la empresa quiere satisfacer con su producto o servicio. Y las decisiones del día a día de la empresa han de estar alineadas con su estrategia.

Muchas veces sucede que los problemas que van surgiendo en el día a día nos hacen centrarnos en lo inmediato y perder de vista si estamos avanzando en el cumplimiento de la estrategia o no. Además sucede que la estrategia no es una cosa fija, ha de ir adaptándose a las cambiantes circunstancias del entorno. Por ello es un buen ejercicio para el equipo directivo de una empresa preguntarse con cierta periodicidad, quizá anualmente, tres preguntas: ¿Qué cosas no se están haciendo y deberían hacerse? ¿Qué cosas se están haciendo, pero deberían hacerse de otra manera? Y ¿Qué cosas deberían dejar de hacerse?

Esta última pregunta es especialmente oportuna pues en el día a día de la empresa se van metiendo rutinas, se van haciendo cosas que eran necesarias en un momento dado, que ya no son necesarias hacerlas, pero que por inercia se siguen haciendo. Cosas innecesarias que añaden complejidad a la actividad diaria del directivo. Hasta el jueves que viene. Como viene siendo costumbre últimamente os dejo un video breve con algunas ideas.

¿Qué es más importante ser eficaz o construir las condiciones que posibilitan el ser eficaz?

Hay directivos que toman decisiones para conseguir los objetivos que se proponen. Los consiguen y la cosa va más o menos funcionando. Pero a otros directivos lo que les preocupa es, más que ser eficaces, el crear en sus empresas las condiciones para que la empresa sea eficaz, para que se puedan ir consiguiendo los objetivos que se proponen.

Estos últimos directivos se preocupan de la formación de su gente, del desarrollo de sus carreras profesionales. De generar confianza en la organización, de dejar espacios de libertad para que su gente actúe como consideren que es lo mejor. Se preocupan, por supuesto de pagarles bien. Y en ese clima de confianza y de responsabilidad la gente saca lo mejor de sí y pone todos los esfuerzos para que la empresa salga adelante. Esto tiene como consecuencia que en la empresa se consiguen los objetivos que se proponen y es una empresa eficaz.

En cambio, los directivos que lo que buscan es solo la eficacia, no son conscientes de cuáles son las condiciones que posibilitan la eficacia. Van solo a resolver los problemas a los que se enfrentan y no se preocupan, porque no son conscientes, que tienen que valorar a las personas que están a su cargo. Son estas personas las que se comprometerán con la empresa o simplemente cumplirán con lo que tienen que hacer sin mucho entusiasmo, y nada más.

Los directivos que desarrollan a su gente construyen organizaciones que cada vez son más eficaces. A los otros por el contrario cada vez les resulta más difícil ser eficaces porque no cuentan con el compromiso de su gente. Para qué van a comprometerse, si no se les valora.

Conclusión, más importante que ser eficaz es construir las condiciones que facilitan que se sea eficaz, Hasta el jueves que viene, y como las últimas semanas os dejo un video con unas píldoras.

Iniciativa y creatividad

Desde hace tiempo cada año hago el camino de Santiago, los 113 últimos kilómetros. Siempre el mismo trayecto y descansando y repostando en los mismos sitios. Ya me conocen. Esta experiencia me ha permitido este año reflexionar sobre cómo una iniciativa ha transformado y mejorado una comunidad.

Resulta que la costumbre de llegar a Santiago andando desde cualquier parte para venerar la tumba del apóstol data de la edad media. Pero la costumbre se perdió prácticamente y se convirtió en un hecho histórico. De repente, en el año 1993, año santo compostelano (que es cuando el día 25 de julio cae en domingo) el gobierno de la comunidad gallega se empeñó en revitalizar esa costumbre. Puso albergues donde por pasar la noche se pagaba una voluntaria pequeña cantidad, señalizó el camino para que la gente no se perdiera, hizo campaña turística, etc.

Resultado: cada año casi medio millón de peregrinos llegan a la ciudad después de haber recorrido al menos 100 kilómetros. Vienen de todas partes del mundo: españoles, brasileños, estadounidenses, australianos, etc. Hay una cantidad desproporcionada de peregrinos de Taiwan.

Cada año ha ido a más y cada vez es mayor el número de gente de cualquier parte del mundo que sueña con hacer el camino algún día. Muchos de ellos desde la frontera francesa a unos 800 kilómetros de Santiago. Ni que decir tiene que esta iniciativa ha generado una gran cantidad de actividad económica, cultural, y de todo tipo en esa región de España que apenas tiene 2,7 millones de habitantes.

Me parece un ejemplo de iniciativa y creatividad para la mejora de una sociedad que puede servir de ejemplo a los directivos interesados dar un impulso creativo en sus organizaciones. Imaginación al poder. Hay muchas posibilidades. Os  dejo otro video continuación de el de la semana pasada. Hasta el jueves que viene y felices vacaciones a los que las empezáis ahora.

Dirigir personalidades fuertes

Me comenta un asiduo lector del blog que opine sobre la composición de los equipos de dirección, en concreto que comente sobre los resultados de un estudio reciente, en el que se afirma que una gran mayoría de los directivos opina que una de las barreras para tomar decisiones eficaces es la confrontación de las diversas personalidades de los directivos que componen el equipo.

Saber dirigir un equipo formado por directivos con personalidades fuertes es un arte que no está al alcance de todos. Más que un arte, yo diría que es un buen “management” propio de los buenos directivos. Lo fácil es gobernar personalidades enanas que opinan lo que opine la mayoría o lo que opina el jefe. Eso es muy fácil, pero las decisiones que de allí surgen son decisiones no bien trabajadas y por tanto no las mejores.

Dirigir personas que piensan, que tienen ideas propias y las defienden, es mucho más difícil. Pero si se sabe hacer, las decisiones que de allí salen son mucho mejores. Pero ya digo, dirigir un equipo así no es fácil y requiere una buena dosis de buen “management”. Me apunta Oscar Carrera, que es quien me ha sugerido que hable de esto, que con un equipo diverso con fuertes personalidades, una vez tratado el tema con toda la profundidad que merezca, la decisión adoptada debe ser asumida por todo el equipo, también por aquellos que opinaban de manera diferente. Esto no es ni más ni menos que dirección colegiada, que tan buenos frutos da y que tan difícil es llevar a la práctica. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video por si os interesa.

Crecimiento y empleo

Se oyen a veces noticias del aumento de afiliados en la seguridad social en España. Indicador de que aumenta el empleo. El gobierno vende la noticia como un gran éxito económico. Si no se miran los detalles esto puede inducir a engaño. Con unos números muy aproximados en España aumenta la población en unas 300.000 personas al año, que se descompone, también aproximadamente, en 100.000 muertes más que nacimientos (saldo vegetativo negativo) y unas 400.000 entradas de inmigrantes. Además, estos inmigrantes no son ni ancianos ni gente jubilada. Son gente en edad de trabajar y algunos traen hijos. Evidentemente a más población más gente trabajando. Solo faltaría que fuéramos más y trabajáramos menos.

También se jacta el gobierno de que la economía va bien, que crece. Evidentemente si somos más, lógicamente se ha de producir más. Lo que hay que mirar es si la renta per cápita aumenta o no. Es decir, si lo que se produce por persona aumenta o no. En España, en el año 2001, el PIB per cápita era de unos 28.000 euros (en euros del año 2023). Llegó a subir a 32.300 en el 2007 y en el 2023 fue de 30.200, o sea, que estamos peor que hace 17 años en 2007 y también por debajo del último año anterior a la pandemia, el 2019, en el que el PIB per cápita fue de 30.500 euros.

También hay que distinguir entre el tamaño de la economía de un país y la riqueza de ese país. Se dice que dentro de unos años China tendrá una economía tan grande como la de Estados Unidos. Posiblemente será cierto, pero como también el número de chinos es cuatro veces mayor que el número de personas en Estados Unidos, cuando llegue ese día en que se igualen las economías, los estadounidenses serán cuatro veces más ricos que los chinos. Si se mantiene la misma proporción de habitantes, para que los chinos tengan un nivel de vida similar al de los estadounidenses, su economía total tendrá que ser cuatro veces más grande.

La economía española crece, pero tampoco mucho. Otra vez en euros del año 2023, el Producto Interior Bruto en España fue de 1.450 miles de millones de euros en 2007, fue de 1.431 en el 2019 y en 2023 estuvo en 1.461 miles de millones de euros. Estamos creciendo, pero muy lentamente y como la población no para de crecer, el PIB per cápita está estancado. Hasta el jueves que viene.

Reconocer los errores

Los directivos, y todo el mundo en general, toman decisiones. Y como nadie es perfecto, a veces nos equivocamos. Un síntoma de madurez y de buen hacer es reconocer los errores, y pedir perdón y rectificar cuando esto último sea posible.

Reconocer que uno se ha equivocado no es síntoma de debilidad, como muchos directivos inseguros suponen. Es reconocer lo obvio, que uno no es perfecto. La gente que trabaja contigo trabajará más a gusto, sabiendo que se pueden equivocar. Si uno siente que tiene que hacerlo todo bien a la primera entonces trabaja muy tensionado. Toda la organización se resiente. El directivo que nunca se equivoca produce risa. Su gente se mofa por el burdo modo como muestra y justifica que lo que hizo mal era lo que había que hacer y que en definitiva salió bien.

A veces algo sale mal y no se sabe la razón, pues puede que hayan sido varias personas las que intervinieron en el asunto. Una hipótesis que casi nadie hace y que recomiendo es considerar que a lo mejor el culpable he sido yo. A partir de ahí empezar a investigar las posibles causas de lo que ha salido mal. Y confirmar unas y descartar otras. Pero si no consideramos como hipótesis que el causante he sido yo, por mucho que investiguemos las causas nunca saldrá que el problema lo he causado yo. Ya se descartará si es el caso.

Cuando nos equivocamos tenemos que saber reconocerlo. No pasa nada. Serás mejor directivo, mejor persona y tu gente trabajará a gusto contigo. Y siempre, siempre, siempre, aprender de los errores, los propios y los ajenos. Hasta el jueves que viene.

La influencia de la suerte en la toma de decisiones

Hace años ya hablé de este asunto, pero como es algo que genera mucha confusión lo vuelvo a tocar. La suerte son todos aquellos factores que afectan al resultado de nuestras decisiones que no podemos ni controlar ni influir. Nuestras vidas y las organizaciones de las que formamos parte dependen de dos tipos de factores. Todas aquellas cosas que podemos controlar o influir, y las que no. Las primeras las controlamos o influimos con nuestras decisiones. Las segundas no dependen de nosotros, pero nos afectan. Es lo que llamamos suerte. Pueden afectar para bien, y entonces decimos que hemos tenido buena suerte o para mal, y entonces es mala suerte.

La principal consecuencia es que podemos tomar una buena decisión y no conseguir el resultado que pretendíamos. Mala suerte. Factores incontrolables han influido en el resultado. Y al revés podemos tomar una mala decisión y que nos salga bien. Buena suerte. No es que seamos unos cracs, es que hemos tenido suerte.

Hay situaciones en que las cosas están muy controladas y dejan poco lugar a que actúe la buena o la mala suerte, y situaciones de mayor incertidumbre en las que la suerte tiene un gran impacto. Por poner un ejemplo simpático, el juego de la oca, el famoso “de oca a oca y tiro porque me toca” es un juego cuyo resultado depende exclusivamente de la suerte, de cual es el resultado del dado. En ese juego no hay que tomar ninguna decisión. El parchís, depende en parte de la suerte, pero en una gran medida de la estrategia, de las decisiones que se toman. Una vez la suerte determina el resultado de tirar un dado, hay que decidir qué ficha mover, en función de la probabilidad de llegar antes a la meta, la probabilidad de comernos una ficha del contrincante y la probabilidad de que el contrincante se nos coma una de nuestras fichas en las jugadas posteriores. El ajedrez, es un juego de pura estrategia. El resultado no depende en absoluto de nuestra suerte sino de las decisiones de qué pieza mover.

Saludos, suerte en vuestras decisiones y hasta el jueves que viene.

Hacer muy bien lo que no hay que hacer

Hay personas muy satisfechas con su trabajo. Lo saben hacer muy bien y lo hacen muy bien. Eso les afianza en que lo que están haciendo es lo que hay que hacer. Se sienten muy satisfechas. ¿Para qué cambiar? Se preguntan. Si algo funciona, no lo toques.

Y resulta que las cosas alrededor cambian, y lo que antes era muy útil y necesario ahora lo es menos. Pero como lo que hacen lo siguen haciendo muy bien, continúan. Hasta que llega el momento en que la situación ya no se sostiene. Lo que hacen, que lo siguen haciendo muy bien, ya no sirve para nada.

Es la tiranía del éxito. Es por esto que hay que estar continuamente vigilante y preguntarse si lo que uno está haciendo sigue teniendo sentido el hacerlo, por muy bien que lo sepamos hacer y por muchos éxitos pasado que nos haya reportado. Me contaron de uno que sorprendido decía, “pero que se me está moviendo el suelo”. Lo que siempre había funcionado, para su sorpresa, había dejado de funcionar. Seguimos haciendo muy bien lo que ya no hay que hacer.

Hay que estar vigilante ante los cambios del entorno, para que no nos pillen embriagados de éxito. Hay que adaptarse al entorno, y si a uno le es posible, intentar cambiar el entorno. Ser protagonista de los cambios. Hasta el jueves que viene.

Empleados nucleares y empleados periféricos (bis)

Ya hablé de este tema en otra ocasión. Pero es algo muy a mi juicio muy importante. En toda empresa se dan los llamados empleados nucleares y los periféricos. Los periféricos son lo que trabajan allí prácticamente solo por dinero, y porque de momento es la mejor alternativa laboral que tienen. En cuanto encuentran una mejor, allí se van. Lo útil que es para los clientes lo que ellos están haciendo les importa muy poco. Intercambian su tiempo y su trabajo por dinero, y poco más. Generalmente son fáciles de sustituir y si se marchan no causan un gran problema.

Luego están los empleados nucleares, son aquellos que también trabajan y reciben un salario, pero que su relación con la empresa es mucho más profunda. Participan del propósito de la empresa. Se sienten útiles para la empresa y para los clientes. Su actividad da sentido a su trabajo. La empresa les ofrece más que un salario. Les ofrece una oportunidad de cualificarse profesionalmente y de sentirse útiles con el trabajo que realizan. Ellos aportan a la empresa su entusiasmo y sus ganas de hacer las cosas bien. Son empleados nucleares. Muy difíciles de sustituir. Están comprometidos con la empresa.

Los periféricos, si valoran lo que aprenden en la empresa es porque eso les da más oportunidades en un futuro, no porque se sientan comprometidos con la empresa. Evidentemente no se da ninguno de estos perfiles en estado puro, pero más o menos en cada empresa se sabe quién es nuclear y quien es periférico, mercenario.

Hay un modo muy eficaz de destruir una empresa por parte de sus directivos. Eficaz y rápido. Directivo, premia a los periféricos y penaliza a los nucleares. Los efectos son inmediatos. Hasta el jueves que viene.

Decidir mediante votación

Voy a explicar esta semana por qué me parece que el sistema de votación para tomar una decisión no es un buen sistema. En primer lugar, genera ganadores y perdedores, lo que dificulta la cohesión en la organización. En segundo lugar, porque nadie se siente responsable de la decisión. Salga bien o mal al final es lo que se votó, así que a mi que no me echen las culpas. Y en tercer lugar porque no todos los que participan en la decisión están igual de cualificados para tomarla, y un sistema de votación da el mismo peso a la opinión de todo el mundo, estén más o menos cualificados. Además, no a todo el mundo le afecta del mismo modo la decisión.

Me estoy refiriendo hoy a las decisiones de cierto calado. Decidir en qué restaurante un grupo de amigos celebran el final de curso es, algo que se puede hacer mediante votación. Pero si la decisión es medianamente importante, todos los participantes deben dar su opinión. Se estudian los pros y los contras y al final llegar a una decisión.

Decidir mediante votación es más fácil. Cada uno emite su voto y al final se cuentan y ya está. Pero genera problemas a la hora de la implantación. Saber gobernar un equipo directivo nadie ha dicho que sea fácil, pero si se quieren tomar buenas decisiones hay que saber hacerlo. Siempre he dicho que cuanto más se invierta en mejorar el proceso a la hora de tomar una decisión más facil resulta la implantación, y si escatima esfuerzo en el proceso de tomar una decisión, los problemas afloran cuando se trata de llevarla a cabo. Hasta el jueves que viene.

Los sabios prevén, los tontos constatan

Se atribuye esta frase a Leonardo Polo, catedrático de metafísica, ya fallecido hace unos años. No garantizo que sea Polo su autor. Un sabio prevé: si hacemos tal cosa pasará tal otra cosa. Si queremos que pase esto tendremos que hacer esto otro. El sabio actúa considerando qué es lo más conveniente hacer para conseguir un objetivo, o previendo cuáles serán las consecuencias de si hacemos tal cosa.

Por el contrario, los tontos observan, constatan que están pasando una serie de cosas, y no saben explicar porqué están pasando. No se dan cuenta que actuaciones suyas anteriores son los que generan los problemas actuales. No prevén que si hacen tal cosa se encontrarán con tal y cual consecuencia. Simplemente constatan que pasan cosas, sin saber por qué están pasando.

Conocer las relaciones de causa y efecto, conocer porqué pasan las cosas que pasan es necesario para resolver problemas y para conseguir objetivos. Sin este conocimiento uno simplemente constata que pasan cosas, pero sin darles explicación. Conocer las relaciones de causa efecto, es lo que yo llamo ser inteligente, y cuanto más inteligente es uno, más profundas son las relaciones que conoce, y uno consigue explicar mejor la realidad, entender mejor por qué pasan las cosas que pasan. No sé si me ha salido un poco complicado el mensaje de esta semana. En cualquier caso, hasta el jueves que viene.

Por cierto, se me olvidaba, este mes de junio se celebran la Eurocopa (14 de junio) y la CopaAmerica (20 de junio). Si queréis organizar una porra o quiniela con vuestros compañeros, en esta web https://matejero.es/excel-porra-eurocopa/ tenéis una plantilla en excel de la Eurocopa para organizarla. Y en esta otra https://matejero.es/excel-quiniela-copa-america/ una plantilla de la Copa América. Por si queréis organizar una porra con los compañeros en la empresa o con el grupo de amigos.

Si quieres conocer a alguien dale poder

Esto es lo que me comentó un antiguo alumno mío, si quieres conocer a alguien dale poder. Resulta que trabajaba con un equipo de personas en la que había varios que tenían el mismo nivel jerárquico en la compañía. Según me decía este antiguo alumno se llevaban bastante bien todos ellos, hasta que…. a uno de ellos de nombraron jefe de los demás, y este nuevo jefe empezó a tratar despóticamente a los demás. Le habían dado poder y se creyó con el derecho de hacer lo que le daba la gana sin dar cuentas y sin pensar cómo su actitud efectaba a los de su equipo.

Es un buen modo de conocer a la gente. Ver cómo se comportan cuando se les da poder. Es en ese momento cuando se muestran como son.

Es clásica la distinción entre poder y autoridad. El poder es la capacidad que uno tiene en conseguir que los demás hagan lo que uno quiere, por la capacidad que uno tiene de premiar o castigar a los demás. Autoridad es la capacidad que uno tiene de que los demás hagan lo que uno quiere por la confianza que estos tienen en que lo que mandas vale la pena hacerlo. El poder lo tiene uno, la autoridad te la conceden los demás porque te la has ganado ante ellos.

El poder es necesario mientras un jefe se gana la confianza de los demás y estos le reconocen su autoridad. Esto lleva tiempo y mientras se consigue, es necesario el poder para que la organización sea eficaz, consiga sus objetivos. Es el uso instrumental del poder. Una característica del buen uso del poder es que llega un momento en que deja de ser necesario. Uno se ha ganado la autoridad y ya no le hacen falta disponer de premios ni castigos. La gente hace lo que se le pide porque confía en el jefe.

Hay una segunda razón para tener poder, y es el uso defensivo del poder. Si lo tienes tú no lo tiene otro que quizá pueda ser un déspota. Estas últimas consideraciones las aprendí del profesor del IESE Juan Antonio Pérez López. Mientras tanto, si quieres conocer a alguien dale poder. Hasta el jueves que viene.

Estrategia, estructura y cambio organizacional

Estrategia y Estructura es el título de un libro de Alfred Chandler, escrito ya hace varias décadas, en el que entre otras muchas cosas dice que una empresa debe definir primero si estrategia y después adecuar la estructura de la empresa al servicio de esa estrategia.

Simplificando mucho, estrategia es qué es lo que quiere hacer la empresa y cómo va a hacerlo, y la estructura es cómo se va a organizar internamente esta empresa para llevar a cabo la estrategia, si en forma de divisiones asignando una división a cada negocio, si funcionalmente, por ámbitos geográficos, más o menos descentralizada, etc.

Parece bastante natural establecer primero la estrategia, y después organizar la empresa con una estructura que permita poner en práctica la estrategia del mejor modo posible. Lo que pasa es que las empresas como las organizaciones son entidades muy adversas al cambio y la estructura es muy difícil de cambiar, por lo que, al final, lo que acaba pasando es que dada la estructura que tiene la empresa la estrategia se acaba adaptando a la estructura, quizá con unos mínimos cambios fáciles de hacer en la estructura.

Es por esto que es tan importante y se han escrito tantos libros y hay tanta consultoría sobre el cambio en las organizaciones, y se habla de organizaciones flexibles, etc. El cambio no gusta a la gente. Provoca incertidumbre. Provoca el lógico temor de cómo me va a afectar. Por eso es tan importante cuando se pretende hacer un cambio en una organización contar con los afectados, que puedan participar en el proceso, tranquilizarles. Que lo hagan algo suyo. La empresa que impone los cambios está condenada al fracaso. El cambio ha de ser un proceso participativo, y sobre todo explicativo. Felices cambios y hasta el jueves que viene.

Atrapados por el entorno

Hay diversos métodos de tomar decisiones. El racional es el más aceptado, pero no muy frecuente en la vida real. Consiste primero en generar alternativas, para ya es necesaria una buena dosis de creatividad. Después se trata de calibrar las posibles consecuencias de cada alternativa, y ya nos estamos moviendo en un mundo de incertidumbres. Después juzgar las alternativas preferimos en función de las posibilidades de que resuelvan el problema que originó la decisión, y entonces nos movemos en un mundo en el que cambiamos fácilmente de opinión y de juicios. Total, que el método racional de tomar decisiones es un engorro.

Hay otros métodos, por ejemplo, usar la intuición. Este método es muy sencillo, pero solo funciona en determinadas situaciones, de las que ya hablé en su día hace muchos años, y que quizá recuerde en un próximo post. Total, que es un método problemático.

Un tercer método es el acomodaticio. Es pensar, una persona como yo, o una empresa como la mía, en una situación como esta, cómo se espera que actúe. Y actuar en consecuencia. Este es un método poco creativo, pero funciona la mayoría de las veces. Con este método se sale de las situaciones, pero nunca se va a destacar. Es muy conservador.

Y finalmente está el hacer lo que hacen los demás. Este también es muy frecuente. Lo que pasa es que con este método se tiende a la media, o mejor dicho a la mediocridad. O quizá por debajo de la mediocridad, pues cuando se adopta lo que hacen los demás es porque los demás ya lo han hecho, y se llega tarde. En este caso un directivo justifica sus decisiones en función de lo que se hace en el entorno. Es lo que un buen amigo mío llamaba estar atrapado por el entorno. Se renuncia a pensar y se va detrás de las modas.

Recomiendo usar el método racional. De acuerdo es algo más difícil, pero nadie ha dicho que decidir sea fácil. Si dirigir una compañía fuera sencillo cualquiera podría ser directivo de éxito. No. Saber dirigir es algo que requiere, experiencia, reflexión y muchas cosas más. Hasta el jueves que viene.

Reconocer los errores

Nadie es perfecto. Si somos buenas personas, que la inmensa mayoría lo somos, y buenos profesionales, sea cual sea nuestra profesión, en general solemos hacer las cosas bien. Pero no somos perfectos y a veces cometemos errores. El que cree que no los comete, esa simple creencia posiblemente sea su mayor error. Todos nos equivocamos alguna vez metemos la pata, o no estamos a la altura que debíamos estar. No pasa nada. Es lo normal.

El problema viene cuando no reconocemos nuestros errores o los intentamos ocultar. Cuando nos hemos equivocado o hemos hecho algo mal. Hay que reconocerlo. Es el modo de mejorar. También hay que pedir perdón a aquellas personas que hayamos perjudicado, e intentar en la medida de lo posible, no siempre es posible, reparar los daños producidos con nuestra actuación. Con esta actitud salimos fortalecidos de la situación. Los perjudicados fácilmente nos perdonan. Facilitamos recomponer y aumentar nuestra relación de amistad y mejoramos para la siguiente ocasión.

Si nos enrocamos en nosotros mismos no reconociendo el error o echando las culpas a otros o a las circunstancias, siempre las culpas la tienen los demás, difícilmente se superarán las barreras que nuestro error ha podido levantar con los perjudicados. Difícilmente ganaremos en amistad. Nuestra relación con los demás será distante en el mejor de los casos, y los principales perjudicados seremos nosotros mismos.

Consejo, reconoce lo obvio: que no somos perfectos, que necesitamos ayuda de los demás, que tenemos que reconocer nuestros errores y que así vamos a ser más felices. Hasta el jueves que viene.

A situaciones complejas, exlicaciones sencillas

A veces he oído decir que situaciones complejas, o cosas complejas no pueden tener explicaciones sencillas. Si tuvieran explicaciones sencillas, las cosas serían sencillas. Estoy en desacuerdo con esa afirmación. Si una situación compleja tiene una explicación compleja, no me hace falta esa explicación. Ya me quedo con la situación compleja. La explicación compleja no me ayuda nada.

La habilidad del que conoce bien las relaciones causa efecto de las cosas, es que puede dar explicaciones sencillas de cosas complejas. Pero esa es una habilidad que posee solo la gente inteligente.

La realidad suele ser compleja, en el sentido de que le afecta un montón de variables interrelacionadas entre sí. Si uno es capaz de entender cuáles son las dos o tres variables más importantes que explican una gran parte de la realidad, será capaz de dar una explicación sencilla de lo que pasa. Lo complejo es complejo. Hay que simplificarlo para entenderlo, no complicarlo más. Hasta el jueves que viene.

Trabajar bien

Hay personas a las que el trabajo que desempeñan les satisface mucho y van cada día muy ilusionadas a trabajar. En cambio, para otras ir a trabajar cada día les supone una tragedia. Entre estos dos extremos hay todo tipo de situaciones intermedias.

Con independencia de las circunstancias en las que nos encontremos cada uno, recomiendo intentar trabajar lo mejor posible. Hacer un buen trabajo. Pues el modo cómo abordamos el trabajo, en buena parte, define quienes somos. Nuestra actitud ante el trabajo dice qué tipo de persona somos.

Si te gusta mucho tu trabajo, tienes unos jefes razonables y además hay buen ambiente a tu alrededor, entonces enhorabuena. Pero si tu trabajo te aburre, o tu jefe te exige un rendimiento desproporcionado, o bien hay un trato despectivo, o te encuentras en cualquier otra circunstancia negativa, tu actitud ante el trabajo puede no ser tan positiva. Mi recomendación en estos casos es decirte “no seas tonto” que tu actitud ante el trabajo dependa de ti, que no dependa de circunstancias externas como puedan ser el grado de imbecilidad de tu jefe o de tus colegas, o cualquier otro tipo de circunstancia.

El principal beneficiado de hacer un buen trabajo eres tú mismo. Te conviertes en un buen profesional. Eres dueño de tu vida, y tu satisfacción o insatisfacción no dependerá de las mejores o peores circunstancias externas, sino que dependerá de tu actitud. Si trabajas mal o a disgusto, el principal perjudicado serás tú.

Con independencia de las circunstancias en las que te encuentres, intenta trabajar bien, ser un buen profesional. Además, tu actitud puede influir y mucho en tu ambiente de trabajo. Intenta que no te afecten los aspectos negativos de tu entorno y valora y apóyate en los aspectos positivos, e intenta ser tu generador de condiciones positivas en tu trabajo trabajando bien, siendo afable y facilitando el trabajo de los demás. No hace falta ser jefe para poder influir en el ambiente de trabajo. Hasta el jueves que viene.

Belleza

Un buen amigo me ha sugerido que hable sobre la belleza. Asunto interesantísimo. Damos mucha importancia a la inteligencia, a entender las cosas. Aceptamos las cosas que entendemos y si algo no lo acabamos de ver claro con nuestra mente lo rechazamos. También se habla mucho de voluntad. Hago esto porque quiero hacerlo o no lo hago porque no quiero. Inteligencia y voluntad son potencias que tenemos y con las que manejamos nuestra vida. Pero ¿y la belleza?

La belleza es algo más escurridizo. La consideramos solo muy puntualmente, pues el día a día, la acción, los sucesos, son cosas que ocupan nuestra cabeza y son el objeto de nuestro interés. De la belleza se me ocurre que hay dos tipos. La superficial y la profunda. La superficial es cuando algo nos llama la atención por lo sorprendente, lo distinto, por lo que resalta. Puede ser una obra de arte, un gol muy bien metido, el atractivo de una persona, etc.

Pero luego está la belleza más profunda. La belleza intrínseca de las cosas. Quedarse admirado por lo que tenemos alrededor. Una persona cualquiera, gente paseando por la calle. Un árbol, un paisaje, el saludo del que te encuentras en un pasillo de tu lugar de trabajo. Todo eso tiene una belleza intrínseca. Pero como la tenemos continuamente al alcance de la mano no lo valoramos. Pero tanto nuestro mundo interior como el mundo que nos rodea contienen belleza. Son belleza. Y si tenemos la capacidad de admirar lo que nos rodea estaremos contemplando belleza.

Hay quien aboga por la eficacia, por sacar el máximo rendimiento a lo que tenemos. Hacer rendir el tiempo todo lo que podamos. Uff, qué tensión, prefiero ir por la vida de un modo más calmado, contemplando mi alrededor. Reivindico la contemplación. Poder admirar la belleza que contienen las cosas y las situaciones diarias. Quizá me tachéis de romántico e idealista. Quizá es que lo soy. Hasta el jueves que viene.

Más sobre unidad y confianza en las organizaciones

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Hablaba la semana pasada de unidad y confianza en las organizaciones. Decía que la unidad era el grado de identificación de los miembros de la organización con los objetivos de esta. Identificación no por lo que se recibe de la organización. Identificación tampoco por lo que se aprende en esa organización. La identificación que genera unidad es por la utilidad real de lo que en esa organización se hace. Utilidad real para los consumidores y clientes de lo que ofrece esa organización. Identificación porque lo que se hace en esa organización da sentido a mi trabajo.

Voy a extenderme esta semana en la confianza. La confianza es lo que genera unidad. La confianza es una relación que se da entre la interioridad de dos personas. Es algo no observable, pero se puede inferir al observar cómo se relacionan dos personas. La confianza entre dos personas se da cuando ambas tienen certidumbre experimental de que cuando una actúa tiene en cuenta la repercusión de sus decisiones en la otra.

Cuantas más interacciones haya habido entre esas dos personas y cuanto más hayan podido experimentar la una y la otra, que se tienen en cuenta al tomar decisiones, mayor será la confianza. La confianza lleva a la amistad. Palabra que tiene la misma raíz que la palabra amor. Cuando interactúo con otra persona y voy comprobando que esa otra persona “pasa” de mi, que no tiene en cuenta la repercusión de sus decisiones en mí, no puedo desarrollar confianza en esa persona. Lo que se desarrolla es una relación de hostilidad.

Fijaos que la confianza es fruto de la certidumbre experimental. El desarrollo de la confianza es algo experimental. Experimento que puedo confiar en esa persona por como ha actuado. La confianza no es un conocimiento racional. No es entender que puedo confiar en una persona. Es haber experimentado que le importo, que me tiene en cuenta, que me valora. Creo que la base de la mayoría de las rupturas matrimoniales está en que no han desarrollado relaciones de confianza que uno de los dos o ambos han ido “a la suya”. Por supuesto que puede haber otras razones. Hasta el jueves que viene.

Unidad y Confianza en las Organizaciones

En mis tres últimos mensajes he hablado del propósito de las organizaciones, su razón de ser, también de la estrategia para conseguir resultados que le ayuden a avanzaren el cumplimiento del propósito, y del aprendizaje y la innovación, que capacitan a la organización. En el mensaje de esta semana voy a completar lo que hace falta para tener una buena organización: la unidad.

La unidad de una organización es el grado de identificación de los miembros de la organización con los objetivos de esta. Identificación no por lo que se recibe de la organización. Si lo que me identifica es lo que recibo de ella, esto significa que para mi trabajar en esa organización es eficaz. En el momento que encontrara otro lugar donde recibo más, me iría allí. Identificación tampoco por lo que aprendo. La identificación que genera unidad es por la utilidad real de lo que en esa organización se hace. Utilidad real para los consumidores y clientes de lo que ofrece mi organización. Identificación porque lo que se hace en esa organización da sentido a mi trabajo. Es útil. Y todo queremos que nuestro trabajo sea útil, más allá de que nos ganemos la vida con él y que aprendamos también.

Por tanto, una organización cuya finalidad sea simplemente ganar dinero, y el servicio que ofrece a sus clientes sea un mero instrumento para generar dinero, es una organización sin misión, y por tanto no puede generar unidad.

¿De qué depende que en una organización haya unidad? Pues depende de cuáles son los valores de la organización. De qué se valora en ese lugar. Y más en concreto de cómo se valoran a las personas. Y muchos más en concreto de cómo se me valora a mí. Si a mi se me valora, si importo, si soy importante, yo estaré dispuesto a hacer lo que haga falta por la organización. Si yo no importo, para qué esforzarme en una actividad que no es importante. Y yo calibro cuanto se me valora en una organización observando cuanto se valora a cualquier persona, porque yo podría ser cualquiera de esas otras personas.

Hay una segunda cosa necesaria para que haya unidad en la organización. Que las personas que trabajen allí encuentren que satisfacer necesidades de otros, de los clientes, es algo que les resulta importante. Un empleado que solo se preocupa de su sueldo y de lo que aprende, para ganar un mayor sueldo con ese aprendizaje, no es apto en una organización que quiera generar unidad. Seguiré con este tema la semana que viene. Hasta entonces.

Aprendizaje e innovación

En los dos últimos mensajes de este blog he hablado del propósito de la empresa, de su razón de ser, y de la estrategia. Decía que a través de la estrategia se va avanzando en el logro del propósito. En el mensaje de esta semana voy a hablar de otra cosa que me parece importante para el buen funcionamiento futuro de una empresa: su capacidad de estar al día, de innovar, de fomentar el aprendizaje.

Si una empresa no innova, si hace las cosas del mismo modo que hace años, esta empresa quedará obsoleta. Además, la gente que trabaja en una empresa, además de cobrar un sueldo quiere desarrollarse profesionalmente, crecer, aprender. Hacer las mismas cosas del mismo modo siempre es algo que motiva a muy poca gente. Las empresas que no fomentan el aprendizaje se quedarán con los empleados acomodados. Los que tienen iniciativa se irán a otros sitios donde puedan desplegar su iniciativa.

Hay directivos que se preocupan del aprendizaje en la empresa, quieren innovar, hacer cosas nuevas y estar al día, pero que lo hacen ellos con un equipo reducido de “innovadores” en su empresa. No dejan a los demás experimentar. Ya son ellos y su reducido equipo los que se encargan de las novedades. La empresa innova, pero la gente se frustra.

Directivo, implanta una cultura de innovación en tu empresa, donde todo el mundo pueda experimentar. Haz florecer toda la potencialidad y creatividad de tu gente. Mejorará mucho tu empresa. Y ten en cuenta que hay intentos de innovar que fracasan. Eso ya se sabe. Que estos fracasos no te hagan desistir. Los fracasos generan aprendizaje. Lo importante de los fracasos, es que no se vuelva a insistir en ideas que no van a funcionar. Que se aprenda, que se intenten nuevos modos.

Es más eficiente hacer las cosas que ya se saben hacer y no emplear recursos en invenciones que pueden fallar. Sí es más eficiente hoy, pero mañana puedes quedar obsoleto, y tu gente puede quedar frustrada. Anímate a fomentar la experimentación. Mejorará mucho tu empresa. Feliz semana santa y hasta el jueves que viene. Os dejo un video sobre riesgos que os puede interesar

Estrategia Empresarial

Hablaba la semana pasada de que para dirigir bien una empresa había que tener muy claro su razón de ser, su misión o propósito. Qué necesidades de clientes y consumidores pretendía satisfacer con el producto o servicio que ofrece la empresa. Fijada la misión, ya podía definirse la estrategia y a partir de ella las demás decisiones a tomar en los distintos niveles. Tanto la estrategia como las demás decisiones han de estar alineadas con la misión.

La estrategia debe indicar qué es lo que va a hacer la empresa para satisfacer esas necesidades de clientes y cómo lo va a hacer. La estrategia debe fijarse para un periodo de entre 3 y 5 años y debe ir ajustándose conforme van cambiando las circunstancias. Para definir la estrategia es esencial saber qué es la estrategia y por eso lo repito hay que tener claro que estrategia es qué va a hacerla empresa y cómo lo va a hacer.

No es estrategia decir que va a conseguir una participación de mercado de tanto por ciento, o que va a convertirse en líder en el país en el sector en el que trabaja, o que va a conseguir una rentabilidad de tanto por ciento. Estos logros son la consecuencia de poner en práctica la estrategia que ha diseñado. Pero mientras no explicite la empresa qué es lo que va a hacer y cómo lo va a hacer, son solo manifestaciones de deseos, pero no pautas que guíen las acciones de la empresa.

Estrategia, como dice Michael Porter, de la Harvard Business School, es tanto saber lo que hay que hacer como saber lo que no hay que hacer. Tener claro qué necesidades y de qué clientes. Si pretende satisfacer a todo tipo de clientes acabará haciendo las cosas de modo mediocre y poco éxito tendrá. Y recordar por último que la estrategia debe estar alineada con la misión, es decir que poniendo en práctica la estrategia se debe avanzaren el cumplimiento de la misión. Se debe satisfacer las necesidades de los clientes que definen la misión. Abundaré sobre estos temas, y hasta el jueves que viene.

Propósito o misión de una organización

Voy a hablar hoy de los fundamentos de cualquier empresa u organización. Lo primero que ha de tener claro cualquier empresa es su razón de ser. Para qué fue constituida. Cual es la necesidad de clientes o consumidores que pretende satisfacer con el producto o servicio que ofrece. Organizar la información existente en el mundo es la razón de ser de Google. Formar lideres con unas determinadas características es la razón de ser del IESE.

El ganar dinero y cuanto más mejor no es una razón de ser. En todo caso es una consecuencia de hacer muy bien lo que hace. Consecuencia de satisfacer muy bien las necesidades que pretende satisfacer de acuerdo con su misión o propósito.

La misión ha de ser a muy largo plazo y debe orientar todas las decisiones que se tomen en la empresa. Es algo que debe estar muy bien identificado y lo han de tener muy presente todos los miembros de la organización, si se quiere que orienten todas las decisiones que allí se tomen. De lo contrario será papel mojado

Una vez se tiene muy clara la misión viene la estrategia de la empresa: a donde se quiere llegar en el plazo de 3, 5 o incluso 10 años, y qué se va a hacer para llegar allí. La estrategia suele tener revisiones anuales o bianuales para modificarla en función de los cambios del entorno, y debe estar alineada con la misión, es decir, el avance en la estrategia debe suponer un avance en el logro de la misión. Si no la empresa es una empresa paranoica. Fijada la estrategia, ya vienen las decisiones del día a día con las que se avanza en el cumplimiento de la estrategia y en la misión.

Parece que el contenido del mensaje de esta semana es una obviedad. Pero no lo es. Muchos directivos se enfrascan en resolver asuntos del día a día y olvidan la razón de ser de lo que están dirigiendo. Tener clara la razón de ser de la empresa, su misión, es fundamental para ir avanzando en su cumplimiento. Tenerla clara, bien comunicada a todos los miembros de la organización e interiorizada, de modo que oriente todo lo que allí se hace. Hasta el jueves que viene.

Inteligencia Artificial e Innovación

Hace unos días di una conferencia a antiguos alumnos del IESE, y uno de los asistentes me felicitó porque no había hablado ni de sostenibilidad ni de igualdad, ni de cambio climático ni de inteligencia artificial. Al final de la conferencia se me acercó una antigua alumna y me dijo que tenía escrito un libro sobre uno de los temas que había estado presente en la conferencia: la innovación y que me lo enviaría. Al cabo de unos días recibí el libro y me lo leí. Y me pareció de lo mejor que he leido sobre innovación.

El libro describía cómo se ha pasado de la época de la productividad a la época del conocimiento aplicado. Antes las empresas buscaban productividad, hacer más con menos recursos. Tareas repetitivas, muy bien estudiadas para hacerlas lo más productivas posible. En la época del conocimiento el recurso escaso ya no es el dinero, las máquinas o los terrenos y las fábricas. Es el conocimiento y el saber aplicado. Aplicar el conocimiento a la innovación. A innovar en ideas, procesos, a la mejora continua, a las nuevas aplicaciones de los conocimientos etc.

Cierto que el libro del que hablaba se escribió hace unos diez años. Ahora está surgiendo una nueva fuente de ventaja y es la aplicación de la inteligencia artificial. Cuyo valor hay quien pone en cuestión y hay quien dice que va a ser revolucionario. Que las cosas van a cambiar y mucho al disponerse de esta nueva posibilidad. Yo me inclino por esto último. Entramos en una nueva situación cuyas posibilidades y límites están todavía por descubrir. Así como an las épocas actuales hay una gran diferencia entre los que tienen acceso al conocimiento y los que no, ahora se va a generar una nueva ronda de desigualdades entre los que sepan beneficiarse de la IA y los que no. Un reto será como paliar esta diferencia y como hacer accesible a todos esta nueva posibilidad.

Supongo que muchos querréis saber el libro al que me refería, se titula “No la toques otra vez, Sam. Cambio, mejora e innovación como caminos hacia el éxito en la nueva era del conocimiento”. Escrito por Esperanza Regueras y la foto que acompaña el post de esta semana es parte de la portada del libro. Es un libro que tiene la virtud de no enrollarse. Dice lo que tiene que decir de un modo claro y sin extenderse innecesariamente para rellenar páginas. Es fruto de la experiencia de su trabajo profesional. Hasta el jueves que viene.

El ambiente en el trabajo

El otro día, a la entrada del IESE, me encontré a un pequeño grupo de personas hablando en torno a otra persona. Cómo eran amigos me acerqué a saludar, y me encontré que la protagonista del grupo era una antigua empleada que se había acercado a algo que tenía que hacer. Todos parecían muy contentos de poder saludarla, y a mí me ocurrió lo mismo.

Este tipo de ambiente dice mucho de las organizaciones. Hay sitios donde a la gente les resulta un drama tener que enfrentarse el lunes por la mañana a toda una semana de situaciones poco amigables, y sitios donde la gente se siente muy a gusto trabajando y donde encuentra compañeros de trabajo que además son amigos.

El ambiente de una empresa depende en buena parte de qué cosas se fomentan allí. De qué se valora. Hay empresas en las que lo que se valora son las personas que allí trabajan y las personas a las que se sirve. Saben que valorar a las personas es el modo más eficaz de conseguir lo que se pretende. En cambio, hay otras en las que lo que se valora son las cosas que se pretenden conseguir, sin darse cuenta de que tratar a las personas como personas es el modo más rápido de conseguirlo.

Por eso a mi me parece tan importante la contratación de personas en las empresas. Hay que contratar empleados que en primer lugar tengan la capacitación suficiente para desempeñar su trabajo, y que tengan capacidad de aprender cosas nuevas, para estar al día. Pero después que también sean personas que sumen, que den buen ambiente. Personas con las que se trabaje a gusto. Que sean buenos compañeros de trabajo.

Me anima a escribir este mensaje una empleada del IESE que se encontraba en el grupo al que he aludido al principio. Me dijo ¿Por qué no escribes de lo agradecida que queda la gente que ha trabajado durante años aquí? Pues eso hago. Hasta el jueves que viene.

¿Por qué es tan difícil el cambio en las organizaciones?

Si una empresa hace las cosas del mismo modo que las hacía hace años no puede sobrevivir, o si sobrevive lo hará muy mediocremente. El mundo avanza, las circunstancias cambian y hay que adaptarse, y si es posible anticiparse a los cambios y liderarlos.

Pero cualquiera que lleve unos años trabajando en una empresa será consciente lo difícil que es el cambio. A veces porque la dirección de la empresa no ve la necesidad, a veces porque pretendiendo la empresa llevar a cabo un cambio, se encuentra con numerosos frenos internos.

“Si nos va bien ¿para qué cambiar?”, “Nuestros clientes están contentos” “Este nuevo producto es de inferior calidad que el nuestro” son razones que llevan a muchas empresas a acomodarse y descansar en sus éxitos. Y cuando se dan cuenta que las cosas han cambiado ya es tarde. Los cambios hay que hacerlos cuando las cosas van bien y no cuando hay dificultades. Los fabricantes de relojes suizos despreciaron los relojes digitales que inventaron los japoneses. Esto a pesar de las grandes ventajas de los digitales, eran más precisos, no había quedarles cuerda, se fabricaban en serie y no artesanalmente… Total, que los suizos lo despreciaron. Eso no es un reloj, decían, un reloj es lo que hacemos nosotros. Y perdieron el liderazgo en la fabricación de relojes. Ejemplos de este tipo hay a montones.

También sucede que a veces las innovaciones son de peor calidad que los productos actuales y por eso se desprecian. Si, al principio son de inferior calidad, pero poco a poco van incorporando mejoras incrementales y acaban siendo productos mucho mejores. Una empresa líder en ventas de audífonos, despreciaron a una pequeña compañía que introdujo en el mercado unos dispositivos que se implantaba en la oreja y mejoraban la audición. Cierto que estos dispositivos mejoraban la audición solo un 80% de los audífonos tradicionales. Total, que fueron despreciados por la empresa líder. No se dieron cuenta que la gente prefería un aparato discreto a un audífono que comunicaba al mundo que uno era sordo. Tampoco previeron que con el tiempo este dispositivo fue mejorando la calidad de audición igualando y no sé si mejorando la de los audífonos. Total, que la empresa establecida empezó a tener dificultades.

En general, las innovaciones vienen de empresas nuevas que no tienen nada que perder. Las empresas establecidas tienen un producto que quieren defender y les cuesta más sacrificarlo. La tiranía del éxito. En un futuro mensaje hablaré de los frenos internos que encuentra una empresa cuando quiere introducir innovaciones. Hasta el jueves que viene.

Sexto sentido

Hay personas de las que se dice que tienen un sexto sentido. Que captan cosas que otros no captan. Que tienen intuiciones. Yo creo que no tenemos un sexto sentido, que los sentidos son cinco, los tradicionales. Creo que esos de los que se dice que tienen un sexto sentido son sencillamente personas inteligentes.

Una persona inteligente es una persona que sabe captar relaciones de causa efecto. Es la persona que sabe por qué pasan las cosas que pasan. Hay relaciones de causa efecto que son superficiales y otras más profundas. Si llueve y las calles están mojadas, es muy sencillo relacionar que las calles están mojadas porque llueve. Cualquiera lo entiende. Sin embargo, intuir porqué una persona está actuando del modo que actúa no es tan obvio, pero siempre hay una o varias razones por las que una persona actúa como actúa. Las personas inteligentes saben captar estas causas. Y cuanto más profundas son las causas que una persona es capaz de captar más inteligente es.

Es frecuente pensar que una persona inteligente es la que sabe hacer cosas complejas. No, el que sabe hacer cosas complejas es un experto. Diseñar un cohete es de expertos. Hay que saber mucho, y mucho de cosas técnicas. Pero esa persona puede ser un verdadero patoso relacionándose con otros, no sabiendo cómo actuar.

Se puede ser muy inteligente y no tener estudios, ni tener capacidad para realizar estudios medianamente avanzados, y sin embargo ser muy inteligente. Saber captar por qué pasan las cosas que pasan. Juan Antonio Pérez López, profesor del IESE del que yo he aprendido mucho y del que ya he hablado en otras ocasiones, solía decir que no hay nada más eficaz que saber por qué pasan las cosas que pasan. Y no hay nada más ineficaz que no saberlo.

A veces me he encontrado con personas perplejas que no se explicaban alguna situación, cuando era evidente la razón de esa situación. Cuando una persona de este tipo ocupa un cargo de dirección en una organización es un desastre. Hasta el jueves que viene.

Si quieres conocer a una persona… dale poder

Una vez alguien me dijo “si quieres conocer a una persona, dale poder”. Efectivamente, cuando una persona actúa sin tener que dar cuenta a nadie es cuando es ella realmente actuando. Cuando uno tiene un jefe que va a juzgar sus actuaciones, tiene que tener cuidado, y no se sabe si actúa por convicciones o actúa porque el jefe la va a juzgar. Cuando uno es el que tiene el poder es cuando se puede saber cómo es realmente.

Hay personas que trabajan y se relacionan con los demás con normalidad. Con normalidad… hasta que los hacen jefes y entonces se convierten en autoritarios. Son personas autoritarias, antes no se sabía que lo eran por que no tenían ocasión de manifestarlo. Ahora tienen poder y se manifiestan tal y como son.

Yo siempre concibo el poder como un servicio. La persona que está a cargo de una organización lo que tiene que hacer es facilitar que las personas que tiene debajo puedan desempeñar bien su trabajo. Facilitarles los medios y la información que necesitan. Darles la formación adecuada para que puedan desempeñar bien su trabajo. Darles seguridad y confianza. Eso es desarrollar personas. Lo otro, el dar ordenes y vigilar es realizar mal la actividad directiva. Y cuando uno usa del poder que tiene para hacer lo que quiera, el deterioro de su organización será inmediato. Fácilmente cometerá injusticias. Dirigir no es un privilegio, es una responsabilidad.

Si quieres conocer a una persona, dale poder. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video de una entrevista que me hicieron hace tiempo.

Más sobre los sueldos de los directivos

Hablaba la semana pasada sobre los sueldos de los directivos de las empresas importantes. En el mensaje de esta semana voy a hablar de la relación que hay entre los sueldos de los directivos y el tamaño de las empresas.

Es de suponer que el sueldo del máximo responsable de una empresa debe ser proporcionado a lo bien que va esa empresa. Si una empresa de modo persistente gana mucho dinero quizá haga bien las cosas. Y por tanto puede no extrañar que su principal responsable cobre un salario alto. Pues resulta que no, el sueldo del máximo directivo de las empresas guarda poca relación con lo rentable que es la empresa y guarda una relación muy clara con el tamaño de la empresa.

Es por esta razón que los directivos quieren dirigir empresas grandes. Por un lado, cuanto más grande sea la empresa que uno dirige más importante se siente. Por otro lado, cuanto más grande es la empresa mayor es el sueldo del directivo. El razonamiento quizá sea el siguiente. Si una empresa es muy grande debe requerir mucho trabajo y por lo tanto hay que pagar más al directivo. Esta lógica a mi me parece absurda. Si una empresa es muy grande, que contrate a más directivos para dirigirla, y que todo el mundo trabaje lo normal.

Esta también es una de las razones, no la única, por la que los directivos se enzarzan en fusiones y adquisiciones de empresas. Así la empresa crece considerablemente de un modo rápido. Lo que no se tiene en cuenta es que entre el 70% y el 80% de las fusiones de empresas fracasan. No consiguen los objetivos que se proponían al ser fusionadas.

Una empresa hay que dirigirla bien. Y para eso hay que centrarse en ella. Si uno está centrado en lo que va a ganar se va a distraer de lo que es importante, que es dirigir bien la empresa. Por supuesto que el trabajo directivo hay que remunerarlo adecuadamente. Hasta el jueves que viene.

Loa sueldos de los directivos

La semana pasada informaba la prensa de una sugerencia de una de las vicepresidentas del gobierno de España: limitar los sueldos de los altos directivos. Parece que pueden resultar escandalosos los sueldos que cobran algunos altos ejecutivos en España.

Al respecto tengo varias cosas que decir. La primera que un directivo ha de tener el salario adecuado a su responsabilidad. Muchos empleados realizan su trabajo y se van a casa a descansar. Es muy propio de los directivos llevarse a casa los problemas y los riesgos que pesan sobre su cabeza. Y esa tensión hay que remunerarla.

La segunda cosa es que un sueldo desorbitado, que va más allá de lo que justificaría la responsabilidad que se asume es poco ejemplar y desilusiona a los empleados. Muchas veces los empleados pueden pensar, con razón o sin ella, que están trabajando para enriquecer a otras personas. El ambiente de la empresa se deteriora y la empresa no alcanza todo su potencial.

Y finalmente lo que a mi me parece más importante: libertad. Que cada empresa haga lo que quiera. Que distribuya el beneficio de sus actividades como quiera. Si lo hace mal es su problema y si lo hace bien enhorabuena. Pero por qué un tercero se va a meter en cómo se hacen las cosas internamente en una empresa. Cuánta intromisión. Viva la libertad.

Si se limita el sueldo de los directivos ¿por qué no limitar también el de los futbolistas? Que cada organización haga lo que quiera y que el gobierno interfiera lo menos posible. Que se hagan cumplir las leyes razonables y que se paguen los impuestos razonables y nada más. Esto último de las leyes e impuestos daría mucho que hablar. Pero lo dejo para otra ocasión. Hasta el jueves que viene.

Sobre difamaciones y calumnias, ojo

Una de las cosas que más daño hace a la convivencia entre las personas y los grupos de personas es el difundir opiniones negativas sobre los demás sean estos personas, colectivos, etc. Rara vez hay necesidad de hacerlo. Y si hay que hacerlo ha de ser asegurándose que lo que se difunde es cierto y para evitar que se haga un daño a terceros. Si es por difundir una mala práctica que no perjudica a nadie, es innecesario hacerlo. Sería una difamación innecesaria que daña al difamado y convierte en mala persona al difamador. Y no digamos si además es mentira, y se difunde por hacer daño. Sería una calumnia. Además, siempre que se agrede el honor de otros hay que restituir. Y esto suele ser muy difícil.

Me ha inspirado el mensaje de esta semana la noticia de un informe de una firma de inversión estadounidense, Gotham City Research, denunciando que la multinacional Grifols ha manipulado sus estados contables. Consecuencia, en tres días las acciones de la empresa están bajando entre el 30 y el 40%.

Yo no sé si esto será cierto. Pero para afirmarlo Gotham tiene que estar muy segura de lo que afirma. Si fuera cierto, cosa que yo ni afirmo ni desmiento porque no tengo ni idea, quizá estuviera justificado emitir el informe para minimizar en la medida de lo posible el impacto negativo a los accionistas. Aunque también se podrían utilizar otros métodos. Si es falso, el daño económico y reputacional para la empresa es inmenso e injustificado. No me voy a extender en la denuncia que en 2014 hizo Gotham sobre una aparentemente exitosa empresa española, denuncia que resultó ser cierta. Poco después esta empresa quebró. Tampoco voy a hablar de las prácticas inversoras de Gotham, que nos llevaría muy lejos.

Solo advertir del cuidado que hemos de tener a la hora de emitir opiniones sobre otros. Ojo con las difamaciones y mucho más ojo con las calumnias. Hasta el jueves que viene.

Datos y opiniones

Hay un dicho que dice que los datos no se discuten, se comprueban. Estoy parcialmente de acuerdo con ese dicho. Parcialmente porque los datos admiten interpretaciones. Los mismos datos pueden querer decir una cosa u otra. Y sobre todo la interpretación que se hace de los datos puede ser muy diversa y errónea.

Un clásico ejemplo que sale en mis clases es un titular de un periódico que dice “La mitad de los fallecidos en accidentes de carretera llevaban cinturón de seguridad y la otra mitad no”. Esto es un dato que puede llevar a la conclusión de que llevar cinturón de seguridad no aumenta la seguridad. Craso error, para llegar a una conclusión de este tipo uno tiene que calcular entre las personas que llevan cinturón de seguridad qué proporción muere en accidente de circulación, y compararlo con la proporción de personas que no llevando cinturón mueren. La diferencia es abismal.

Los datos, y sobre todo su interpretación, se pueden y se deben discutir. Lo que no cabe discutir es sobre las opiniones. Si yo pienso que la música rock es molesta, nadie me lo puede discutir. Posiblemente a otras personas les parecerá muy atractiva, cosa que yo no les discutiré. Pero el que a mí me parezca que es molesta, por favor que no me lo discutan. Soy yo el que sé lo que me gusta y lo que no. Los datos se discuten las opiniones no. Por cierto, a mi me gusta la música rock.

Hay personas que están muy seguras de lo que dicen. No dudan. Creen que están en lo correcto. Esto les incapacita para aprender. Ante los distintos sucesos y situaciones uno debe hacerse un juicio. Pero debe estar abierto a cambiarlo si le muestran que hay razones para hacerlo. Si uno siempre está seguro de lo que piensa difícilmente aprenderá de los demás. Hasta el jueves que viene.

Al comienzo del año

Comienza el año y una pregunta que surge es ¿qué va a pasar este año? La respuesta es muy sencilla. No lo sabemos. Pero podemos hacer algunas reflexiones que nos ayuden a hacernos alguna idea. Durante los últimos dos años, aproximadamente desde que se controló el Covid, lo que venía a la cabeza era riesgo. Teníamos mucha incertidumbre y alto riesgo de que se nos echara encima una crisis económica no muy profunda pero sí que algo duradera. La inflación, el miedo, los problemas en las cadenas de suministros, la subida de tipos de interés con su impacto en las hipotecas, etc. Nos hacía pensar que fácilmente podríamos enfrentarnos a dificultades económicas.

La cosa no ha ido a más. Simplemente susto y prevención, pero hay un empleo razonable, la inflación empieza a estar controlándose. Ya no se ven problemas en las cadenas de suministros. No nos encaminamos hacia un desastre. Lo que se ve en el horizonte, desde el punto de vista puramente económico es estabilidad sin echar las campanas al vuelo. Crecimiento muy moderado, pero cierta estabilidad. Cosa distinta son las guerras en el plano internacional. Son situaciones gravísimas para aquellas personas a las que les afecta. Pero a la población de fuera de esos lugares no nos afecta desde el punto de vista material. Otra cosa es el dolor y la tristeza que nos produce.

Un riesgo importante al que nos enfrentamos todos es a un ciberataque masivo. No me refiero a las ataques que puedan sufrir unas u otras empresas, que seguirá habiéndolos. Me refiero a un ciberataque masivo que paralice la actividad d ellos países. Puedo no pasar, pero más vale que nos preparemos. Hace cuatro años tampoco pensábamos que el mundo se iba a paralizar y se paralizó.

La inteligencia artificial tendrá un menor impacto del que se le supone. El teléfono o internet fueron innovaciones que nos cambiaron el modo de hacer las cosas, pero el mundo sigue siendo el mundo y lo mismo va a ocurrir con la IA. Del cambio climático no tengo una opinión.

Y lo que va a configurar el mundo en las próximas décadas va a ser la demografía. A la cultura y la sociedad occidental les veo mal futuro, a décadas vista. Quizá algún día me extienda más sobre este asunto. Pero me parece que la demografía va a ser la principal variable que configure cómo va a ser el mundo dentro de varias décadas. De momento feliz 2024 y hasta el jueves que viene.

Paz

Corre tiempos convulsos a todos los niveles y la navidad nos invita a que reflexionemos sobre la paz. Tiempos convulsos a nivel internacional con dos guerras muy duras. También la situación de algunos países en los que unos dictadores autoritarios impiden la libertad y el desarrollo de las personas. Dentro de los países polarización de las actitudes, falta de entendimiento y comprensión y ver como enemigo al que piensa de modo distinto, en vez de intentar tender puentes. En las empresas hay crispación. Cada vez disminuye el compromiso de los empleados por el modo de ser tratados por los jefes. En las familias sufrimiento por egoísmos, falta de comprensión de los que víctimas inocentes son los niños. Cada vez hay más familias rotas.

¿Ante tal panorama qué podemos hacer? Pues a nivel individual cada uno intentar ser pacificador en su entorno. No generar polémicas y suavizar las que surgen. No significa esto ocultar las discrepancias. Esto es peor porque los conflictos quedan latentes y se van alimentando hasta que estallan. Significa intentar suavizar las discrepancias tratando de entender los puntos de vista de los demás y tratando de llegar a una solución razonable.

También se puede participar en las asociaciones de nuestro ámbito para dar soluciones pacíficas y conciliadoras a las cuestiones que surjan. Ya sea asociaciones de vecinos, profesionales, partidos políticos o donde cada uno se encuentre más atraído. Pero siempre con la idea de pacificar las tensiones que puedan surgir. No echar leña al fuego.

Participar en actividades educativas con gente joven es algo muy importante. Los que manden en el mundo dentro de 20 años que estén educados con la idea de que su vida sea un servicio hacia los demás. Quien sea el presidente de gobierno dentro de 25 años y quienes sean los ministros son personas que se están formando ahora. No sabemos quienes serán. Pero eduquemos a los jóvenes con mentalidad de servir.

Y lo que siempre está al alcance de todo el mundo es rezar. Rezar por la paz. Cosa que invito a todo el mundo a hacer. Feliz año nuevo y hasta el jueves que viene.

Más sobre decisiones en equipo

De las decisiones en equipo ya hablé hace unos años. Voy a hablar hoy de las decisiones colegiadas. Se dice que hay gobierno colegial en una organización cuando las decisiones no las toma el que manda, sino que se consensuan dentro del equipo de gobierno. Consensuar no en el sentido en que unos ceden en alguna cosa y otros en otra, sino que se toman tras haber dado cada uno su opinión, haber puesto en común toda la información que se tiene y haber escuchado todos los pros y los contras.

Después de la discusión serena y civilizada se llega a la conclusión que hay una alternativa que es la mejor, aunque no tenga todos los aspectos positivos que a uno le gustaría, parece que es mejor que las demás. Hay muchos procedimientos para tomar decisiones colegiadas pero, una vez el equipo se ha decantado por una alternativa, si algún miembro del equipo sigue pensando que hay otra que es mejor, cierra filas y adopta como suya lo que se ha decidido en equipo.

Este método de tomar decisiones tiene unos posibles vicios, que hace que aparentemente sean decisiones colegiadas, pero que realmente no lo son. Uno es que el que manda puede escoger como miembros de su equipo directivo gente sin personalidad que van a apoyar cualquier cosa que diga el jefe. Evidentemente así es más fácil llegar a un acuerdo, pero este método es un autoritarismo camuflado .Las personas competentes se frustran y se marchan de la organización.

Hay una actitud que impide la colegialidad, y es que haya un miembro del equipo que de antemano diga que tal cosa no se puede hacer y que por tanto no apoyará ninguna decisión que contenga tal cosa. Así es imposible que haya colegialidad. Si una cosa no se puede hacer es porque colegialmente se ha podido llegar a esa conclusión, no porque alguien intente imponerlo. Ante directivos con esa actitud lo mejor es prescindir de ellos.

Qué bien funcionan las organizaciones cuando tienen directivos valiosos, que discrepan constructivamente y que intentan llegar a la mejor. solución, sin imponer condiciones. Hasta el jueves que viene. Como hago ultimamente os dejo un breve viedeo de una entrevista que me hicieron.

Hacer bien lo que no hay que hacer

Hay empresas y personas que lo que hacen lo hacen muy bien y por tanto están muy satisfechas de ellas mismas. Si lo hacen tan bien ¿para qué cambiar? Y ahí es donde está el problema. Lo que se hace se hace muy bien pero ya no es lo que se tiene que hacer. No hay innovación, hay autocomplacencia, y poco a poco uno se va quedando obsoleto. Es difícil darse cuenta de esto, y cuando uno se da cuenta quizá ya sea demasiado tarde y haya perdido el tren. Es lo que se llama tiranía del éxito.

Tenemos que hacer las cosas bien, pero tener el radar puesto por si el entorno o las circunstancias empiezan a cambiar. Estar al tanto y evolucionar para no quedarnos anticuados. Y si es posible, pero esto ya es para nota, ser agentes del cambio. Ser nosotros o nuestras empresas las que originan el cambio y tiran de las demás.

Cuantas personas se han quedado anticuadas en su trabajo por complacencia con lo bien que lo hacían. Cuantas empresas también fracasan por no saber advertir los cambios. Hay que hacer las cosas bien, pero más importante es saber qué es lo que hay que hacer, no vaya a suceder que hagamos muy bien lo que no hay que hacer y estemos adentrándonos en el error.

Os dejo esta semana un video de una entrevista que me hicieron este verano cuando visité el IEEM en Montevideo. Hasta el jueves que viene.

Más sobre Directivos Maduros e Inmaduros

Comentaba la semana pasada una de las cualidades que distinguen a los directivos maduros de los inmaduros. Esta semana voy a por otra. Hay personas que confunden los deseos con la realidad. Deseo que una cosa pase y eso me lleva a pensar que va a pasar. Se me ha ocurrido el mensaje de esta semana leer un titular en la prensa que dice «El presidente (del gobierno) promete a las compañías extranjeras “certidumbre, convivencia y paz social”». Como si estuviera en su mano conseguir eso.

Eso que promete nuestro presidente es un deseo que tiene, pero el que haya “certidumbre convivencia y paz social” ya no depende de él ¿Cómo lo puede asegurar? Ciertamente puede influir algo, pero solo algo y quizá no mucho. Los inmaduros piensan que lo que desean que pase va a pasar. Esconden la cabaza a la realidad y prefieren vivir en el mundo que sueñan.

Además, cuando uno tiene que prometer algo es porque hay dudas de aquello que promete y por tanto, tiene que insistir en que va a pasar. De ahí que podamos pensar que se avecinan tiempos de incertidumbre, problemas de convivencia y cierto agitamiento social. Sea lo que sea, abogo por infundir paz en nuestro entorno. Por no echar leña al fuego en los habituales conflictos en los que nos enfrentemos día a día. Seamos personas pacificadoras.

Os dejo un video de mi intervención el pasado mes en el congreso anual de la abogacía de Málaga. Hasta el jueves que viene.

Directivos Maduros y Directivos Inmaduros

Comentaba la semana pasada que todo lo que sucede, sucede por alguna razón. También en alguna otra ocasión he comentado que las decisiones tienen consecuencias. Hoy voy a glosar un poco más estos asuntos, que nos dan un criterio más para distinguir a los directivos maduros de los inmaduros.

Cuando tomamos decisiones es porque queremos lograr un objetivo. Pero con una decisión, además de conseguir o no conseguir el objetivo pretendido, se pueden producir otras consecuencias no pretendidas. El hecho de que no sean pretendidas no implica que no sean consecuencias de nuestra decisión. Pablo Regent y Joaquin Ramos son dos profesores del IEEM, una escuela de negocios en Montevideo a las que el IESE ayudó a poner en marcha y con la que seguimos colaborando. Estos dos profesores, en su libro que vivamente recomiendo “Directivos que sirven” dicen que un síntoma de inmadurez del directivo es que niegan que esas consecuencias no queridas de las decisiones que tomamos sean causadas por esas decisiones. “No, si yo no pretendía eso”. De acuerdo usted no lo pretendía, pero su decisión ha causado eso. Pues no. Niegan la realidad y niegan que haya sido consecuencia de su decisión.

Cuando para aumentar la productividad de los empleados un directivo ofrece incentivos individuales asociados a logros de objetivos, es muy fácil que los empleados dejen de colaborar entre sí, se centren en lograr sus objetivos y la productividad total de la empresa baje. “No, si yo no pretendo que se pongan a competir unos con otros”. No usted no lo pretendía, pero eso es lo que ha sucedido fruto de su decisión. El directivo maduro se da cuenta de su error y el inmaduro niega la obvia realidad.

Como siempre Pensar. Pensar en las consecuencias de nuestras decisiones y no negar la realidad. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video que habla del libro que cito en este mensaje.

Todo lo que pasa, pasa por alguna razón

Este es un principio básico que creo que viene de Aristóteles. Todo lo que pasa pasa por alguna razón. El pasado 17 de junio, recién convocadas las elecciones generales en España, publiqué en un artículo en la prensa que el Partido Popular ganaría las elecciones pero que el presidente del gobierno volvería a ser Pedro Sánchez. También en otoño del 2016 auguré que Trump ganaría las elecciones en Estados Unidos. De esto no dejé constancia escrita, pero si que lo recuerdan muchos amigos.

Y me preguntan Miguel Angel ¿cómo pudiste acertar? Pues muy sencillo. Todo lo que pasa, pasa por alguna razón. Cuando se suspende un examen, se suspende por alguna razón. Porque no he estudiado, porque el profesor me tiene manía, porque ese día me dolía la cabeza, porque me pillaron copiando, o por cualquiera que fuera la razón. Pero siempre hay, por lo menos, una razón.

Basta observar la realidad, observar relaciones de causas y efectos, entenderlas, y cuando se ve una causa se puede predecir el efecto. Pero para eso hay que ser buen observador. Además, no todas las causas y efectos se pueden captar. Algunas están muy ocultas. Esto es lo que da lugar a la incertidumbre. Y cuando actúan esas causas que no se pueden conocer, se dice que ha habido suerte, si las causas han jugado a nuestro favor, o mala suerte si han jugado en contra.

Pero las causas que se pueden observar facilitan el saber qué es lo que va a pasar. Siempre con un margen de error, porque siempre pueden actuar esas causas imperceptibles. Pero si observáramos más cuidadosamente el mundo quizá nos llevaríamos menos sorpresas. Si no tratas a tus empleados como personas, es fácil predecir lo que va a pasar en tu empresa. Consejo: observar la realidad y pensar. Pensar. Si pensáramos más nos llevaríamos menos sorpresas y controlaríamos mejor las situaciones.

La Toma de Decisiones

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Tomamos decisiones porque queremos conseguir un objetivo. Estamos en nuestra situación actual y queremos llegar a una situación mejor. Hay una brecha entre la situación actual y la situación a la que queremos llegar. Algo que nos puede ayudar a decidir bien es analizar si esta brecha es de capacidad o es de oportunidad.

Me explicaré. Una brecha es de capacidad cuando hay una oportunidad de mejora clara, pero no sabemos como abordarla. Soy propietario de una escuela de idiomas y me va bastante bien. Tengo muchos alumnos. Cada vez viene más gente pidiendo aprender chino. Hay una oportunidad de negocio dando clases de chino. Pero hay un pequeño problema, mis profesores no saben chino y es muy difícil encontrar profesores que puedan enseñarlo. Están muy demandados. Aquí hay una oportunidad, pero me falta la capacidad para satisfacerla. En estos casos lo que hay que hacer es adquirir esas capacidades. Cuando una empresa ve una oportunidad y quiere perseguirla lo que tiene que hacer es desarrollar las capacidades para beneficiarse de esa oportunidad.

Puede suceder la situación inversa, que uno tenga una serie de capacidades, pero que no encuentre la situación adecuada para aplicarlas. Aquí lo que hay es una brecha de oportunidad. Hay una capacidad, pero no tengo la oportunidad de ponerla en práctica. Mi especialidad es cuidar ancianos. Se que hay muchas familias que precisan de personas que cuiden a sus mayores. Pero resulta que no se acceder a esas familias. Se que las hay, pero no sé cómo encontrarlas. En este caso lo que hay que hacer es cambiar el modelo de negocio. Cambiar el modo de hacer las cosas para poder acceder a esas familias.

Esta simple distinción nos puede ayudar a diagnosticar las situaciones y así orientar mejor las decisiones. Sirve tanto en el plano personal como en el profesional y el empresarial. También podemos sacar como consecuencia que para tener mayores y mejores posibilidades en la vida lo mejor es la educación. Estar preparado profesionalmente. Así tendremos más posibilidades de abordar un mayor número de oportunidades. La prioridad de las familias, las empresas y los gobiernos debería ser proporcionar una educación de calidad a los suyos, sean estos hijos, empleados o ciudadanos. Y la mejor educación que podemos adquirir es la que nos facilite ser buenas personas. Hasta el jueves que viene.

Gobierno de Organizaciones y Sostenibilidad

La semana pasada participé como ponente en el 18º congreso jurídico de la abogacía de Málaga. Me invitó Rocío Ramírez, que sabía de mi porque es asidua lectora de mis publicaciones. El congreso reunió presencialmente a unos 1200 abogados y otros 200 se inscribieron para asistir en remoto. Es un congreso que en los últimos dos años ha recibido el galardón de ser el mejor evento jurídico de España.

Me invitaron a hablar sobre “Grandes retos del Management: Estrategia, Crecimiento, Innovación y Liderazgo en despachos de abogados”, dentro de la sección de “Gestión de despachos”. Me invitaron a exponer mis ideas sobre el gobierno de organizaciones para que se aplicaran a los despachos de abogados. Me sorprendió el interés que suscitó lo que iba diciendo, y me parece que la razón es que en general los asistentes a mi conferencia valoraron mucho como aplicar principios generales de dirección de empresas al caso de los despachos de abogados.

Tuve la impresión de que generaba el mismo interés que cuando hablo de estos temas a gerentes de servicios hospitalarios, de instituciones educativas y en general a sectores poco presentes en las escuelas de negocios. Y es que los principios a tener en cuenta para dirigir organizaciones sirven en muchos ámbitos: desde una familia, un club deportivo, o cualquier organización. Luego esos principios hay que aplicarlos a cada circunstancia concreta.

Dentro de unos días daré una conferencia sobre Sostenibilidad y Educación en el Instituto CRIIA, que es una asociación dedicada a la promoción del crecimiento y el desarrollo sostenible. Estoy preparando una conferencia sobre sostenibilidad que va más allá de la sostenibilidad medioambiental, que es de lo que fundamentalmente se habla cuando se aborda este tema. Mi idea es que la sostenibilidad requiere educación y reducción de las desigualdades. Más adelante iré hablando de este tema. Hasta el jueves que viene.