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Cuando el jefe es el problema

En ocasiones, uno se encuentra con situaciones que ilustran por qué algunas organizaciones no terminan de funcionar bien. Lo viví el otro día en el tren entre Madrid y Barcelona. Cerca de mí había una persona con apariencia de directivo que iba hablando por teléfono con un nivel de voz que se debía pensar que estaba en su propio despacho. El tren no iba lleno por lo que se oía perfectamente lo que decía. Resulta que debía estar hablando con un colega de la empresa y parecía que hablaban de lo incompetente que era uno de los de su equipo.

Por los términos que usaba y el tono de voz, me dio la impresión de que el incompetente era él. Un directivo no puede tratar de inútil a uno de los de su equipo. Si no es útil para el trabajo que está haciendo lo que hay que hacer es ponerle en un lugar más acorde a sus capacidades. Pero nunca despreciarle, como hacía este individuo.

Un directivo está para facilitar el trabajo de su gente. Para ayudarles a hacerlo y para formarles para que crezcan profesionalmente. La gente del equipo no son instrumentos de uso de los directivos. Cuando uno está a cargo de un equipo tiene la responsabilidad del desarrollo de su equipo. Pero nunca despreciarles.

Me da la impresión de que buena parte de la mediocridad de algunas empresas es por el trato que tienen los directivos con su gente. Hay directivos que no son conscientes de que la variable más importante para la buena marcha de una empresa es el compromiso y esfuerzo de los empleados. Y hay muchos directivos que desmotivan. No digo que el directivo tenga que motivar a su gente. Las personas ya estamos motivadas para trabajar y para trabajar bien. Lo que digo es que lo que no tienen que hacer es desmotivarles.

Por supuesto que además de motivación y compromiso de la gente hace falta que tengan capacidad. Pero cada uno tiene la capacidad que tiene. Y el papel de directivo es colocar a cada persona en el lugar donde pueda hacer mejor uso de esas capacidades. Hasta el jueves que viene.

Inteligencia Artificial y Futuro del Trabajo

En la década de los 80, cuando se empezaron a popularizar los ordenadores personales se decía que la informática iba a destruir muchos empleos. Pasó todo lo contrario, los departamentos de sistemas de información de las empresas no han hecho más que aumentar y aumentar sus plantillas. Lo que pasó que el trabajo de las secretarias y secretarios cambió. Dejó de ser relevante la habilidad con la máquina de escribir, y fue necesario adquirir otras habilidades.

Cosas similares se escuchas ahora, que las herramientas de inteligencia artificial van a dejar obsoletos muchos trabajos y que van a ser necesarios menos profesionales. También que el mundo del trabajo se va a despersonalizar y deshumanizar, pues vamos a estar todo el día interactuando con el ordenador. Se van a resentir las relaciones personales. Pienso que va a suceder todo lo contrario.

Como ocurrió en los años 80, van a ser necesarios muchos más profesionales. Lo que pasa es que cambiarán muchos trabajos. Muchas cosas que hacemos ahora los humanos las harán las máquinas, pero a las máquinas alguien las tendrá que programar y manejar. Eso sí también como en los años 80, cambiarán mucho los modos de ejercer las profesiones. Tendremos que actualizarnos.

Con respecto a si se va a deshumanizar el mundo del trabajo pienso también que todo lo contrario. Las personas dejaremos de hacer lo más automatizable, y nos centraremos en lo que es específicamente humano y que las máquinas y la IA no podrá hacer. El contenido de nuestro trabajo serán los aspectos más humanos del trabajo. Lo menos propiamente humano nos lo harán las máquinas.

El mensaje de esta semana tiene su origen en una distendida conversación que tuve con un buen amigo durante la pasada Semana Santa, y que me hizo ser consciente de lo que expongo en este mensaje. Es la gran ventaja de tener buenos amigos y poder tratar con ellos de los más diversos asuntos. Hasta el jueves que viene. Esta semana adelanto un día el mensaje por ser mañana fiesta.

¿Quién manda aquí? El nuevo orden económico se decide ahora

En la década de los 80, hace unos 40 años, el mundo económico y empresarial estaba admirado por la posición de Japón en el mundo. Después de su derrota en la segunda guerra mundial se había erigido como una economía pujante, la segunda del mundo, que sin rivalizar a Estados Unidos, causaba gran impresión. Grandes multinacionales, modelos de gestión creativos, etc. Todo esto se vino abajo en los 90 después de que se pinchara su particular burbuja inmobiliaria. Ahora es una economía, potente, pero no lo ejemplar y admirada que llegó a ser.

¿A qué viene todo esto? Pues a comentar que las economías que mandan en el mundo son además de Estados Unidos, China y la Unión Europea, y a comentar lo que puede pasar en el futuro. Estados Unidos se ha mostrado muy dinámica durante las dos últimas décadas. Capeó muy bien la gran recesión del 2008 y lo está haciendo francamente bien. La gran incógnita ahora es el impacto que tendrá tanto en su propia economía como en el resto del mundo las imaginativas medidas de su actual presidente.

China es otra incógnita. Al igual que Japón en la segunda mitad del pasado siglo, China ha experimentado un crecimiento y desarrollo espectacular en las tres últimas décadas, aunque ahora se está ralentizando algo. ¿Va a estancarse China, como lo hizo Japón en los años 90? ¿Se está acabando el milagro chino? Es una incógnita. Hay algunas grandes diferencias entre Japón y China. Primera, que Japón está aislada y China rodeada de países emergentes y emergidos que dinamizan la economía. La segunda que Japón tiene poco más de 100 millones de habitantes mientras que China tiene 1400 millones. Mucha infraestructura queda por construir en China y mucho espacio para el consumo, el crecimiento de China puede durar algunas décadas más todavía.

¿Y qué decir de Europa? Pues creo que es la gran perdedora de las tres economías y no va en camino de mejorar. Razón, son 27 economías con puntos de vista muy diversos y que tienen dificultades para diseñar una hoja de ruta común. Además, parece que a Europa le encanta regular y poner trabas al dinamismo económico. Legislación y legislación de obligado cumplimiento que puede asfixiar un poco la economía. Además, se ve cierta descoordinación en política exterior. Unos cortejan a los chinos y otros a los estadounidenses ¿en qué lado estás Europa?

Muchas incógnitas para este futuro próximo. Lo más inmediato el impacto de las medidas del actual gobierno norteamericano ¿Qué opinión tienes de todo esto? Hasta el jueves que viene.

Más sobre universidades públicas y privadas

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Continuando con el mensaje de la semana pasada sobre universidades públicas y universidades privadas, en algún comentario al mensaje se ha planteado que primero hay que definir qué se entiende por una universidad de calidad. Para definirla se puede utilizar la definición genérica de calidad de una organización. La calidad de una organización viene dada por su capacidad de cumplir su razón de ser. Así, la calidad de una universidad viene dada por su capacidad de cumplir su función. Y la función de una universidad es la generación y difusión de conocimiento. Esto, dicho en román paladino, significa investigación y docencia.

Así la calidad de una universidad viene dada por su la calidad de su actividad investigadora y por la calidad de la docencia que imparte. Cómo se evalúan ambas dimensiones es ya algo complicado. ¿Van los alumnos a las aulas con interés? ¿Las empresas los contratan? ¿En las oposiciones sacan buenos puestos los alumnos de tal universidad? ¿En tal universidad se generan ideas y modos de hacer que tienen utilidad? Sobre las publicaciones en revistas científicas habría mucho que decir. Sobre lo que es calidad de una universidad es algo sobre lo que he pensado mucho, pues me dedico a la universidad desde el año 1976.

Y continuando con el post de la semana pasada, creo que es un error desacreditar a la universidad privada en favor de la pública. Creo que ambas son necesarias. Cada una puede aprender de la otra. Creo la universidad pública puede aprender mucho de la privada y viceversa. Por un lado, la universidad pública está financiada con fondos públicos por lo que no ha tenido que preocuparse de su financiación, ni de atraer alumnos. Ahora que hay restricciones presupuestarias, empiezan a tener problemas. Problemas que ya ha sabido solucionar la privada porque ha tenido que buscarse la financiación. Otro asunto es la calidad de la docencia que podría dar mucho que hablar.

Ojo, que no se me malinterprete. Soy antiguo alumno de la universidad pública, y durante muchos años he sido profesor también de la pública, y todo lo referente a la universidad me apasiona. Estos posts son solo para romper una lanza en favor de la iniciativa privada que ha sido últimamente puesta en tela de juicio. Ambos sistemas universitarios, público y privado, son necesarios y tanto los unos como los otros puede aprender de la otra parte. Hasta el jueves que viene.

Universidades públicas y universidades privadas

Ha surgido en España una polémica auspiciada por el gobierno sobre la calidad de las universidades privadas, dando por sentado que hay universidades privadas de dudosa calidad. Yo creo que la polémica está mal planteada. Habría que hablar de universidades de alta y de baja calidad con independencia de si son públicas o privadas. Porque hay universidades públicas que son muy buenas y otras que son muy malas, igual que hay privadas buenas y privadas malas. Una vez más el debate se ha hecho ideológico en lugar de técnico.

El fin de la universidad es la generación y difusión de conocimiento y a una universidad hay que juzgarla en función de cómo cumplen esa finalidad, con independencia de si es pública o si es privada. Además, todo el mundo debe poder asistir a la universidad que encuentre más acorde a sus circunstancias y preferencias, y debe dotarse de un sistema de becas que permita al alumno escoger la universidad que prefiera. Esto sí, si no hay rendimiento académico se acabó la beca.

Según fuentes que he consultado, en el curso 22/23 en España, el 21% de los universitarios estudiaban en universidades privadas. Este porcentaje subió al 25% en el curso siguiente. No he encontrado datos para el curso actual. Quizá habría que preguntarse el porqué de esta evolución.

Cuando tenía 16 años hice mi examen de selectividad, y desde entonces he sido siempre un universitario. Todo el mundo universitario me apasiona. En el mensaje de la semana pasada aventuré que me lloverían muchas críticas y la verdad es que fue muy bien acogido. No sé si pasará lo mismo con el mensaje de esta semana. Hasta el jueves que viene.

Feminismo e igualdad

Muy posiblemente con el mensaje de esta semana me lluevan las críticas, pero, una vez más, voy a decir lo que pienso. El otro día, por los pasillos del IESE, me encontré casualmente con una antigua alumna. Nos pusimos al día de nuestras actividades y me comentó, con cierta mezcla de ilusión y tristeza, que recientemente la habían incorporado al comité de dirección de su empresa. ¿La razón de su tristeza? Algunos compañeros del comité celebraban que por fin había una segunda mujer en ese equipo.

Lo que a ella le dolía era que celebraran su nombramiento por su condición de mujer y no comentaran su valía profesional, cuando su aportación a la empresa y su ascenso era por su trabajo serio, su compromiso y su capacidad y no por su condición de mujer.

En mi opinión, poner el acento en promocionar a alguien por el simple hecho de ser mujer acaba perjudicando a las propias mujeres. Lo que deben hacer las organizaciones es crear un entorno que facilite el desarrollo de todas las personas, teniendo en cuenta las características de cada una de ellas. A partir de ahí asignar responsabilidades y remuneración en función del desempeño y la preparación y no por razones ajenas al ejercicio profesional.

¿Todos los hombres somos iguales? Pues yo creo que no. En lo que somos iguales es en nuestra condición de personas. Ahí radica nuestra dignidad. Después, hay que asegurar que todos tengamos las mismas oportunidades para desarrollarnos. Mas allá de esta igual dignidad, afortunadamente, somos diferentes: hay hombres y mujeres, altos y bajos, antipáticos y simpáticos…

Todos con la misma dignidad y el mismo derecho a ser valorados como personas y por lo que aportamos. Misma dignidad e igualdad de oportunidades. A partir de ahí, vivir la caridad y el respeto entre nosotros. Hasta el jueves que viene y mientras tanto vengan todas las críticas a este mensaje.

Pensar bien: una decisión que mejora la vida

Me he encontrado con personas que, ante cualquier suceso inesperado, tienden a pensar que la causa está en la mala voluntad de alguien. Siempre suponen que hay alguien detrás con el interés de fastidiar. Y lo curioso es que muchas veces se trata de cosas completamente normales: que se haya cancelado un evento, que haya subido el precio de algo, que un local haya cerrado y otro lo haya reemplazado… Ante la situación más cotidiana, ven oscuras y malévolas intenciones.

Yo prefiero pensar que la mayoría de la gente actúa con buena intención. Claro que hay excepciones, pero son eso: excepciones. Es mucho mejor confiar en las personas y equivocarse con una de cada cien veces, que desconfiar de las otras noventa y nueve que sí merecen nuestra confianza.

Pensar bien de los demás facilita las relaciones humanas. Las hace más cordiales. Y si alguien realmente quiere fastidiarnos, el problema es suyo, no nuestro. Nosotros, como mucho, sufrimos puntualmente las consecuencias. Pero quien vive desde la desconfianza permanente acaba atrapado en su propia negativa actitud.

Mi consejo: ante lo que nos sorprende o sale mal, pensemos primero que es fruto de errores, limitaciones o simples circunstancias. No de malas intenciones. Tomar esa decisión nos hará más libres, más serenos y, sobre todo, más felices. Hasta el jueves que viene.

Humildad

La gente humilde pasa desapercibida. Se valora la humildad cuando uno se encuentra delante de una persona arrogante, soberbia, que se cree superior. El soberbio, el que no es humilde, siempre tiene la razón y si alguna vez se prueba que no la tiene siempre lo justifica por algo que ha pasado y que, si no hubiera pasado, habría tenido razón. Siempre tienen motivos parea salirse con la suya.

El humilde concibe su vida como un servicio a los demás. El soberbio solo tiene derechos. Su superioridad los merece por razón de justicia. No ayuda a los demás. Que cada uno se saque las castañas del fuego, es su razonamiento. No se puede contar con ellos.

Ante un soberbio no se puede opinar de modo distinto a él. Es perfecto. Posee la verdad. Su opinión es la única válida. El humilde, aunque esté seguro de alguna cosa, contempla la posibilidad de estar equivocado o de que otros piensen de modo distinto. El soberbio es hostil ante los errores de los demás. Como el nunca se equivoca no concibe que los demás puedan hacerlo. El humilde es comprensivo y disculpa los errores de los demás.

En definitiva, con la gente humilde se está muy a gusto. Uno puede mostrarse como es. Los soberbios además de producir rechazo, estando con ellos uno no se siente relajado. Son perfectos. Pregúntate ¿la gente está a gusto conmigo? El soberbio necesariamente se contestará que sí. Como no se va a estar a gusto y deslumbrado ante tamaña perfección. Ante esta pregunta el humilde constata que tiene buenos amigos. Eso es suficiente. Hasta el jueves que viene.

Gestión de riesgos: la defensa también juega

Hace años ya hablé sobre la gestión de riesgos, pero esta semana quiero retomar el tema con algunas reflexiones. Las empresas, con razón, se centran en desplegar sus estrategias y alcanzar sus objetivos. Sin embargo, no pueden descuidar la otra cara de la moneda: evitar que ocurran cosas negativas. Es como un equipo de fútbol que solo se preocupa por meter goles. ¿De qué le sirve marcar diez si le encajan once? Ha perdido el partido. Un buen equipo necesita una buena defensa. Del mismo modo, una empresa debe contar con una buena estrategia de gestión de riesgos.

Tener una estrategia de riesgos no es ser conservador, sino todo lo contrario: permite asumir riesgos con mayor seguridad. Es como los frenos en un coche: no están ahí para ir más despacio, sino para permitir que el coche pueda ir más rápido con control. O como los arneses de un escalador: gracias a ellos, puede subir paredes que nunca intentaría en escalada libre.

Las empresas pueden funcionar muy bien durante años, pero basta un error importante o un suceso inesperado para que todo se tambalee. Porque las empresas quiebran. La probabilidad de que algo grave ocurra en los próximos seis meses es pequeña, pero si miramos a diez años vista, esa probabilidad se dispara. Es cuestión de tiempo. Y, por tanto, hay que estar preparados. El problema es que protegerse contra los riesgos tiene un coste inmediato y cierto, mientras que el beneficio es futuro e incierto. No sabemos si el riesgo se materializará o no. Esto lleva a muchas empresas a no tomarse los riesgos con la seriedad que deberían.

Lo mismo ocurre en la vida personal. También nosotros enfrentamos adversidades y debemos estar preparados. Hasta el jueves que viene.

¿Tienes claros cuáles son tus principios?

Muchas veces a la hora de decidir nos encontramos nos encontramos con dos alternativas y no sabemos que hacer. Una es buena en un aspecto A, pero mala en un aspecto B, y a la otra le pasa al revés. Total, que estamos hechos un lío. Hay un modo de abordar este tipo de decisiones. Es preguntarnos ¿cuál de estas dos alternativas se alinea mejor con mis principios y valores?

Tus principios y tus valores indican qué tipo de persona quieres ser. Estos principios indican cuáles son tus prioridades en a vida. Cuando una decisión se nos presenta peliaguda, si no sabemos qué hacer, suele ser una señal de que tenemos un conflicto en nuestras prioridades.

Ya hemos analizado suficientemente las consecuencias de cada alternativa, y estamos indecisos. No hay que seguir analizando. Es el momento de pensar qué alternativa está más acorde con quien queremos ser. Abordar la decisión de esta manera además de facilitarnos la elección nos obliga a pensar sobre nuestros valores. Hacerlos más explícitos y más presentes en nuestro actuar.

También un modo de objetivar más la decisión, teniendo en cuenta nuestros valores es pensar si esta situación se le presentara a un buen amigo y me pidiera un consejo ¿qué le aconsejaría? De este modo objetivamos más la decisión porque nos alejamos un poco de nuestra problemática y perder protagonismo personal.

Hemos de tener en cuenta que el modo cómo actuamos nos define como personas. Por lo tanto, a la hora de decidir han de estar muy presentes nuestros principios, para evitar la esquizofrenia de pensar de una manera y actuar de otra. La reflexión de este mensaje nos puede ayudar a decidir cuando estemos hechos un lío. Hasta el jueves que viene.


¿Por qué nos cuesta tanto decidir?

Más allá de las decisiones rutinarias, aquellas que apenas tienen implicaciones, tomar decisiones importantes nos resulta difícil. Nos incomoda. Preferimos evitarlo. ¿Por qué? Porque decidir implica la posibilidad de equivocarnos, y eso nos incomoda mucho. Por este motivo, muchas veces dejamos que la vida siga su curso sin intervenir. Pero esta actitud plantea problemas.

El primer problema es que nos convertimos en espectadores pasivos de nuestra propia vida. No somos nosotros quienes marcamos el rumbo, sino las circunstancias, el entorno o incluso las decisiones de otros. Creemos que al no decidir evitamos poder equivocarnos, pero en realidad estamos tomando una decisión: la de no actuar.

Y aquí está la paradoja: cuando tomamos una decisión y las cosas salen mal, nos sentimos responsables. «Fue por haber hecho tal cosa», pensamos. En cambio, si el problema surge por no haber actuado, nuestra responsabilidad parece más difusa. Podemos engañarnos con la idea de que simplemente «las cosas pasaron así». Si, pero lo cierto es que también somos responsables de lo que dejamos de hacer. No intervenir cuando deberíamos es, en el fondo, una decisión con consecuencias.

Debemos asumir el control de nuestra vida. Dirigirla hacia nuestros objetivos y, cuando las cosas no salgan como esperábamos, estar preparados para minimizar los daños. Lo que realmente debería preocuparnos no es equivocarnos, sino renunciar a decidir y acabar viviendo una vida diseñada por otros. Hasta el jueves que viene.

Personas de gobierno

Las empresas y las organizaciones están compuestas de personas, de activos físicos como pueden ser oficinas, fábricas, maquinaria, de conocimientos, etc. Quienes las dirigen han de saber organizar todos estos elementos. Hacer funcionar las máquinas puede ser sencillo o requerir unos conocimientos especializados, dependiendo de la complejidad de la máquina. Pero las máquinas ni piensan ni tienen libertad.

Mucho más complejo es dirigir la componente humana de las organizaciones. Pues las personas pensamos, tenemos libertad, tenemos capacidad de entusiasmarnos con lo que hacemos o de decepcionarnos con las cosas que pasan. En definitiva, que las personas somos los elementos más complejos de las organizaciones. Y por tanto, sabernos dirigir no es fácil.

Algunos consejos pueden ser útiles. La actividad de dirección debe concebirse como un servicio y no un privilegio. Servicio entendido como facilitar que los que uno tiene por debajo puedan realizar su trabajo del mejor modo posible. Para ello hay que pensar si el puesto que están ocupando es el más adecuado para ellos.

Hay que preocuparse por sus carreras profesionales, por su desarrollo profesional, que puedan alcanzar todo su potencial. Hay que tener en cuenta también que cuando una empresa ofrece un trabajo a un empleado le está dando una oportunidad, pero también el empleado está dándole una oportunidad a la empresa. Se piensa que cuando un empleado es despedido esto es algo malo para el empleado, las empresas han de ser conscientes de que cuando un empleado se les marcha, este empleado ha despedido a la empresa. Las empresas tienen que aprender de los empleados que se marchan.

Una buena cualidad del directivo, que motiva mucho a los empleados, es el ser optimista y positivo. Aquél que solo ve los aspectos negativos de las cosas atrae poco y se aleja de su gente. ¡Cuántas posibilidades y cuantos campos de mejora hay en la actividad directiva! ¡Cuánto se puede mejorar! Si se concibe la acción directiva como un servicio, se puede aprender mucho y el directivo puede crecer mucho. Si se concibe como un privilegio poco espacio queda para el aprendizaje y el crecimiento. Hasta el jueves que viene.

Acción o planificación

Los directivos parecen ser personas muy ocupadas atendiendo múltiples importantes cosas. Yo creo que si planificaran un poco mejor irían por la vida con menos sensación de agobio. Se debe distinguir lo urgente de lo importante. Si cada vez que surge una cosa la atendemos y la intentamos resolver, estaremos continuamente ocupados en cosas que no son nuestra prioridad.

Un directivo lo que tiene que hacer es saber lo que ha de hacer hoy, esta semana o este mes. Identificar claramente los objetivos que tiene, y ordenar sus actividades de modo que le permitan alcanzar esos objetivos. Si no estará continuamente haciendo cosas dispersas. Evidentemente alguna vez surgirá un imprevisto importante al que habrá que dedicar tiempo y cabeza. Pero si eso es lo que estamos haciendo de modo habitual, algo estamos haciendo mal.

Una buena práctica es tener un listado de cosas a hacer e ir tachándolas conforme se van haciendo. Si tachamos pocas cosas es que seguramente no estamos haciendo lo que tenemos que hacer. Y las cosas que debe haber en ese listado deben estar alineadas con lo que queremos conseguir a largo plazo. Si no, otra vez estaremos haciendo cosas, pero no lo que debemos hacer.

Una cosa que anima mucho es ver cómo vamos tachando cosas y van desapareciendo de nuestra lista, nos entra una sensación de eficacia, de que estamos aprovechando el tiempo y de que nos queda tiempo para pensar, en lugar de estar continuamente resolviendo asuntos. Hasta el jueves que viene.

Dirigir es dirigir excepciones

Una vez una empresa está montada y establecidos los procedimientos de actuación, el día a día del equipo directivo es decidir sobre las situaciones excepcionales sobre las que o no hay procedimiento o la prudencia aconseja no seguir el procedimiento.

Estas situaciones suelen proceder de conflictos entre dos departamentos, cada uno de ellos tiene sus procedimientos, pero a veces entran en colisión, y allí ha de entrar la dirección para dirimir el conflicto. Son situaciones excepcionales.

Evidentemente esto no es lo único que ha de hacer la dirección de una empresa. La dirección también ha de pensar en el futuro, cómo aprovechar o crear oportunidades futuras, innovar, adaptar la estrategia a las cambiantes circunstancias.

Lo que pasa es que el en el día a día, lo que más tiempo lleva a la dirección es tratar esas excepciones de las que hablábamos. Y al dirimirlas ha de actuar con prudencia y con justicia. Está en juego su crédito dentro de la empresa. No se puede dirigir arbitrariamente favoreciendo a los amigos y sin prestar atención a los menos conocidos. En fin, que dirigir no es fácil. Y como ya dije en alguna ocasión, la prudencia determinará cuando saltarse los procedimientos para conseguir lo que se pretendía con los procedimientos. Hasta el jueves que viene.

Democracia

Dicen que la democracia es el menos malo de todos los sistemas de gobierno si exceptuamos todos los demás. En democracia, cada grupo tiene unos intereses que cree que vale la pena defender. Pero tiene que confrontarlos con los intereses de otros grupos que pueden ser contrapuestos, y hay que negociar. A la hora de negociar hay que mantener una escala de prioridades. Cosas en las que ceder es poco importante y cosas en las que uno debe mantenerse más firme.

Si no se negocia, en vez de prevalecer lo que es mejor, la democracia se convierte en una lucha por el poder. El que tiene más poder impone sus ideas a los demás. Ya no se tiene en cuenta qué es lo que se considera mejor para el pueblo gobernado.

También, para que una democracia funcione bien hay que tener en cuenta qué cosas son objeto de discusión democrática. Hay derechos de las personas que no son objeto de discusión. Si democráticamente se acuerda que las personas entre 30 y 40 años hay que ejecutarlas, por poner un ejemplo absurdo, esto sería un abuso de la democracia. La democracia ejerce sus funciones en un ámbito específico para organizarnos como sociedad, pero no para determinar cuáles son los derechos de las personas y cuáles no. Estos derechos son anteriores a la democracia. Parece que es de sentido común que todo el mundo tiene derecho a la vida. Que a nadie se le puede impedir trabajar. Que nadie puede poseer a otra persona, etc.

Hay entre los que se dicen demócratas una actitud absolutamente antidemocrática y dictatorial. Es el defender la democracia cuando lo que se decide es lo que yo defiendo y tachar de actitud antidemocrática cuando se decide lo contrario a lo que yo quiero. Esto es muy frecuente y también pervierte a la democracia y la convierte en una lucha por el poder.

Pretender que todo el mundo esté de acuerdo en cosa que no atañen a los derechos fundamentales de las personas es una forma de totalitarismo. Hay que respetar las opiniones contrarias a las mías. En cuanto a los derechos fundamentales de las personas, estos no son objeto de tratamiento democrático. A alguien le parecerá que soy un fundamentalista, pero con mis derechos nadie juega ni opina. Hasta el jueves que viene.

Directivo, cuestiona tus suposiciones

Los directivos diseñan planes de acción para llevarlos acabo en su compañía. Ante un reto, un riesgo o una oportunidad deciden cual es el mejor curso de acción. Y lo eligen en función de las posibles consecuencias, de la información que tienen, de su experiencia pasada, etc. Pero hay que tener en cuenta que a veces en la decisión han influido las preferencias de ese directivo, y esas preferencias puede que le hayan impedido ver algunas deficiencias del plan que ha escogido, o algunas de las ventajas del plan alternativo.

Por ello, en el proceso de toma de decisiones, es crucial explicitar las suposiciones que respaldan una alternativa y someterlas a un análisis crítico. Hay que preguntarse si dichas suposiciones están basadas en razones sólidas o si responden más a deseos, inclinaciones o preferencias personales Pensar en la posibilidad de que esas suposiciones no estén bien fundamentadas.

Es importante que las decisiones sean tratadas en el equipo directivo. Equipo que sea variado y que tenga distintas percepciones de la realidad, distintas preferencias y distintas experiencias. Las decisiones serán mejores. Y a la hora de conformar el equipo directivo que toma decisiones, evitar poner aquellas personas que siempre van a estar de acuerdo con el jefe diga lo que diga este. Poner personas que tengan capacidad de cuestionar las suposiciones sobre las que se toman las decisiones.

Es conocida la anécdota de Alfred Sloan, el presidente de General Motors durante más de 30 años. En una reunión con su equipo directivo, al ver que todos estaban de acuerdo ante una propuesta, dijo que si todos estaban de acuerdo es que no se había analizado suficientemente. Terminó la reunión y la convocó para unos días más tarde pidiéndoles a los de su equipo que vinieran con las razones a favor y en contra de esa decisión.

Una decisión que solo tiene ventajas y ningún inconveniente posiblemente es una decisión poco analizada. Directivo, cuestiona tus suposiciones y exige a tu equipo que las cuestione y que te cuestione a ti. Hasta el jueves que viene.

Cisnes negros y rinocerontes grises

Se ha hablado mucho de los cisnes negros, esos sucesos imprevisibles, de muy baja probabilidad de que ocurran, pero de un impacto muy grande por sus consecuencias. Aunque ahora mucha gente dice que la pandemia que sufrimos hace 5 años era algo que se veía venir. La verdad es que en la década anterior nadie pensaba que nos pudiera suceder. Eso era un cisne negro.

Pero también están los rinocerontes grises, que son esos sucesos que se ven venir, que no son sorpresa y que también tienen un gran impacto. La caída demográfica del occidente. La crisis migratoria y su impacto en la futura configuración y cultura de Europa. Son cosas que se ven venir y de gran impacto. Hay quien hablaría también del cambio climático, etc.

Los rinocerontes grises se ven venir, pero como plantean problemas tan grandes y tan nuevos, que no se sabe cómo abordarlos. No se hace nada y cuánto más tarde se reacciona más difícil es abordarlos. Son problemas que afectan a todos por lo que debería estar en la agenda de los gobernantes, y con independencia de la afiliación política que se tenga ponerse a trabajar para abordarlos. El cortoplacismo y el estar pensando en “mi silla” en las próximas elecciones dificultan un planteamiento serio para tratarlos. A mi me parece que el principal problema que tenemos es el demográfico, el envejecimiento del occidente, especialmente de Europa. Hasta el jueves que viene.

Si funciona no lo toques

Hay un consejo repetido muchas veces que dice “lo que funciona no lo toques”. Es un consejo un poco peligroso tanto en el mundo de la empresa como en el profesional. Puede que una cosa esté funcionando, pero que las circunstancias vayan evolucionando poco a poco, lo que estamos haciendo funciona bien, pero llega un momento que empieza a no funcionar tan bien. Y muchas veces ya es demasiado tarde para cambiar. La empresa era líder, no evolucionaba porque las cosas iban bien, y cuando se da cuenta de los cambios en el sector o en los consumidores, ya ha habido otras empresas que se le han adelantado.

Es lo que también se llama “la tiranía del éxito”. Estamos teniendo éxito y por lo tanto estamos muy contentos ¿Para qué cambiar? Pues cambiar para no quedarte obsoleto, porque el entorno externo cambia, y cada vez más rápido.

Además, los cambios hay que hacerlos cuando las cosas van bien. Es entonces cuando se tiene serenidad, cuando no se tiene urgencia y se puede reflexionar sin agobios hacia donde dirigir las innovaciones. Cuando las cosas se han torcido los cambios son más urgentes. Hay necesidad de cambios rápidos. La urgencia y el apuro hacen que no se esté en las mejores condiciones para reflexionar hacia dónde dirigirse.

Es cuando las cosas van bien cuando hay que cuestionarse si ha llegado el momento de innovar antes de que las cosas se tuerzan. El inicio del año es un buen momento para pensar nuevas direcciones hacia donde dirigirse, tanto a nivel empresarial las empresas como a nivel profesional cada uno de nosotros. Si funciona… quizá sea el momento de replantearse la posibilidad de empiece a dejar de funcionar y proponerse un cambio. Esto suele ser doloroso y cuesta mucho hacerlo, porque las cosas “van bien”.

Son numerosos los ejemplos de empresas que han fracasado porque no supieron cambiar cuando deberían haberlo hecho. También sé de profesionales que les iba tan bien, que no vieron la necesidad de ponerse al día y … Bueno, es ahora un buen momento para preguntarse qué nuevos retos plantearse. Feliz 2025 y hasta el jueves que viene. Estos días el blog cumple 15 años sin haber faltado ninguna semana a mi cita con los blog-lectores. Muchas gracias por continuar leyéndolo.

Toma de Decisiones y Gobierno de Organizaciones

Hace unos años escribí un libro titulado “Toma de Decisiones y Gobierno de Organizaciones”. El libro resumía lo que sobre el tema había aprendido yo en las dos décadas que llevaba siendo profesor del IESE. El libro se editó, se agotó. Se reeditó y se volvió a agotar. Hace poco se ha editado la versión electrónica, y del libro es de lo que voy a hablar hoy.

Como decía el libro contiene todo lo que había aprendido yo en aquel entonces sobre como dirigir una organización. Tiene cuatro partes, la primera trata sobre las decisiones personales. Sobre cómo una persona debe decidir, las consecuencias de las decisiones, etc. La segunda parte del impacto de las decisiones en las organizaciones. Dependiendo cómo se toman las decisiones en una organización, así es la organización. Eso es lo que distingue a las organizaciones florecientes y de éxito, de aquellas que navegan en la mediocridad y en las que la gente no quiere trabajar.

La tercera parte habla de los distintos tipos de organizaciones y en la cuarta doy dos ejemplo de empresas que a mi me parecían, al menos en su día, empresa muy sólidas: Mercadona y Southwest Airlines.

Como resulta que se ha reeditado el libro en su versión electrónica, me ha parecido oportuno darlo a conocer a mis blog-lectores por si es de vuestro interés. Pinchando aquí lo podéis encontrar. Comenzar el año leyéndolo puede ser una buena decisión. Feliz 2025.

Propósitos para un nuevo año

Creo que cada año, en mi último mensaje, hablo de lo mismo, pero me parece que es algo importante. Por otro lado, es algo muy elemental y poco imaginativo. Se trata de fijarse una serie de metas a conseguir o actividades en las que centrarse a lo largo del año que empieza, e ir preguntándose periódicamente a lo largo del año cómo voy avanzando en su cumplimiento.

En qué cosas nos vamos a centrar fruto de lo cuál podamos decir al final del año que hemos crecido como personas y como profesionales. Yo ya he identificado 7 cosas en las que quiero centrarme en este 2025. Si cada día dedico la mayor parte de mi tiempo a alguna de estas cosas significará que estoy avanzando. Si me dedico a otro tipo de cosas, es que me voy descentrando y sobre mi vida no estaré mandando yo sino las cosas atractivas que surjen y que reclaman mi atención y que me despistan de lo que pienso que debo atender.

Todo esto con flexibilidad. Puede suceder que a lo largo del año alguna de las cosas vistas ahora como prioritarias dejen de serlo, y que surja alguna cosa nueva sobre la que centrarme. Pero que sea fruto de la reflexión y no de caprichos momentáneos.

Caso contrario, estaremos invirtiendo nuestro tiempo en lo que surja en cada momento, sin una dirección concreta, estaremos continuamente haciendo cosas sin avanzar en nada concreto. Nos pasaremos el tiempo solucionando asuntos que se nos cruzan por el camino. No seremos dueños de nuestra vida, de nuestro año, sino que las circunstancias serán las que nos dirijan.

Consejo: piensa en las cosas más importantes que tengas que atender a lo largo del próximo año, escríbelas en un papel, y mira cada día o cada semana si la mayor parte de tu tiempo lo dedicas a estas cosas o las dedicas a lo que te surge. Feliz navidad y que estás ideas te sirvan para que el año que viene sea muy próspero para ti y para tu familia. Feliz año nuevo y hasta el año que viene.

Una de las decisiones más importantes

Una de las decisiones más importantes que se toman en las organizaciones es la de despedir a algún empleado. Cuando se despide a un empleado hay que estar cargado de razones. No se puede despedir alegremente por cualquier razón. Para una persona, que le despidan es algo muy traumático y doloroso.

Resulta que esta persona no está rindiendo lo que se esperaba de ella. Entonces hay que preguntarse ¿cómo fue el proceso de contratación? ¿Se calibró entonces si las capacidades de esa persona eran las adecuadas para el puesto que iba a ocupar? Si el proceso de contratación fue defectuoso la culpa no es de empleado. Fue un error de la empresa y por tanto es la empresa la que tiene que asumir los costes de haber contratado alegremente, y no el empleado. Una vez contratada esta persona ¿se le ha ayudado para que su rendimiento fuera el adecuado?.

Antes de despedir a una persona hay que agotar todas las posibilidades para que esta persona triunfe. Y si al final tiene que salir de la empresa hay que acompañarle en la salida de modo que se le facilite encontrar otro trabajo.

No digo que una empresa no deba despedir a gente, pero ya digo, hay que estar cargado de razones para hacerlo. Evidentemente los comportamientos abusivos de algunos empleados hay que atajarlos con despidos si es necesario. También si está en juego la viabilidad de la empresa entonces algo hay que hacer, pero hay que hacerlo con tacto y con justicia, del modo menos perjudicial posible para el empleado.

Pero cuando hay suficientes razones para despedir a alguien, entonces hay que hacerlo. Muchas veces es un acto de justicia con los demás empleados. Pero despidos alegres, cuidado, sobre todo si hay una actitud de lealtad por parte del empelado. Los despidos injustos además de ser injustos tienen un gran impacto negativo en la gente que se queda en la empresa. Despedir es una decisión que hay que pensársela mucho. Feliz navidad y hasta el jueves que viene.

¿Cómo se aprende a dirigir una organización?

Dirigir una organización es algo complejo, y aprender a dirigir también. No existe ningún manual que indica los 7 pasos que hay que seguir para dirigir bien. Eso no existe. En el IESE usamos el método del caso en el que se exponen situaciones empresariales, se discuten modos de actuar y planes de acción, y poco a poco uno va viendo cosas que funcionan siempre, cosas que no funcionan nunca, cosas que pueden funcionar en algunas circunstancias y no en otras, etc. y así, poco a poco una mejora en su actividad directiva.

A mi lo que mejor me funciona en mis clases es tratar de errores que debemos evitar, y mostrar en las clase cómo cuando se cometen esos errores las cosas suelen salir mal y si se evitan, las cosas salen mejor. Son cosas que voy comentando de vez en cuando en este blog. El típico error del directivo que se encariña con una alternativa y es incapaz de ver sus aspectos negativos. O el pensar que las cosas van a suceder del modo que nos gustaría que sucedieran, y no exploramos otros distintos posibles escenarios que pueden ocurrir, etc.

A qué viene todo esto, pues a que ha caído en mis manos un libro, o mejor dicho, su autora me lo ha enviado, en el que se describen diversos errores que se cometen cuando se ocupa un puesto directivo. El libro se titula “Jefes mediocres. Como evitar serlo. Cómo evitar sufrirlos”, y va comentando distintos errores que pueden cometer los que lideran una organización para advertirnos de que intentemos no caer en ellos. Es un libro de Arianne Rovira, que recomiendo.

Si decir qué hay que hacer para ser buen directivo es algo difícil, decir qué errores hay que intentar evitar es algo más asequible. Si estamos precavidos de una serie de errores e intentamos evitarlos, seremos buenos directivos. Este es ni más ni menos la intención de este blog que llevo ya escribiendo semanalmente desde hace 15 años y creo que también es también el intento del libro de Arianne. Espero que disfrutéis del libro y que sigáis leyendo mi entrada semanal del blog.

Un consejo para decidir bien

Tomamos decisiones porque estamos en una situación y pretendemos estar en una situación mejor. Hay una brecha entre nuestra situación actual y la situación a la que pretendemos llegar. Brecha que queremos salvar, y para ello hemos de hacer algo.

Lo primero que tenemos que hemos de tener claro es si esta brecha es de oferta o es de demanda. Me explicaré. La brecha es de oferta si vemos que hay unas oportunidades, unas posibilidades de mejora y el problema es que no tenemos las capacidades para aprovechar esa oportunidad. En cambio, la brecha es de demanda si tenemos unas capacidades, una “expertise”, pero nos falta donde aplicar estas capacidades.

Tener claro si el problema que queremos abordar es de oferta o de demanda es necesario para poder abordarlo bien. Si es de oferta lo que tenemos que tratar es de adquirir esas capacidades necesarias para tratar el asunto. Si el problema es de demanda, lo que se ha de hacer es cambiar el modo de abordarlo. Pongamos como ejemplo el mercado de las conferencias y disertaciones. Si resulta que hay una gran demanda de conferenciantes para disertar en diversos foros, pero a uno le falta fluidez en el hablar y tiene miedo escénico. Su brecha o problema es de oferta. Si uno superara esa timidez estaría en condiciones de dar muchas conferencias. Su esfuerzo debe centrarse en superar esas carencias. Por el contrario, uno puede ser un gran conferenciante, pero no tener acceso a los foros donde se dan conferencias. En ese caso su brecha es de demanda, ha de centrarse en aprender a llegar a los foros donde solicitan conferenciantes.

Las empresas están haciendo continuamente cosas para mejorar su situación. Entender si el problema que tienen delante es de oferta o de demanda facilita abordarlo adecuadamente. Espero que la consideración de esta semana os haya sido útil. Hasta el jueves que viene.

Lectura y estres

La actividad profesional en muchos casos es exigente. No paramos de hacer cosas, gestiones, resolver problemas, etc. Eso en el trabajo y luego en casa también hay que estar pendientes de muchas cosas. Parece que no paramos.

En este blog, en distintas ocasiones he hablado de la necesidad de la contemplación. De pararse a contemplar distendidamente lo que nos rodea, un paisaje, la gente, etc. Un buen modo de poner freno a nuestra vida y de ir con más calma es la lectura. Recomiendo leer buenos libros. En español tenemos la ventaja de que hay muy buena literatura. Desde las magistrales obras de teatro de nuestro siglo de oro, Lope de Vega, Calderón, hasta las novelas clásicas. Recomiendo leer pausadamente y sin prisa el Quijote. Pero también las novelas ejemplares de Cervantes son cortas y se leen fácilmente. Los episodios nacionales de Galdós. Etc.

De la novela rusa del siglo XIX, aunque algunas obras son largas y confusas, recomiendo Crimen y Castigo o Ana Karenina de Dostoyevski y Tolstoy. Pero lectura sin atosigarse. No me atrevo a aconsejar Guerra y Paz. Leer poesía es también un modo de poner calma en nuestra vida, desde Berceo, Manrique, Bécquer, Machado…. Y por supuesto, la novela contemporánea puede formar y distraer

En definitiva, mi reflexión de esta semana es aprovechar las grandes oportunidades que nos ofrece la vida y no gastarla en acción, acción, acción. Contemplar la riqueza que hay a nuestro alrededor. Una buena conversación sin prisas con las personas que tenemos a nuestro alrededor y nos aprecian, es también una forma de contemplar. Hasta el jueves que viene.

Global o local. Rentabilidad y riesgo

Se habla últimamente de los riesgos de la globalización. De que, si con el covid las cadenas de suministro se interrumpieron y que quizá compense a las empresas ser menos globales, correr menos riesgos y proveerse de suministradores más cercanos, aunque esto pueda suponer algo más caro. Junto a todo esto se habla también de que con la presidencia de Trump vendrá una mayor defensa de la industria norteamericana, lo que supondrá menos intercambios comerciales a nivel mundial y más comercio local. Lo cual también puede hacer disminuir el crecimiento económico.

Hay un principio básico en economía y es que para que se asuma mayor riesgo ha de esperarse una mayor rentabilidad. Si un país quiere correr menos riesgos por defender su economía o por evitar los problemas de interrupciones de los abastecimientos, o por cualquier otra razón, lógicamente la rentabilidad, el crecimiento de su economía ha de ser menor. Se ha de elegir, mayor rentabilidad asumiendo mayores riesgos o menores riesgos con menores rentabilidad.

Lo que es una infantilidad desde el punto de vista económico es pretender renunciar a los riesgos de las deslocalizaciones de las cadenas de suministros y pretender mantener un crecimiento alto. Hay que elegir, y parece que ahora las empresas, aprendida, de momento, la lección de las interrupciones por el covid, y algún país por defender su industria, estén optando por correr menos riesgos, sacrificando crecimiento. Esto es una elección. O rentabilidad o seguridad. Ambas cosas a la vez, es difícil. Hasta el jueves que viene.

Para un martillo todo son clavos

Hay personas que son expertas en algo y son muy valiosas en las situaciones en las que se requiere alguien que sepa de ese asunto. Bueno, todos somos expertos en algo a lo que nos hayamos dedicado. El problema surge cuando no se tiene una visión más generalista de los asuntos y todo se ve desde un único prisma, desde el prisma en que uno es experto. Es de lo que habla el famoso dicho que para un martillo todo son clavos.

Estas personas que ven la realidad solo a través del canuto de su “expertise” tienen dificultades para solucionar los asuntos a que se enfrentan pues solo consideran el punto de vista del que son expertos. Es una lástima, pues su campo de conocimiento podría ser muy útil si se dejara complementar por los puntos de vista de personas con otras experiencias.

Para neutralizar esa tendencia lo que hay que procurar es tener una mentalidad abierta. Considerar otras posibles opiniones. Prestar atención a lo que dicen personas expertas en otras materias. Siempre es muy bueno hacer la hipótesis de que a lo mejor “yo estoy equivocado”. Hasta el jueves que viene.

Inteligencia artificial

Es la expresión del año. Todo el mundo habla de ella, lo que me obliga a decir algo al respecto en este blog. Se dice que la inteligencia artificial está ya cambiando las circunstancias de nuestras vidas. Está teniendo impacto en todo tipo de actividades económicas y no económicas. En la educación va a obligar a los profesores a adaptarse a esta nueva tecnología, etc. etc. etc.

Creo que todo esto está pasando y va a seguir pasando. Pero quiero centrarme en dos dimensiones de la IA que son totalmente diferentes. Una es la dimensión tecnológica. Todos los algoritmos, aprendizajes profundos, etc. que dan lugar a lo que se llama inteligencia artificial, es un problema tecnológico. Muy avanzado y complejo, pero tecnológico, que requiere de ingenieros, informáticos, y en general, científicos. Los profesionales de este campo del saber dirán cuales son las posibilidades y límites de esta nueva realidad. Alguien me criticará por lo de “nueva”, pues de la inteligencia artificial ya se hablaba en los pasados años 60’s.

La otra dimensión es la referente a nivel de usuario. Cómo los distintos sectores y actividades van a quedar modificados por esta nueva “herramienta”. ¿Cómo la puedo utilizar en mi empresa? ¿Qué posibilidades se me abren? etc… Los que se anticipen y sepan sacarle ventaja a la IA en su sector va a tener una ventaja competitiva sobre los demás. Los que no consigan ver sus posibilidades quedarán a remolque. En el sector en el que yo me muevo, el de la educación, la IA va a tener un impacto, quizá grande, quizá pequeño. Lo mejor es anticiparse y adaptarse y no esperar a ver que pasa y cómo evoluciona todo.

Hace unos 25 años internet entró en la escena. Se pensó que todo iba a cambiar en pocos meses. Recordar lo de la “nueva economía”. La cosa no fue tan rápida, pero 25 años después sí que podemos calibrar el impacto que ha tenido en nuestras vidas y en la actividad empresarial. Dentro de alguna década podremos ver el impacto que la inteligencia artificial habrá tenido en todo. Ánimo y a aprovechar las oportunidades. Hasta el jueves que viene.

Ser los primeros y los mejores

Hay personas que necesitan demostrarse a sí mismos que son los primeros y los mejores en su actividad. No soportan no ser los mejores. Esto les hacer ser bastantes infelices, pues viven en la continua tensión de tener que ser los primeros. Y ser los primeros no por hacer su actividad bien, sino porque no haya nadie mejores que ellos.

Suelen ser buenos profesionales en su actividad concreta. Lo que les pierde es su afán por lucirse y por ser admirados. Cuando en algo fallan intentan o bien disimularlo con aquí no ha pasado nada, o si es patente el fallo reaccionan con mucha virulencia, como si se estuviera cuestionando su superioridad. Si no fueran así, sus fallos pasarían totalmente inadvertidos, pero como es patente que tienen que dejar claro que son los mejores en su campo, cuando fallan todo el mundo se da cuenta.

Yo recomiendo la humildad. Por muy valioso que uno sea en algo, habiendo más ocho mil millones de personas en el mundo, seguro que hay varios millones que son mejores que él en esa actividad. Por otro lado, todos tenemos cualidades, grandes cualidades, algo por lo que destacamos, que sabemos hacer bien. Pues demos gracias a Dios por esas cualidades y pongámoslas al servicio de los demás. Que sean útiles para otros. Esto engrandece nuestras cualidades. Pero pavonearnos por eso que sabemos hacer bien y ponernos a competir con los demás para demostrar que somos los mejores me parece una tontería, una falta de madurez y síntoma de ser una persona insegura. Hasta el jueves que viene.

Ten en cuenta que las decisiones tienen consecuencias

A veces oigo a un directivo quejarse de algo que pasa en su empresa. Y no salgo de mi sorpresa. Si has tomado tal decisión ¿cómo te puedes quejar de que pasa esto? Que los vendedores de tu empresa no colaboran unos con otros. Si les das incentivos en función del logro de resultados individuales ¿Cómo te puedes quejar de que no colaboran? La atención al cliente no es todo lo buena que se espera. Hay muchas quejas de clientes. Si no paras de hablar de vender, vender y vender, tu gente irá a vender con independencia de lo útil que sea lo que vende a los clientes ¿Cómo te sorprende esto?

Las decisiones tienen consecuencias. Parece y lo es una verdad elemental, pero muchos directivos parece que se sorprenden cuando ven lo que está pasando y no son capaces de darse cuenta de que es fruto de las decisiones que toman. Siempre he dicho que una de las características de los bueno directivos es que saben por qué pasan las cosas que pasan. No captar las relaciones causa efecto es síntoma de ser un mal directivo.

A veces pasa que quieres conseguir un objetivo, y realizando tal acción se consigue ¿Qué se hace en ese caso? Pues realizar tal acción. Pero con esa acción además de conseguirse el objetivo se dan otras consecuencias sobre las que el directivo no había prestado atención. Y se sorprende de que está pasando tal cosa.

Las decisiones tienen consecuencias, te guste o no te guste, así que mejor tener en cuenta las consecuencias de nuestras decisiones para no quedarnos perplejos de las cosas que están pasando. Creo que de algo similar ya hablé hace tiempo en un mensaje. Hasta el jueves que viene.

Más sobre dirigir una organización

La semana pasada hice unas reflexiones sobre “dirigir una organización”. Me propongo esta semana hacer otra reflexión. Ahora se habla mucho de propósito o misión de una organización. Es la razón de ser de una empresa. En concreto es la necesidad de los clientes que la empresa quiere satisfacer son el producto o servicio que ofrece. Y toda la estrategia de la empresa debe estar encaminada a avanzar en el cumplimiento de su propósito, a estar en mejores condiciones de satisfacer esa necesidad de sus clientes. Y las decisiones que se toman en el día a día deben estar encaminadas a llevar a cabo la estrategia con la que se avanza en la misión.

Hasta aquí parece todo claro, pero llega el día a día y aparecen asunto a resolver, cuestiones a solucionar, y el directivo se centra en atender esas cosas que se presentan cada día. Y muchas veces esas cosas no tienen nada que ver ni con la estrategia de la empresa ni con el cumplimiento de su misión. Y cuando el directivo emplea la mayor parte de su tiempo en atender esos asuntos, tanto la estrategia como la misión quedan difuminadas y la actividad de la empresa se convierte en ir solucionando cosas.

Pero es lo que Juan Antonio Pérez López llamaba estrategias de adaptación oportunista. Estas estrategias son actividades que aprovechan una oportunidad que se presenta, que generan un beneficio a corto plazo, y que apartan a la empresa del cumplimiento de su misión. Si situaciones de este tipo no son excepciones sino que se llevan a cabo de modo habitual, la gente de la organización empieza a frustrarse y a preguntarse qué es lo que se está haciendo allí. La empresa va deteriorándose poco a poco y al final solo le queda como objetivo resolver y resolver problemas que se presentan sin saber hacia dónde se va.

Directivo, reflexiona sobre la razón de ser de tu empresa, su misión. Piensa si la estrategia está alineada con la misión, y piensas si tu quehacer del día a día, está al servicio de esa misión. Si no es así puedes estar llevando a cabo una incansable actividad que no conduce a ninguna parte. Las buenas empresas lo tienen esto muy claro. Quizá por eso son buenas empresas y son muy eficaces a largo plazo. Hasta el jueves que viene.

Dirigir una organización

Decía Warren Buffett que «una organización debía estar diseñada para que la pueda dirigir un tonto, porque llegará el día en que la dirigirá un tonto«. Yo no estoy de acuerdo con esa afirmación. No puede diseñarse ninguna organización a prueba de incompetentes. Si fuera así bastaría con aprender a diseñar una organización y poner a cualquiera a dirigirla. No, una organización o una empresa es algo muy serio y para que funcione hace falta un buen equipo directivo.

Dirigir es dirigir excepciones. Para los asuntos habituales ya están los procedimientos para abordarlos. El asunto es cuando se presenta una situación en la que es mejor no aplicar procedimientos. Es una situación de excepción. Para esto es para lo que hace falta un buen equipo directivo. Para las excepciones. Y las excepciones se presentan de modo frecuente, pues hay muchos asuntos que atender en una empresa.

En este caso no estoy de acuerdo con Buffett, de quien he aprendido mucho. Cuando una empresa la dirige un tonto, no es extraño que se hagan tonterías. No es suficiente con que esté bien diseñada. Hasta el jueves que viene.

Es evidente que …

Hay personas que piensan que sus opiniones son objetivas y que todo el mundo piensa como ellos. Si uno es un fan del futbol piensa que a todo el mundo le gusta el futbol y no concibe que alguien pueda no estar interesado en ese deporte. Si uno es aficionado a un tipo de noticias piensa que ese tipo de noticias interesan a todos el mundo.

Estas personas no conciben la diversidad de opiniones. No es que no respeten opiniones diversas a las suyas, eso sería prepotencia. Es que no conciben que se pueda pensar de otra manera, lo cual es muestra patente de falta de inteligencia.

Las personas, afortunadamente, somo muy diversas. Hay quienes nos gusta la soledad y hay quienes no pueden estar un rato solo. Hay quienes tienen una necesidad de estar haciendo algo, hay quienes disfrutamos contemplando.

El mundo, es muy diverso. De los millones de árboles que hay, no hay dos que sean iguales. No hay dos caras iguales, salvo las de los gemelos. La misma clase que doy una a continuación de la otra, nunca son iguales. Todo es diferente ¿Os imagináis lo aburrido que sería el que todas las cosas fueran iguales? No habría lugar para las sorpresas…

Lo mismo nos pasa a las personas, tenemos gustos, aficiones, habilidades distintas. El que no entienda que no todos piensan del mismo modo que él, hará juicios desacertados y se equivocará en sus actuaciones. Yo tengo las aficiones que tengo y nadie me tiene que decir cuales tienen que ser.

Si los políticos fueran conscientes de esto, que por otra parte no es ningún descubrimiento, la actividad política estaría menos crispada y sería más fácil llegar a entendimientos dentro de la diversidad de opiniones. Pero no, al que piensa de modo distinto es un enemigo. No, no es un enemigo, es simplemente alguien que piensa de modo distinto. Se me ha ocurrido el tema de esta semana después de estar oyendo una tertulia radiofónica donde uno de los comentaristas solo daba por razonables sus opiniones ¡Qué barbaridad! Hasta el jueves que viene.

No somos tan objetivos como creemos

Cuando tomamos decisiones tenemos que hacer juicios sobre la situación sobre la que tenemos que decidir. Vemos las cosas de una manera, y como las vemos de esa manera pensamos que las cosas son así. Pensamos que las cosas son cómo las vemos nosotros. Lo vemos muy claro.

Y sin embargo, cuantas veces nos equivocamos. Muchas son las razones por las que nuestros juicios no se ajustan a la realidad. A veces es por el paso del tiempo. Al juzgar una cosa tenemos que recordar cosas pasadas, y el paso del tiempo hace que las podamos recordar algo modificadas, entremezcladas con experiencias similares pero distintas, etc. Y manifestamos que las cosas fueron así, cuando no lo fueron realmente.

Otras veces lo que pasa es que juzgar las cosas de una manera nos es más favorable que juzgarlas de otra. Juzgadas de una manera nos hace quedar bien, o tiene mejores consecuencias para nosotros, y juzgarlas de otra manera nos resulta algo perjudicial. Tendemos a ser benevolentes con nosotros mismos.

El saber que tenemos estos problemas a la hora de enjuiciar situaciones e intentar corregirlas en nuestros juicios es síntoma de realismo y de inteligencia. El realista conoce la realidad. El inteligente no se autoengaña, aunque pudiera salir beneficiado autoengañándose.

Al final decidir sobre juicios equivocados lleva a decidir mal. La realidad se impone y las cosas son como son. Y el decidir mal tiene consecuencias al igual que decidir bien. Consejo, intenta corregir tus sesgos a la hora de decidir, y conocer bien la realidad. Hasta el jueves que viene.

Tratar a gente. Aprender de la gente.

Una de las ventajas de llevar tantos años dando clase en el IESE es que he conocido a muchas personas. Tengo muchos antiguos alumnos. Y como yo soy de los que piensan que de todo el mundo hay algo que aprender, siempre he procurado fomentar el trato con ellos para así poder aprender. Lo siento, soy muy egoísta. Las relaciones personales enriquecen. El centrarse en uno mismo empobrece y empequeñece. Saludar a antiguos alumnos cuando me los encuentro por algún lado es parte de las alegrías que da el ser profesor.

A principio de año, después de asistir a una sesión que impartí para nuestros antiguos alumnos en Madrid, se me acercó una antigua alumna y me propuso escribir un par de capítulos de un libro que ella estaba escribiendo. El asunto quedó en reposo, pero volvió a activarse a la vuelta del verano. Así pronto saldrá un libro en el que escribo un par de capítulos. Se trata las enseñanzas que se pueden extraer para la dirección de empresas a partir de 10 películas. Un capítulo por película. Cuando salga ya lo comentaré y lo publicitaré.

De las relaciones con otras personas siempre salen colaboraciones interesantes. Todos necesitamos estar continuamente formándonos para ejercer bien nuestra profesión. Una buena parte de la formación que yo he recibido procede de lo que he aprendido de mis alumnos y antiguos alumnos a lo largo de tantos años.

En resumen, consejo: busca de quien puedes aprender. No estés solo, relaciónate con la gente. Trata a la gente, quiérela. Quizá la soledad sea una de las causas que podrían explicar el deterioro de la salud mental de la que últimamente se está hablando tanto. Gente sola rodeada de muchedumbre. Hasta el jueves que viene.

Retener empleados

Bastantes directivos con los que hablo me comentan lo difícil que es encontrar profesionales formados para desempeñar distintas funciones en sus empresas, tanto a nivel directivo como técnicos y operarios. Me he interesado en el tema y he llegado a conclusiones de porqué puede suceder esto. Por un lado, pueden estar las exigencias de los diversos profesionales, que a veces no son aceptables por las empresas. Exigencias en términos de flexibilidad de horarios, teletrabajo, etc. Pero, por otro lado, me parece que hay empresas y directivos que no están dispuestos a dar condiciones razonables que piden algunas sus empleados o candidatos a empleados.

No se puede intentar retener un empleado bien formado con un salario por debajo de las expectativas razonables dadas la responsabilidad del puesto o la formación requerida para desempeñar bien la función. Hay personas que no han aceptado puestos de trabajo, o que se han desvinculado de sus empresas precisamente porque las condiciones ofrecidas eran muy difíciles de aceptar.

Es lo que ahora se llama, quizá de un modo un poco rimbombante, captación y retención de talento. A un buen empleado hay que pagarle bien y hay que ofrecerle condiciones razonables. Si no se te va a marchar y con razón. Y los costes de contratar y formar a una nueva persona suelen ser muy superiores a lo que se le podía haber dado. Además, si no se ofrecen condiciones razonables las personas que aceptarán los puestos de trabajo no serán las adecuadas. Empresas, lo más valioso que tenéis son vuestros empleados. Conseguid que se enamoren de la empresa.

En otro orden de cosas me parece que es muy importante la formación dual. Jóvenes que están estudiando y haciendo prácticas en las empresas. Es un modo muy bueno de conocer a futuros empleados y seleccionar a los más adecuados. Y para los estudiantes es un modo de saber si la empresa en la que están haciendo prácticas es la empresa en la que quieren trabajar. Hasta el jueves que viene.

Al comienzo del curso

La mayoría de nosotros acabamos de terminar las vacaciones y nos disponemos a iniciar un nuevo curso. Disponemos de 12 meses para emplear en nuestros asuntos: trabajo, familia, ocio, etc. No perdamos el tiempo. Al decir no perdamos el tiempo no estoy animando a hacer muchas cosas. Los que me conocéis sabéis que valoro mucho la contemplación. Al decir no perdamos el tiempo quiero indicar que disponemos de 12 meses al final de los cuales cada uno tiene que ser mejor persona de lo que es ahora. Si no estos 12 meses no nos habrán servido para nada.

Hemos de ser mejores profesionales, mejores padres o madres o lo que nos corresponda, y tenemos que ser mejores compañeros de los que tenemos a nuestro alrededor. Sin olvidar el tener una mejor relación con Dios los que tenemos fe.

Para conseguirlo sugiero varias ideas. Tener un orden de cosas que queremos acometer, en los distintos ámbitos a los que antes he aludido. Ir al tun-tun resolviendo asuntos según se nos van presentando es indicio de que no controlamos nuestra vida, sino que nos la controlan. En definitiva, trabajar bien. Después intentar que con lo que hagamos seamos útiles a los demás, quienesquiera que sean estos. Que con lo que hagamos, hagamos más fácil la vida a los demás, teniendo una visión positiva y optimista de todo lo que acontece y sin ser agoreros. Pero bueno, que cada uno haga lo que quiera con su vida. Yo espero no perder el tiempo este curso que empieza. Hasta el jueves que viene.

Competencia distintiva, personalidad y mediocridad

Hay empresas y organizaciones que miran lo que hacen sus competidores en su sector y tratan de imitarlos. Sobre todo, si estos competidores son empresas líderes. A mi me parece que esto es una falta de personalidad que conduce a la mediocridad. Si uno hace lo que hacen los demás no podrá sobresalir, estará en la media, que es lo mismo que estar en la mediocridad.

Las empresas tienen que definir sus estrategias. Una vez fijado el sector en el que están, tienen que decidir que necesidad de qué clientes quieren satisfacer, y cómo van a hacerlo, y generar una estrategia propia, desarrollando su competencia distintiva. La competencia distintiva de una empresa es aquello que la empresa sabe hacer especialmente bien, y que la distingue de las demás. La competencia distintiva no es una cosa que surge de un día para otro, sino que es fruto del esfuerzo constante de mejorar en una serie de dimensiones.

Es importante que una empresa centre su estrategia en sus fortalezas, en lo que es su competencia distintiva. Las organizaciones que se esfuerzan en combatir sus debilidades acaban desenfocadas y sin un modo genuino de hacerlas cosas. Cualquier empresa de éxito se apoya en sus puntos fuertes y no en intentar convertir sus puntos débiles en fortalezas. Cosa distinta es intentar que las debilidades no hagan descarrilar nuestra estrategia. Las debilidades hay que neutralizarlas, pero no intentar hacer de ellas fortalezas.

Pero volviendo a la personalidad de las empresas, el hecho de seguir la propia estrategia y no tratar de imitar a otros no significa que las empresas no tengan que mirar lo que hacen los competidores. Muchas veces pueden incorporar a su estrategia las buenas prácticas de los mejores, pero esto es muy distinto de imitar sus estrategias. La estrategia tiene que ser propia de cada empresa. Hasta el jueves que viene y feliz vuelta de vacaciones.

Procedimientos, burocracia y flexibilidad

Las organizaciones necesitan establecer procedimientos para resolver los asuntos que se presentan de modo ordinario. Sería agotador si cada vez que se presenta un asunto hubiera que pensar cómo resolverlo. Para eso están los procedimientos. Pero uno no puede ser esclavo de los procedimientos. Como decía mi buen amigo LuisMa Calleja, la prudencia dirá cuando hay que saltarse los procedimientos para conseguir lo que se pretendía con el procedimiento. Cuando una situación es similar a las anteriores, pero presenta algo que la hace ligeramente diferente, puede ser razonable no aplicar el procedimiento.

Procedimientos tiene que haber porque si no la cosa acaba como el ejército de Pancho Villa. Pero las organizaciones que se aferran a los procedimientos sin saltárselos cuando es razonable acaban convirtiéndose en burocracias, y las burocracias son muy poco eficaces porque se olvidan de los objetivos que persiguen y acaban rendidas al procedimiento.

Los burócratas argumentarán ¿pues para que tener procedimientos si al final nos los saltamos? No, los procedimientos se siguen de modo habitual, la mayoría de las veces, pero a veces se presentan situaciones excepcionales y hay que saltárselos. Y esto es dirigir. Dirigir es dirigir excepciones. Las cosas habituales ya se sabe como tratarlas. Son habituales. Hasta el jueves que viene.

Estrategia

La estrategia de una empresa a tres o cinco años establece donde se quiere estar en ese plazo y como se va a llegar a ese punto. Para que la empresa sea coherente la estrategia debe estar alineada con la misión o propósito de la empresa, es decir alineada con la razón de ser de la empresa, con la necesidad de los clientes que la empresa quiere satisfacer con su producto o servicio. Y las decisiones del día a día de la empresa han de estar alineadas con su estrategia.

Muchas veces sucede que los problemas que van surgiendo en el día a día nos hacen centrarnos en lo inmediato y perder de vista si estamos avanzando en el cumplimiento de la estrategia o no. Además sucede que la estrategia no es una cosa fija, ha de ir adaptándose a las cambiantes circunstancias del entorno. Por ello es un buen ejercicio para el equipo directivo de una empresa preguntarse con cierta periodicidad, quizá anualmente, tres preguntas: ¿Qué cosas no se están haciendo y deberían hacerse? ¿Qué cosas se están haciendo, pero deberían hacerse de otra manera? Y ¿Qué cosas deberían dejar de hacerse?

Esta última pregunta es especialmente oportuna pues en el día a día de la empresa se van metiendo rutinas, se van haciendo cosas que eran necesarias en un momento dado, que ya no son necesarias hacerlas, pero que por inercia se siguen haciendo. Cosas innecesarias que añaden complejidad a la actividad diaria del directivo. Hasta el jueves que viene. Como viene siendo costumbre últimamente os dejo un video breve con algunas ideas.

¿Qué es más importante ser eficaz o construir las condiciones que posibilitan el ser eficaz?

Hay directivos que toman decisiones para conseguir los objetivos que se proponen. Los consiguen y la cosa va más o menos funcionando. Pero a otros directivos lo que les preocupa es, más que ser eficaces, el crear en sus empresas las condiciones para que la empresa sea eficaz, para que se puedan ir consiguiendo los objetivos que se proponen.

Estos últimos directivos se preocupan de la formación de su gente, del desarrollo de sus carreras profesionales. De generar confianza en la organización, de dejar espacios de libertad para que su gente actúe como consideren que es lo mejor. Se preocupan, por supuesto de pagarles bien. Y en ese clima de confianza y de responsabilidad la gente saca lo mejor de sí y pone todos los esfuerzos para que la empresa salga adelante. Esto tiene como consecuencia que en la empresa se consiguen los objetivos que se proponen y es una empresa eficaz.

En cambio, los directivos que lo que buscan es solo la eficacia, no son conscientes de cuáles son las condiciones que posibilitan la eficacia. Van solo a resolver los problemas a los que se enfrentan y no se preocupan, porque no son conscientes, que tienen que valorar a las personas que están a su cargo. Son estas personas las que se comprometerán con la empresa o simplemente cumplirán con lo que tienen que hacer sin mucho entusiasmo, y nada más.

Los directivos que desarrollan a su gente construyen organizaciones que cada vez son más eficaces. A los otros por el contrario cada vez les resulta más difícil ser eficaces porque no cuentan con el compromiso de su gente. Para qué van a comprometerse, si no se les valora.

Conclusión, más importante que ser eficaz es construir las condiciones que facilitan que se sea eficaz, Hasta el jueves que viene, y como las últimas semanas os dejo un video con unas píldoras.

Iniciativa y creatividad

Desde hace tiempo cada año hago el camino de Santiago, los 113 últimos kilómetros. Siempre el mismo trayecto y descansando y repostando en los mismos sitios. Ya me conocen. Esta experiencia me ha permitido este año reflexionar sobre cómo una iniciativa ha transformado y mejorado una comunidad.

Resulta que la costumbre de llegar a Santiago andando desde cualquier parte para venerar la tumba del apóstol data de la edad media. Pero la costumbre se perdió prácticamente y se convirtió en un hecho histórico. De repente, en el año 1993, año santo compostelano (que es cuando el día 25 de julio cae en domingo) el gobierno de la comunidad gallega se empeñó en revitalizar esa costumbre. Puso albergues donde por pasar la noche se pagaba una voluntaria pequeña cantidad, señalizó el camino para que la gente no se perdiera, hizo campaña turística, etc.

Resultado: cada año casi medio millón de peregrinos llegan a la ciudad después de haber recorrido al menos 100 kilómetros. Vienen de todas partes del mundo: españoles, brasileños, estadounidenses, australianos, etc. Hay una cantidad desproporcionada de peregrinos de Taiwan.

Cada año ha ido a más y cada vez es mayor el número de gente de cualquier parte del mundo que sueña con hacer el camino algún día. Muchos de ellos desde la frontera francesa a unos 800 kilómetros de Santiago. Ni que decir tiene que esta iniciativa ha generado una gran cantidad de actividad económica, cultural, y de todo tipo en esa región de España que apenas tiene 2,7 millones de habitantes.

Me parece un ejemplo de iniciativa y creatividad para la mejora de una sociedad que puede servir de ejemplo a los directivos interesados dar un impulso creativo en sus organizaciones. Imaginación al poder. Hay muchas posibilidades. Os  dejo otro video continuación de el de la semana pasada. Hasta el jueves que viene y felices vacaciones a los que las empezáis ahora.

Dirigir personalidades fuertes

Me comenta un asiduo lector del blog que opine sobre la composición de los equipos de dirección, en concreto que comente sobre los resultados de un estudio reciente, en el que se afirma que una gran mayoría de los directivos opina que una de las barreras para tomar decisiones eficaces es la confrontación de las diversas personalidades de los directivos que componen el equipo.

Saber dirigir un equipo formado por directivos con personalidades fuertes es un arte que no está al alcance de todos. Más que un arte, yo diría que es un buen “management” propio de los buenos directivos. Lo fácil es gobernar personalidades enanas que opinan lo que opine la mayoría o lo que opina el jefe. Eso es muy fácil, pero las decisiones que de allí surgen son decisiones no bien trabajadas y por tanto no las mejores.

Dirigir personas que piensan, que tienen ideas propias y las defienden, es mucho más difícil. Pero si se sabe hacer, las decisiones que de allí salen son mucho mejores. Pero ya digo, dirigir un equipo así no es fácil y requiere una buena dosis de buen “management”. Me apunta Oscar Carrera, que es quien me ha sugerido que hable de esto, que con un equipo diverso con fuertes personalidades, una vez tratado el tema con toda la profundidad que merezca, la decisión adoptada debe ser asumida por todo el equipo, también por aquellos que opinaban de manera diferente. Esto no es ni más ni menos que dirección colegiada, que tan buenos frutos da y que tan difícil es llevar a la práctica. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video por si os interesa.

Crecimiento y empleo

Se oyen a veces noticias del aumento de afiliados en la seguridad social en España. Indicador de que aumenta el empleo. El gobierno vende la noticia como un gran éxito económico. Si no se miran los detalles esto puede inducir a engaño. Con unos números muy aproximados en España aumenta la población en unas 300.000 personas al año, que se descompone, también aproximadamente, en 100.000 muertes más que nacimientos (saldo vegetativo negativo) y unas 400.000 entradas de inmigrantes. Además, estos inmigrantes no son ni ancianos ni gente jubilada. Son gente en edad de trabajar y algunos traen hijos. Evidentemente a más población más gente trabajando. Solo faltaría que fuéramos más y trabajáramos menos.

También se jacta el gobierno de que la economía va bien, que crece. Evidentemente si somos más, lógicamente se ha de producir más. Lo que hay que mirar es si la renta per cápita aumenta o no. Es decir, si lo que se produce por persona aumenta o no. En España, en el año 2001, el PIB per cápita era de unos 28.000 euros (en euros del año 2023). Llegó a subir a 32.300 en el 2007 y en el 2023 fue de 30.200, o sea, que estamos peor que hace 17 años en 2007 y también por debajo del último año anterior a la pandemia, el 2019, en el que el PIB per cápita fue de 30.500 euros.

También hay que distinguir entre el tamaño de la economía de un país y la riqueza de ese país. Se dice que dentro de unos años China tendrá una economía tan grande como la de Estados Unidos. Posiblemente será cierto, pero como también el número de chinos es cuatro veces mayor que el número de personas en Estados Unidos, cuando llegue ese día en que se igualen las economías, los estadounidenses serán cuatro veces más ricos que los chinos. Si se mantiene la misma proporción de habitantes, para que los chinos tengan un nivel de vida similar al de los estadounidenses, su economía total tendrá que ser cuatro veces más grande.

La economía española crece, pero tampoco mucho. Otra vez en euros del año 2023, el Producto Interior Bruto en España fue de 1.450 miles de millones de euros en 2007, fue de 1.431 en el 2019 y en 2023 estuvo en 1.461 miles de millones de euros. Estamos creciendo, pero muy lentamente y como la población no para de crecer, el PIB per cápita está estancado. Hasta el jueves que viene.

Reconocer los errores

Los directivos, y todo el mundo en general, toman decisiones. Y como nadie es perfecto, a veces nos equivocamos. Un síntoma de madurez y de buen hacer es reconocer los errores, y pedir perdón y rectificar cuando esto último sea posible.

Reconocer que uno se ha equivocado no es síntoma de debilidad, como muchos directivos inseguros suponen. Es reconocer lo obvio, que uno no es perfecto. La gente que trabaja contigo trabajará más a gusto, sabiendo que se pueden equivocar. Si uno siente que tiene que hacerlo todo bien a la primera entonces trabaja muy tensionado. Toda la organización se resiente. El directivo que nunca se equivoca produce risa. Su gente se mofa por el burdo modo como muestra y justifica que lo que hizo mal era lo que había que hacer y que en definitiva salió bien.

A veces algo sale mal y no se sabe la razón, pues puede que hayan sido varias personas las que intervinieron en el asunto. Una hipótesis que casi nadie hace y que recomiendo es considerar que a lo mejor el culpable he sido yo. A partir de ahí empezar a investigar las posibles causas de lo que ha salido mal. Y confirmar unas y descartar otras. Pero si no consideramos como hipótesis que el causante he sido yo, por mucho que investiguemos las causas nunca saldrá que el problema lo he causado yo. Ya se descartará si es el caso.

Cuando nos equivocamos tenemos que saber reconocerlo. No pasa nada. Serás mejor directivo, mejor persona y tu gente trabajará a gusto contigo. Y siempre, siempre, siempre, aprender de los errores, los propios y los ajenos. Hasta el jueves que viene.

La influencia de la suerte en la toma de decisiones

Hace años ya hablé de este asunto, pero como es algo que genera mucha confusión lo vuelvo a tocar. La suerte son todos aquellos factores que afectan al resultado de nuestras decisiones que no podemos ni controlar ni influir. Nuestras vidas y las organizaciones de las que formamos parte dependen de dos tipos de factores. Todas aquellas cosas que podemos controlar o influir, y las que no. Las primeras las controlamos o influimos con nuestras decisiones. Las segundas no dependen de nosotros, pero nos afectan. Es lo que llamamos suerte. Pueden afectar para bien, y entonces decimos que hemos tenido buena suerte o para mal, y entonces es mala suerte.

La principal consecuencia es que podemos tomar una buena decisión y no conseguir el resultado que pretendíamos. Mala suerte. Factores incontrolables han influido en el resultado. Y al revés podemos tomar una mala decisión y que nos salga bien. Buena suerte. No es que seamos unos cracs, es que hemos tenido suerte.

Hay situaciones en que las cosas están muy controladas y dejan poco lugar a que actúe la buena o la mala suerte, y situaciones de mayor incertidumbre en las que la suerte tiene un gran impacto. Por poner un ejemplo simpático, el juego de la oca, el famoso “de oca a oca y tiro porque me toca” es un juego cuyo resultado depende exclusivamente de la suerte, de cual es el resultado del dado. En ese juego no hay que tomar ninguna decisión. El parchís, depende en parte de la suerte, pero en una gran medida de la estrategia, de las decisiones que se toman. Una vez la suerte determina el resultado de tirar un dado, hay que decidir qué ficha mover, en función de la probabilidad de llegar antes a la meta, la probabilidad de comernos una ficha del contrincante y la probabilidad de que el contrincante se nos coma una de nuestras fichas en las jugadas posteriores. El ajedrez, es un juego de pura estrategia. El resultado no depende en absoluto de nuestra suerte sino de las decisiones de qué pieza mover.

Saludos, suerte en vuestras decisiones y hasta el jueves que viene.

Hacer muy bien lo que no hay que hacer

Hay personas muy satisfechas con su trabajo. Lo saben hacer muy bien y lo hacen muy bien. Eso les afianza en que lo que están haciendo es lo que hay que hacer. Se sienten muy satisfechas. ¿Para qué cambiar? Se preguntan. Si algo funciona, no lo toques.

Y resulta que las cosas alrededor cambian, y lo que antes era muy útil y necesario ahora lo es menos. Pero como lo que hacen lo siguen haciendo muy bien, continúan. Hasta que llega el momento en que la situación ya no se sostiene. Lo que hacen, que lo siguen haciendo muy bien, ya no sirve para nada.

Es la tiranía del éxito. Es por esto que hay que estar continuamente vigilante y preguntarse si lo que uno está haciendo sigue teniendo sentido el hacerlo, por muy bien que lo sepamos hacer y por muchos éxitos pasado que nos haya reportado. Me contaron de uno que sorprendido decía, “pero que se me está moviendo el suelo”. Lo que siempre había funcionado, para su sorpresa, había dejado de funcionar. Seguimos haciendo muy bien lo que ya no hay que hacer.

Hay que estar vigilante ante los cambios del entorno, para que no nos pillen embriagados de éxito. Hay que adaptarse al entorno, y si a uno le es posible, intentar cambiar el entorno. Ser protagonista de los cambios. Hasta el jueves que viene.

Empleados nucleares y empleados periféricos (bis)

Ya hablé de este tema en otra ocasión. Pero es algo muy a mi juicio muy importante. En toda empresa se dan los llamados empleados nucleares y los periféricos. Los periféricos son lo que trabajan allí prácticamente solo por dinero, y porque de momento es la mejor alternativa laboral que tienen. En cuanto encuentran una mejor, allí se van. Lo útil que es para los clientes lo que ellos están haciendo les importa muy poco. Intercambian su tiempo y su trabajo por dinero, y poco más. Generalmente son fáciles de sustituir y si se marchan no causan un gran problema.

Luego están los empleados nucleares, son aquellos que también trabajan y reciben un salario, pero que su relación con la empresa es mucho más profunda. Participan del propósito de la empresa. Se sienten útiles para la empresa y para los clientes. Su actividad da sentido a su trabajo. La empresa les ofrece más que un salario. Les ofrece una oportunidad de cualificarse profesionalmente y de sentirse útiles con el trabajo que realizan. Ellos aportan a la empresa su entusiasmo y sus ganas de hacer las cosas bien. Son empleados nucleares. Muy difíciles de sustituir. Están comprometidos con la empresa.

Los periféricos, si valoran lo que aprenden en la empresa es porque eso les da más oportunidades en un futuro, no porque se sientan comprometidos con la empresa. Evidentemente no se da ninguno de estos perfiles en estado puro, pero más o menos en cada empresa se sabe quién es nuclear y quien es periférico, mercenario.

Hay un modo muy eficaz de destruir una empresa por parte de sus directivos. Eficaz y rápido. Directivo, premia a los periféricos y penaliza a los nucleares. Los efectos son inmediatos. Hasta el jueves que viene.

Decidir mediante votación

Voy a explicar esta semana por qué me parece que el sistema de votación para tomar una decisión no es un buen sistema. En primer lugar, genera ganadores y perdedores, lo que dificulta la cohesión en la organización. En segundo lugar, porque nadie se siente responsable de la decisión. Salga bien o mal al final es lo que se votó, así que a mi que no me echen las culpas. Y en tercer lugar porque no todos los que participan en la decisión están igual de cualificados para tomarla, y un sistema de votación da el mismo peso a la opinión de todo el mundo, estén más o menos cualificados. Además, no a todo el mundo le afecta del mismo modo la decisión.

Me estoy refiriendo hoy a las decisiones de cierto calado. Decidir en qué restaurante un grupo de amigos celebran el final de curso es, algo que se puede hacer mediante votación. Pero si la decisión es medianamente importante, todos los participantes deben dar su opinión. Se estudian los pros y los contras y al final llegar a una decisión.

Decidir mediante votación es más fácil. Cada uno emite su voto y al final se cuentan y ya está. Pero genera problemas a la hora de la implantación. Saber gobernar un equipo directivo nadie ha dicho que sea fácil, pero si se quieren tomar buenas decisiones hay que saber hacerlo. Siempre he dicho que cuanto más se invierta en mejorar el proceso a la hora de tomar una decisión más facil resulta la implantación, y si escatima esfuerzo en el proceso de tomar una decisión, los problemas afloran cuando se trata de llevarla a cabo. Hasta el jueves que viene.

Los sabios prevén, los tontos constatan

Se atribuye esta frase a Leonardo Polo, catedrático de metafísica, ya fallecido hace unos años. No garantizo que sea Polo su autor. Un sabio prevé: si hacemos tal cosa pasará tal otra cosa. Si queremos que pase esto tendremos que hacer esto otro. El sabio actúa considerando qué es lo más conveniente hacer para conseguir un objetivo, o previendo cuáles serán las consecuencias de si hacemos tal cosa.

Por el contrario, los tontos observan, constatan que están pasando una serie de cosas, y no saben explicar porqué están pasando. No se dan cuenta que actuaciones suyas anteriores son los que generan los problemas actuales. No prevén que si hacen tal cosa se encontrarán con tal y cual consecuencia. Simplemente constatan que pasan cosas, sin saber por qué están pasando.

Conocer las relaciones de causa y efecto, conocer porqué pasan las cosas que pasan es necesario para resolver problemas y para conseguir objetivos. Sin este conocimiento uno simplemente constata que pasan cosas, pero sin darles explicación. Conocer las relaciones de causa efecto, es lo que yo llamo ser inteligente, y cuanto más inteligente es uno, más profundas son las relaciones que conoce, y uno consigue explicar mejor la realidad, entender mejor por qué pasan las cosas que pasan. No sé si me ha salido un poco complicado el mensaje de esta semana. En cualquier caso, hasta el jueves que viene.

Por cierto, se me olvidaba, este mes de junio se celebran la Eurocopa (14 de junio) y la CopaAmerica (20 de junio). Si queréis organizar una porra o quiniela con vuestros compañeros, en esta web https://matejero.es/excel-porra-eurocopa/ tenéis una plantilla en excel de la Eurocopa para organizarla. Y en esta otra https://matejero.es/excel-quiniela-copa-america/ una plantilla de la Copa América. Por si queréis organizar una porra con los compañeros en la empresa o con el grupo de amigos.

Si quieres conocer a alguien dale poder

Esto es lo que me comentó un antiguo alumno mío, si quieres conocer a alguien dale poder. Resulta que trabajaba con un equipo de personas en la que había varios que tenían el mismo nivel jerárquico en la compañía. Según me decía este antiguo alumno se llevaban bastante bien todos ellos, hasta que…. a uno de ellos de nombraron jefe de los demás, y este nuevo jefe empezó a tratar despóticamente a los demás. Le habían dado poder y se creyó con el derecho de hacer lo que le daba la gana sin dar cuentas y sin pensar cómo su actitud efectaba a los de su equipo.

Es un buen modo de conocer a la gente. Ver cómo se comportan cuando se les da poder. Es en ese momento cuando se muestran como son.

Es clásica la distinción entre poder y autoridad. El poder es la capacidad que uno tiene en conseguir que los demás hagan lo que uno quiere, por la capacidad que uno tiene de premiar o castigar a los demás. Autoridad es la capacidad que uno tiene de que los demás hagan lo que uno quiere por la confianza que estos tienen en que lo que mandas vale la pena hacerlo. El poder lo tiene uno, la autoridad te la conceden los demás porque te la has ganado ante ellos.

El poder es necesario mientras un jefe se gana la confianza de los demás y estos le reconocen su autoridad. Esto lleva tiempo y mientras se consigue, es necesario el poder para que la organización sea eficaz, consiga sus objetivos. Es el uso instrumental del poder. Una característica del buen uso del poder es que llega un momento en que deja de ser necesario. Uno se ha ganado la autoridad y ya no le hacen falta disponer de premios ni castigos. La gente hace lo que se le pide porque confía en el jefe.

Hay una segunda razón para tener poder, y es el uso defensivo del poder. Si lo tienes tú no lo tiene otro que quizá pueda ser un déspota. Estas últimas consideraciones las aprendí del profesor del IESE Juan Antonio Pérez López. Mientras tanto, si quieres conocer a alguien dale poder. Hasta el jueves que viene.