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Dirigir es dirigir excepciones

Una vez una empresa está montada y establecidos los procedimientos de actuación, el día a día del equipo directivo es decidir sobre las situaciones excepcionales sobre las que o no hay procedimiento o la prudencia aconseja no seguir el procedimiento.

Estas situaciones suelen proceder de conflictos entre dos departamentos, cada uno de ellos tiene sus procedimientos, pero a veces entran en colisión, y allí ha de entrar la dirección para dirimir el conflicto. Son situaciones excepcionales.

Evidentemente esto no es lo único que ha de hacer la dirección de una empresa. La dirección también ha de pensar en el futuro, cómo aprovechar o crear oportunidades futuras, innovar, adaptar la estrategia a las cambiantes circunstancias.

Lo que pasa es que el en el día a día, lo que más tiempo lleva a la dirección es tratar esas excepciones de las que hablábamos. Y al dirimirlas ha de actuar con prudencia y con justicia. Está en juego su crédito dentro de la empresa. No se puede dirigir arbitrariamente favoreciendo a los amigos y sin prestar atención a los menos conocidos. En fin, que dirigir no es fácil. Y como ya dije en alguna ocasión, la prudencia determinará cuando saltarse los procedimientos para conseguir lo que se pretendía con los procedimientos. Hasta el jueves que viene.

Democracia

Dicen que la democracia es el menos malo de todos los sistemas de gobierno si exceptuamos todos los demás. En democracia, cada grupo tiene unos intereses que cree que vale la pena defender. Pero tiene que confrontarlos con los intereses de otros grupos que pueden ser contrapuestos, y hay que negociar. A la hora de negociar hay que mantener una escala de prioridades. Cosas en las que ceder es poco importante y cosas en las que uno debe mantenerse más firme.

Si no se negocia, en vez de prevalecer lo que es mejor, la democracia se convierte en una lucha por el poder. El que tiene más poder impone sus ideas a los demás. Ya no se tiene en cuenta qué es lo que se considera mejor para el pueblo gobernado.

También, para que una democracia funcione bien hay que tener en cuenta qué cosas son objeto de discusión democrática. Hay derechos de las personas que no son objeto de discusión. Si democráticamente se acuerda que las personas entre 30 y 40 años hay que ejecutarlas, por poner un ejemplo absurdo, esto sería un abuso de la democracia. La democracia ejerce sus funciones en un ámbito específico para organizarnos como sociedad, pero no para determinar cuáles son los derechos de las personas y cuáles no. Estos derechos son anteriores a la democracia. Parece que es de sentido común que todo el mundo tiene derecho a la vida. Que a nadie se le puede impedir trabajar. Que nadie puede poseer a otra persona, etc.

Hay entre los que se dicen demócratas una actitud absolutamente antidemocrática y dictatorial. Es el defender la democracia cuando lo que se decide es lo que yo defiendo y tachar de actitud antidemocrática cuando se decide lo contrario a lo que yo quiero. Esto es muy frecuente y también pervierte a la democracia y la convierte en una lucha por el poder.

Pretender que todo el mundo esté de acuerdo en cosa que no atañen a los derechos fundamentales de las personas es una forma de totalitarismo. Hay que respetar las opiniones contrarias a las mías. En cuanto a los derechos fundamentales de las personas, estos no son objeto de tratamiento democrático. A alguien le parecerá que soy un fundamentalista, pero con mis derechos nadie juega ni opina. Hasta el jueves que viene.

Directivo, cuestiona tus suposiciones

Los directivos diseñan planes de acción para llevarlos acabo en su compañía. Ante un reto, un riesgo o una oportunidad deciden cual es el mejor curso de acción. Y lo eligen en función de las posibles consecuencias, de la información que tienen, de su experiencia pasada, etc. Pero hay que tener en cuenta que a veces en la decisión han influido las preferencias de ese directivo, y esas preferencias puede que le hayan impedido ver algunas deficiencias del plan que ha escogido, o algunas de las ventajas del plan alternativo.

Por ello, en el proceso de toma de decisiones, es crucial explicitar las suposiciones que respaldan una alternativa y someterlas a un análisis crítico. Hay que preguntarse si dichas suposiciones están basadas en razones sólidas o si responden más a deseos, inclinaciones o preferencias personales Pensar en la posibilidad de que esas suposiciones no estén bien fundamentadas.

Es importante que las decisiones sean tratadas en el equipo directivo. Equipo que sea variado y que tenga distintas percepciones de la realidad, distintas preferencias y distintas experiencias. Las decisiones serán mejores. Y a la hora de conformar el equipo directivo que toma decisiones, evitar poner aquellas personas que siempre van a estar de acuerdo con el jefe diga lo que diga este. Poner personas que tengan capacidad de cuestionar las suposiciones sobre las que se toman las decisiones.

Es conocida la anécdota de Alfred Sloan, el presidente de General Motors durante más de 30 años. En una reunión con su equipo directivo, al ver que todos estaban de acuerdo ante una propuesta, dijo que si todos estaban de acuerdo es que no se había analizado suficientemente. Terminó la reunión y la convocó para unos días más tarde pidiéndoles a los de su equipo que vinieran con las razones a favor y en contra de esa decisión.

Una decisión que solo tiene ventajas y ningún inconveniente posiblemente es una decisión poco analizada. Directivo, cuestiona tus suposiciones y exige a tu equipo que las cuestione y que te cuestione a ti. Hasta el jueves que viene.

Cisnes negros y rinocerontes grises

Se ha hablado mucho de los cisnes negros, esos sucesos imprevisibles, de muy baja probabilidad de que ocurran, pero de un impacto muy grande por sus consecuencias. Aunque ahora mucha gente dice que la pandemia que sufrimos hace 5 años era algo que se veía venir. La verdad es que en la década anterior nadie pensaba que nos pudiera suceder. Eso era un cisne negro.

Pero también están los rinocerontes grises, que son esos sucesos que se ven venir, que no son sorpresa y que también tienen un gran impacto. La caída demográfica del occidente. La crisis migratoria y su impacto en la futura configuración y cultura de Europa. Son cosas que se ven venir y de gran impacto. Hay quien hablaría también del cambio climático, etc.

Los rinocerontes grises se ven venir, pero como plantean problemas tan grandes y tan nuevos, que no se sabe cómo abordarlos. No se hace nada y cuánto más tarde se reacciona más difícil es abordarlos. Son problemas que afectan a todos por lo que debería estar en la agenda de los gobernantes, y con independencia de la afiliación política que se tenga ponerse a trabajar para abordarlos. El cortoplacismo y el estar pensando en “mi silla” en las próximas elecciones dificultan un planteamiento serio para tratarlos. A mi me parece que el principal problema que tenemos es el demográfico, el envejecimiento del occidente, especialmente de Europa. Hasta el jueves que viene.

Si funciona no lo toques

Hay un consejo repetido muchas veces que dice “lo que funciona no lo toques”. Es un consejo un poco peligroso tanto en el mundo de la empresa como en el profesional. Puede que una cosa esté funcionando, pero que las circunstancias vayan evolucionando poco a poco, lo que estamos haciendo funciona bien, pero llega un momento que empieza a no funcionar tan bien. Y muchas veces ya es demasiado tarde para cambiar. La empresa era líder, no evolucionaba porque las cosas iban bien, y cuando se da cuenta de los cambios en el sector o en los consumidores, ya ha habido otras empresas que se le han adelantado.

Es lo que también se llama “la tiranía del éxito”. Estamos teniendo éxito y por lo tanto estamos muy contentos ¿Para qué cambiar? Pues cambiar para no quedarte obsoleto, porque el entorno externo cambia, y cada vez más rápido.

Además, los cambios hay que hacerlos cuando las cosas van bien. Es entonces cuando se tiene serenidad, cuando no se tiene urgencia y se puede reflexionar sin agobios hacia donde dirigir las innovaciones. Cuando las cosas se han torcido los cambios son más urgentes. Hay necesidad de cambios rápidos. La urgencia y el apuro hacen que no se esté en las mejores condiciones para reflexionar hacia dónde dirigirse.

Es cuando las cosas van bien cuando hay que cuestionarse si ha llegado el momento de innovar antes de que las cosas se tuerzan. El inicio del año es un buen momento para pensar nuevas direcciones hacia donde dirigirse, tanto a nivel empresarial las empresas como a nivel profesional cada uno de nosotros. Si funciona… quizá sea el momento de replantearse la posibilidad de empiece a dejar de funcionar y proponerse un cambio. Esto suele ser doloroso y cuesta mucho hacerlo, porque las cosas “van bien”.

Son numerosos los ejemplos de empresas que han fracasado porque no supieron cambiar cuando deberían haberlo hecho. También sé de profesionales que les iba tan bien, que no vieron la necesidad de ponerse al día y … Bueno, es ahora un buen momento para preguntarse qué nuevos retos plantearse. Feliz 2025 y hasta el jueves que viene. Estos días el blog cumple 15 años sin haber faltado ninguna semana a mi cita con los blog-lectores. Muchas gracias por continuar leyéndolo.

Toma de Decisiones y Gobierno de Organizaciones

Hace unos años escribí un libro titulado “Toma de Decisiones y Gobierno de Organizaciones”. El libro resumía lo que sobre el tema había aprendido yo en las dos décadas que llevaba siendo profesor del IESE. El libro se editó, se agotó. Se reeditó y se volvió a agotar. Hace poco se ha editado la versión electrónica, y del libro es de lo que voy a hablar hoy.

Como decía el libro contiene todo lo que había aprendido yo en aquel entonces sobre como dirigir una organización. Tiene cuatro partes, la primera trata sobre las decisiones personales. Sobre cómo una persona debe decidir, las consecuencias de las decisiones, etc. La segunda parte del impacto de las decisiones en las organizaciones. Dependiendo cómo se toman las decisiones en una organización, así es la organización. Eso es lo que distingue a las organizaciones florecientes y de éxito, de aquellas que navegan en la mediocridad y en las que la gente no quiere trabajar.

La tercera parte habla de los distintos tipos de organizaciones y en la cuarta doy dos ejemplo de empresas que a mi me parecían, al menos en su día, empresa muy sólidas: Mercadona y Southwest Airlines.

Como resulta que se ha reeditado el libro en su versión electrónica, me ha parecido oportuno darlo a conocer a mis blog-lectores por si es de vuestro interés. Pinchando aquí lo podéis encontrar. Comenzar el año leyéndolo puede ser una buena decisión. Feliz 2025.

Propósitos para un nuevo año

Creo que cada año, en mi último mensaje, hablo de lo mismo, pero me parece que es algo importante. Por otro lado, es algo muy elemental y poco imaginativo. Se trata de fijarse una serie de metas a conseguir o actividades en las que centrarse a lo largo del año que empieza, e ir preguntándose periódicamente a lo largo del año cómo voy avanzando en su cumplimiento.

En qué cosas nos vamos a centrar fruto de lo cuál podamos decir al final del año que hemos crecido como personas y como profesionales. Yo ya he identificado 7 cosas en las que quiero centrarme en este 2025. Si cada día dedico la mayor parte de mi tiempo a alguna de estas cosas significará que estoy avanzando. Si me dedico a otro tipo de cosas, es que me voy descentrando y sobre mi vida no estaré mandando yo sino las cosas atractivas que surjen y que reclaman mi atención y que me despistan de lo que pienso que debo atender.

Todo esto con flexibilidad. Puede suceder que a lo largo del año alguna de las cosas vistas ahora como prioritarias dejen de serlo, y que surja alguna cosa nueva sobre la que centrarme. Pero que sea fruto de la reflexión y no de caprichos momentáneos.

Caso contrario, estaremos invirtiendo nuestro tiempo en lo que surja en cada momento, sin una dirección concreta, estaremos continuamente haciendo cosas sin avanzar en nada concreto. Nos pasaremos el tiempo solucionando asuntos que se nos cruzan por el camino. No seremos dueños de nuestra vida, de nuestro año, sino que las circunstancias serán las que nos dirijan.

Consejo: piensa en las cosas más importantes que tengas que atender a lo largo del próximo año, escríbelas en un papel, y mira cada día o cada semana si la mayor parte de tu tiempo lo dedicas a estas cosas o las dedicas a lo que te surge. Feliz navidad y que estás ideas te sirvan para que el año que viene sea muy próspero para ti y para tu familia. Feliz año nuevo y hasta el año que viene.

Una de las decisiones más importantes

Una de las decisiones más importantes que se toman en las organizaciones es la de despedir a algún empleado. Cuando se despide a un empleado hay que estar cargado de razones. No se puede despedir alegremente por cualquier razón. Para una persona, que le despidan es algo muy traumático y doloroso.

Resulta que esta persona no está rindiendo lo que se esperaba de ella. Entonces hay que preguntarse ¿cómo fue el proceso de contratación? ¿Se calibró entonces si las capacidades de esa persona eran las adecuadas para el puesto que iba a ocupar? Si el proceso de contratación fue defectuoso la culpa no es de empleado. Fue un error de la empresa y por tanto es la empresa la que tiene que asumir los costes de haber contratado alegremente, y no el empleado. Una vez contratada esta persona ¿se le ha ayudado para que su rendimiento fuera el adecuado?.

Antes de despedir a una persona hay que agotar todas las posibilidades para que esta persona triunfe. Y si al final tiene que salir de la empresa hay que acompañarle en la salida de modo que se le facilite encontrar otro trabajo.

No digo que una empresa no deba despedir a gente, pero ya digo, hay que estar cargado de razones para hacerlo. Evidentemente los comportamientos abusivos de algunos empleados hay que atajarlos con despidos si es necesario. También si está en juego la viabilidad de la empresa entonces algo hay que hacer, pero hay que hacerlo con tacto y con justicia, del modo menos perjudicial posible para el empleado.

Pero cuando hay suficientes razones para despedir a alguien, entonces hay que hacerlo. Muchas veces es un acto de justicia con los demás empleados. Pero despidos alegres, cuidado, sobre todo si hay una actitud de lealtad por parte del empelado. Los despidos injustos además de ser injustos tienen un gran impacto negativo en la gente que se queda en la empresa. Despedir es una decisión que hay que pensársela mucho. Feliz navidad y hasta el jueves que viene.

¿Cómo se aprende a dirigir una organización?

Dirigir una organización es algo complejo, y aprender a dirigir también. No existe ningún manual que indica los 7 pasos que hay que seguir para dirigir bien. Eso no existe. En el IESE usamos el método del caso en el que se exponen situaciones empresariales, se discuten modos de actuar y planes de acción, y poco a poco uno va viendo cosas que funcionan siempre, cosas que no funcionan nunca, cosas que pueden funcionar en algunas circunstancias y no en otras, etc. y así, poco a poco una mejora en su actividad directiva.

A mi lo que mejor me funciona en mis clases es tratar de errores que debemos evitar, y mostrar en las clase cómo cuando se cometen esos errores las cosas suelen salir mal y si se evitan, las cosas salen mejor. Son cosas que voy comentando de vez en cuando en este blog. El típico error del directivo que se encariña con una alternativa y es incapaz de ver sus aspectos negativos. O el pensar que las cosas van a suceder del modo que nos gustaría que sucedieran, y no exploramos otros distintos posibles escenarios que pueden ocurrir, etc.

A qué viene todo esto, pues a que ha caído en mis manos un libro, o mejor dicho, su autora me lo ha enviado, en el que se describen diversos errores que se cometen cuando se ocupa un puesto directivo. El libro se titula “Jefes mediocres. Como evitar serlo. Cómo evitar sufrirlos”, y va comentando distintos errores que pueden cometer los que lideran una organización para advertirnos de que intentemos no caer en ellos. Es un libro de Arianne Rovira, que recomiendo.

Si decir qué hay que hacer para ser buen directivo es algo difícil, decir qué errores hay que intentar evitar es algo más asequible. Si estamos precavidos de una serie de errores e intentamos evitarlos, seremos buenos directivos. Este es ni más ni menos la intención de este blog que llevo ya escribiendo semanalmente desde hace 15 años y creo que también es también el intento del libro de Arianne. Espero que disfrutéis del libro y que sigáis leyendo mi entrada semanal del blog.

Un consejo para decidir bien

Tomamos decisiones porque estamos en una situación y pretendemos estar en una situación mejor. Hay una brecha entre nuestra situación actual y la situación a la que pretendemos llegar. Brecha que queremos salvar, y para ello hemos de hacer algo.

Lo primero que tenemos que hemos de tener claro es si esta brecha es de oferta o es de demanda. Me explicaré. La brecha es de oferta si vemos que hay unas oportunidades, unas posibilidades de mejora y el problema es que no tenemos las capacidades para aprovechar esa oportunidad. En cambio, la brecha es de demanda si tenemos unas capacidades, una “expertise”, pero nos falta donde aplicar estas capacidades.

Tener claro si el problema que queremos abordar es de oferta o de demanda es necesario para poder abordarlo bien. Si es de oferta lo que tenemos que tratar es de adquirir esas capacidades necesarias para tratar el asunto. Si el problema es de demanda, lo que se ha de hacer es cambiar el modo de abordarlo. Pongamos como ejemplo el mercado de las conferencias y disertaciones. Si resulta que hay una gran demanda de conferenciantes para disertar en diversos foros, pero a uno le falta fluidez en el hablar y tiene miedo escénico. Su brecha o problema es de oferta. Si uno superara esa timidez estaría en condiciones de dar muchas conferencias. Su esfuerzo debe centrarse en superar esas carencias. Por el contrario, uno puede ser un gran conferenciante, pero no tener acceso a los foros donde se dan conferencias. En ese caso su brecha es de demanda, ha de centrarse en aprender a llegar a los foros donde solicitan conferenciantes.

Las empresas están haciendo continuamente cosas para mejorar su situación. Entender si el problema que tienen delante es de oferta o de demanda facilita abordarlo adecuadamente. Espero que la consideración de esta semana os haya sido útil. Hasta el jueves que viene.

Lectura y estres

La actividad profesional en muchos casos es exigente. No paramos de hacer cosas, gestiones, resolver problemas, etc. Eso en el trabajo y luego en casa también hay que estar pendientes de muchas cosas. Parece que no paramos.

En este blog, en distintas ocasiones he hablado de la necesidad de la contemplación. De pararse a contemplar distendidamente lo que nos rodea, un paisaje, la gente, etc. Un buen modo de poner freno a nuestra vida y de ir con más calma es la lectura. Recomiendo leer buenos libros. En español tenemos la ventaja de que hay muy buena literatura. Desde las magistrales obras de teatro de nuestro siglo de oro, Lope de Vega, Calderón, hasta las novelas clásicas. Recomiendo leer pausadamente y sin prisa el Quijote. Pero también las novelas ejemplares de Cervantes son cortas y se leen fácilmente. Los episodios nacionales de Galdós. Etc.

De la novela rusa del siglo XIX, aunque algunas obras son largas y confusas, recomiendo Crimen y Castigo o Ana Karenina de Dostoyevski y Tolstoy. Pero lectura sin atosigarse. No me atrevo a aconsejar Guerra y Paz. Leer poesía es también un modo de poner calma en nuestra vida, desde Berceo, Manrique, Bécquer, Machado…. Y por supuesto, la novela contemporánea puede formar y distraer

En definitiva, mi reflexión de esta semana es aprovechar las grandes oportunidades que nos ofrece la vida y no gastarla en acción, acción, acción. Contemplar la riqueza que hay a nuestro alrededor. Una buena conversación sin prisas con las personas que tenemos a nuestro alrededor y nos aprecian, es también una forma de contemplar. Hasta el jueves que viene.

Global o local. Rentabilidad y riesgo

Se habla últimamente de los riesgos de la globalización. De que, si con el covid las cadenas de suministro se interrumpieron y que quizá compense a las empresas ser menos globales, correr menos riesgos y proveerse de suministradores más cercanos, aunque esto pueda suponer algo más caro. Junto a todo esto se habla también de que con la presidencia de Trump vendrá una mayor defensa de la industria norteamericana, lo que supondrá menos intercambios comerciales a nivel mundial y más comercio local. Lo cual también puede hacer disminuir el crecimiento económico.

Hay un principio básico en economía y es que para que se asuma mayor riesgo ha de esperarse una mayor rentabilidad. Si un país quiere correr menos riesgos por defender su economía o por evitar los problemas de interrupciones de los abastecimientos, o por cualquier otra razón, lógicamente la rentabilidad, el crecimiento de su economía ha de ser menor. Se ha de elegir, mayor rentabilidad asumiendo mayores riesgos o menores riesgos con menores rentabilidad.

Lo que es una infantilidad desde el punto de vista económico es pretender renunciar a los riesgos de las deslocalizaciones de las cadenas de suministros y pretender mantener un crecimiento alto. Hay que elegir, y parece que ahora las empresas, aprendida, de momento, la lección de las interrupciones por el covid, y algún país por defender su industria, estén optando por correr menos riesgos, sacrificando crecimiento. Esto es una elección. O rentabilidad o seguridad. Ambas cosas a la vez, es difícil. Hasta el jueves que viene.

Para un martillo todo son clavos

Hay personas que son expertas en algo y son muy valiosas en las situaciones en las que se requiere alguien que sepa de ese asunto. Bueno, todos somos expertos en algo a lo que nos hayamos dedicado. El problema surge cuando no se tiene una visión más generalista de los asuntos y todo se ve desde un único prisma, desde el prisma en que uno es experto. Es de lo que habla el famoso dicho que para un martillo todo son clavos.

Estas personas que ven la realidad solo a través del canuto de su “expertise” tienen dificultades para solucionar los asuntos a que se enfrentan pues solo consideran el punto de vista del que son expertos. Es una lástima, pues su campo de conocimiento podría ser muy útil si se dejara complementar por los puntos de vista de personas con otras experiencias.

Para neutralizar esa tendencia lo que hay que procurar es tener una mentalidad abierta. Considerar otras posibles opiniones. Prestar atención a lo que dicen personas expertas en otras materias. Siempre es muy bueno hacer la hipótesis de que a lo mejor “yo estoy equivocado”. Hasta el jueves que viene.

Inteligencia artificial

Es la expresión del año. Todo el mundo habla de ella, lo que me obliga a decir algo al respecto en este blog. Se dice que la inteligencia artificial está ya cambiando las circunstancias de nuestras vidas. Está teniendo impacto en todo tipo de actividades económicas y no económicas. En la educación va a obligar a los profesores a adaptarse a esta nueva tecnología, etc. etc. etc.

Creo que todo esto está pasando y va a seguir pasando. Pero quiero centrarme en dos dimensiones de la IA que son totalmente diferentes. Una es la dimensión tecnológica. Todos los algoritmos, aprendizajes profundos, etc. que dan lugar a lo que se llama inteligencia artificial, es un problema tecnológico. Muy avanzado y complejo, pero tecnológico, que requiere de ingenieros, informáticos, y en general, científicos. Los profesionales de este campo del saber dirán cuales son las posibilidades y límites de esta nueva realidad. Alguien me criticará por lo de “nueva”, pues de la inteligencia artificial ya se hablaba en los pasados años 60’s.

La otra dimensión es la referente a nivel de usuario. Cómo los distintos sectores y actividades van a quedar modificados por esta nueva “herramienta”. ¿Cómo la puedo utilizar en mi empresa? ¿Qué posibilidades se me abren? etc… Los que se anticipen y sepan sacarle ventaja a la IA en su sector va a tener una ventaja competitiva sobre los demás. Los que no consigan ver sus posibilidades quedarán a remolque. En el sector en el que yo me muevo, el de la educación, la IA va a tener un impacto, quizá grande, quizá pequeño. Lo mejor es anticiparse y adaptarse y no esperar a ver que pasa y cómo evoluciona todo.

Hace unos 25 años internet entró en la escena. Se pensó que todo iba a cambiar en pocos meses. Recordar lo de la “nueva economía”. La cosa no fue tan rápida, pero 25 años después sí que podemos calibrar el impacto que ha tenido en nuestras vidas y en la actividad empresarial. Dentro de alguna década podremos ver el impacto que la inteligencia artificial habrá tenido en todo. Ánimo y a aprovechar las oportunidades. Hasta el jueves que viene.

Ser los primeros y los mejores

Hay personas que necesitan demostrarse a sí mismos que son los primeros y los mejores en su actividad. No soportan no ser los mejores. Esto les hacer ser bastantes infelices, pues viven en la continua tensión de tener que ser los primeros. Y ser los primeros no por hacer su actividad bien, sino porque no haya nadie mejores que ellos.

Suelen ser buenos profesionales en su actividad concreta. Lo que les pierde es su afán por lucirse y por ser admirados. Cuando en algo fallan intentan o bien disimularlo con aquí no ha pasado nada, o si es patente el fallo reaccionan con mucha virulencia, como si se estuviera cuestionando su superioridad. Si no fueran así, sus fallos pasarían totalmente inadvertidos, pero como es patente que tienen que dejar claro que son los mejores en su campo, cuando fallan todo el mundo se da cuenta.

Yo recomiendo la humildad. Por muy valioso que uno sea en algo, habiendo más ocho mil millones de personas en el mundo, seguro que hay varios millones que son mejores que él en esa actividad. Por otro lado, todos tenemos cualidades, grandes cualidades, algo por lo que destacamos, que sabemos hacer bien. Pues demos gracias a Dios por esas cualidades y pongámoslas al servicio de los demás. Que sean útiles para otros. Esto engrandece nuestras cualidades. Pero pavonearnos por eso que sabemos hacer bien y ponernos a competir con los demás para demostrar que somos los mejores me parece una tontería, una falta de madurez y síntoma de ser una persona insegura. Hasta el jueves que viene.

Ten en cuenta que las decisiones tienen consecuencias

A veces oigo a un directivo quejarse de algo que pasa en su empresa. Y no salgo de mi sorpresa. Si has tomado tal decisión ¿cómo te puedes quejar de que pasa esto? Que los vendedores de tu empresa no colaboran unos con otros. Si les das incentivos en función del logro de resultados individuales ¿Cómo te puedes quejar de que no colaboran? La atención al cliente no es todo lo buena que se espera. Hay muchas quejas de clientes. Si no paras de hablar de vender, vender y vender, tu gente irá a vender con independencia de lo útil que sea lo que vende a los clientes ¿Cómo te sorprende esto?

Las decisiones tienen consecuencias. Parece y lo es una verdad elemental, pero muchos directivos parece que se sorprenden cuando ven lo que está pasando y no son capaces de darse cuenta de que es fruto de las decisiones que toman. Siempre he dicho que una de las características de los bueno directivos es que saben por qué pasan las cosas que pasan. No captar las relaciones causa efecto es síntoma de ser un mal directivo.

A veces pasa que quieres conseguir un objetivo, y realizando tal acción se consigue ¿Qué se hace en ese caso? Pues realizar tal acción. Pero con esa acción además de conseguirse el objetivo se dan otras consecuencias sobre las que el directivo no había prestado atención. Y se sorprende de que está pasando tal cosa.

Las decisiones tienen consecuencias, te guste o no te guste, así que mejor tener en cuenta las consecuencias de nuestras decisiones para no quedarnos perplejos de las cosas que están pasando. Creo que de algo similar ya hablé hace tiempo en un mensaje. Hasta el jueves que viene.

Más sobre dirigir una organización

La semana pasada hice unas reflexiones sobre “dirigir una organización”. Me propongo esta semana hacer otra reflexión. Ahora se habla mucho de propósito o misión de una organización. Es la razón de ser de una empresa. En concreto es la necesidad de los clientes que la empresa quiere satisfacer son el producto o servicio que ofrece. Y toda la estrategia de la empresa debe estar encaminada a avanzar en el cumplimiento de su propósito, a estar en mejores condiciones de satisfacer esa necesidad de sus clientes. Y las decisiones que se toman en el día a día deben estar encaminadas a llevar a cabo la estrategia con la que se avanza en la misión.

Hasta aquí parece todo claro, pero llega el día a día y aparecen asunto a resolver, cuestiones a solucionar, y el directivo se centra en atender esas cosas que se presentan cada día. Y muchas veces esas cosas no tienen nada que ver ni con la estrategia de la empresa ni con el cumplimiento de su misión. Y cuando el directivo emplea la mayor parte de su tiempo en atender esos asuntos, tanto la estrategia como la misión quedan difuminadas y la actividad de la empresa se convierte en ir solucionando cosas.

Pero es lo que Juan Antonio Pérez López llamaba estrategias de adaptación oportunista. Estas estrategias son actividades que aprovechan una oportunidad que se presenta, que generan un beneficio a corto plazo, y que apartan a la empresa del cumplimiento de su misión. Si situaciones de este tipo no son excepciones sino que se llevan a cabo de modo habitual, la gente de la organización empieza a frustrarse y a preguntarse qué es lo que se está haciendo allí. La empresa va deteriorándose poco a poco y al final solo le queda como objetivo resolver y resolver problemas que se presentan sin saber hacia dónde se va.

Directivo, reflexiona sobre la razón de ser de tu empresa, su misión. Piensa si la estrategia está alineada con la misión, y piensas si tu quehacer del día a día, está al servicio de esa misión. Si no es así puedes estar llevando a cabo una incansable actividad que no conduce a ninguna parte. Las buenas empresas lo tienen esto muy claro. Quizá por eso son buenas empresas y son muy eficaces a largo plazo. Hasta el jueves que viene.

Dirigir una organización

Decía Warren Buffett que «una organización debía estar diseñada para que la pueda dirigir un tonto, porque llegará el día en que la dirigirá un tonto«. Yo no estoy de acuerdo con esa afirmación. No puede diseñarse ninguna organización a prueba de incompetentes. Si fuera así bastaría con aprender a diseñar una organización y poner a cualquiera a dirigirla. No, una organización o una empresa es algo muy serio y para que funcione hace falta un buen equipo directivo.

Dirigir es dirigir excepciones. Para los asuntos habituales ya están los procedimientos para abordarlos. El asunto es cuando se presenta una situación en la que es mejor no aplicar procedimientos. Es una situación de excepción. Para esto es para lo que hace falta un buen equipo directivo. Para las excepciones. Y las excepciones se presentan de modo frecuente, pues hay muchos asuntos que atender en una empresa.

En este caso no estoy de acuerdo con Buffett, de quien he aprendido mucho. Cuando una empresa la dirige un tonto, no es extraño que se hagan tonterías. No es suficiente con que esté bien diseñada. Hasta el jueves que viene.

Es evidente que …

Hay personas que piensan que sus opiniones son objetivas y que todo el mundo piensa como ellos. Si uno es un fan del futbol piensa que a todo el mundo le gusta el futbol y no concibe que alguien pueda no estar interesado en ese deporte. Si uno es aficionado a un tipo de noticias piensa que ese tipo de noticias interesan a todos el mundo.

Estas personas no conciben la diversidad de opiniones. No es que no respeten opiniones diversas a las suyas, eso sería prepotencia. Es que no conciben que se pueda pensar de otra manera, lo cual es muestra patente de falta de inteligencia.

Las personas, afortunadamente, somo muy diversas. Hay quienes nos gusta la soledad y hay quienes no pueden estar un rato solo. Hay quienes tienen una necesidad de estar haciendo algo, hay quienes disfrutamos contemplando.

El mundo, es muy diverso. De los millones de árboles que hay, no hay dos que sean iguales. No hay dos caras iguales, salvo las de los gemelos. La misma clase que doy una a continuación de la otra, nunca son iguales. Todo es diferente ¿Os imagináis lo aburrido que sería el que todas las cosas fueran iguales? No habría lugar para las sorpresas…

Lo mismo nos pasa a las personas, tenemos gustos, aficiones, habilidades distintas. El que no entienda que no todos piensan del mismo modo que él, hará juicios desacertados y se equivocará en sus actuaciones. Yo tengo las aficiones que tengo y nadie me tiene que decir cuales tienen que ser.

Si los políticos fueran conscientes de esto, que por otra parte no es ningún descubrimiento, la actividad política estaría menos crispada y sería más fácil llegar a entendimientos dentro de la diversidad de opiniones. Pero no, al que piensa de modo distinto es un enemigo. No, no es un enemigo, es simplemente alguien que piensa de modo distinto. Se me ha ocurrido el tema de esta semana después de estar oyendo una tertulia radiofónica donde uno de los comentaristas solo daba por razonables sus opiniones ¡Qué barbaridad! Hasta el jueves que viene.

No somos tan objetivos como creemos

Cuando tomamos decisiones tenemos que hacer juicios sobre la situación sobre la que tenemos que decidir. Vemos las cosas de una manera, y como las vemos de esa manera pensamos que las cosas son así. Pensamos que las cosas son cómo las vemos nosotros. Lo vemos muy claro.

Y sin embargo, cuantas veces nos equivocamos. Muchas son las razones por las que nuestros juicios no se ajustan a la realidad. A veces es por el paso del tiempo. Al juzgar una cosa tenemos que recordar cosas pasadas, y el paso del tiempo hace que las podamos recordar algo modificadas, entremezcladas con experiencias similares pero distintas, etc. Y manifestamos que las cosas fueron así, cuando no lo fueron realmente.

Otras veces lo que pasa es que juzgar las cosas de una manera nos es más favorable que juzgarlas de otra. Juzgadas de una manera nos hace quedar bien, o tiene mejores consecuencias para nosotros, y juzgarlas de otra manera nos resulta algo perjudicial. Tendemos a ser benevolentes con nosotros mismos.

El saber que tenemos estos problemas a la hora de enjuiciar situaciones e intentar corregirlas en nuestros juicios es síntoma de realismo y de inteligencia. El realista conoce la realidad. El inteligente no se autoengaña, aunque pudiera salir beneficiado autoengañándose.

Al final decidir sobre juicios equivocados lleva a decidir mal. La realidad se impone y las cosas son como son. Y el decidir mal tiene consecuencias al igual que decidir bien. Consejo, intenta corregir tus sesgos a la hora de decidir, y conocer bien la realidad. Hasta el jueves que viene.

Tratar a gente. Aprender de la gente.

Una de las ventajas de llevar tantos años dando clase en el IESE es que he conocido a muchas personas. Tengo muchos antiguos alumnos. Y como yo soy de los que piensan que de todo el mundo hay algo que aprender, siempre he procurado fomentar el trato con ellos para así poder aprender. Lo siento, soy muy egoísta. Las relaciones personales enriquecen. El centrarse en uno mismo empobrece y empequeñece. Saludar a antiguos alumnos cuando me los encuentro por algún lado es parte de las alegrías que da el ser profesor.

A principio de año, después de asistir a una sesión que impartí para nuestros antiguos alumnos en Madrid, se me acercó una antigua alumna y me propuso escribir un par de capítulos de un libro que ella estaba escribiendo. El asunto quedó en reposo, pero volvió a activarse a la vuelta del verano. Así pronto saldrá un libro en el que escribo un par de capítulos. Se trata las enseñanzas que se pueden extraer para la dirección de empresas a partir de 10 películas. Un capítulo por película. Cuando salga ya lo comentaré y lo publicitaré.

De las relaciones con otras personas siempre salen colaboraciones interesantes. Todos necesitamos estar continuamente formándonos para ejercer bien nuestra profesión. Una buena parte de la formación que yo he recibido procede de lo que he aprendido de mis alumnos y antiguos alumnos a lo largo de tantos años.

En resumen, consejo: busca de quien puedes aprender. No estés solo, relaciónate con la gente. Trata a la gente, quiérela. Quizá la soledad sea una de las causas que podrían explicar el deterioro de la salud mental de la que últimamente se está hablando tanto. Gente sola rodeada de muchedumbre. Hasta el jueves que viene.

Retener empleados

Bastantes directivos con los que hablo me comentan lo difícil que es encontrar profesionales formados para desempeñar distintas funciones en sus empresas, tanto a nivel directivo como técnicos y operarios. Me he interesado en el tema y he llegado a conclusiones de porqué puede suceder esto. Por un lado, pueden estar las exigencias de los diversos profesionales, que a veces no son aceptables por las empresas. Exigencias en términos de flexibilidad de horarios, teletrabajo, etc. Pero, por otro lado, me parece que hay empresas y directivos que no están dispuestos a dar condiciones razonables que piden algunas sus empleados o candidatos a empleados.

No se puede intentar retener un empleado bien formado con un salario por debajo de las expectativas razonables dadas la responsabilidad del puesto o la formación requerida para desempeñar bien la función. Hay personas que no han aceptado puestos de trabajo, o que se han desvinculado de sus empresas precisamente porque las condiciones ofrecidas eran muy difíciles de aceptar.

Es lo que ahora se llama, quizá de un modo un poco rimbombante, captación y retención de talento. A un buen empleado hay que pagarle bien y hay que ofrecerle condiciones razonables. Si no se te va a marchar y con razón. Y los costes de contratar y formar a una nueva persona suelen ser muy superiores a lo que se le podía haber dado. Además, si no se ofrecen condiciones razonables las personas que aceptarán los puestos de trabajo no serán las adecuadas. Empresas, lo más valioso que tenéis son vuestros empleados. Conseguid que se enamoren de la empresa.

En otro orden de cosas me parece que es muy importante la formación dual. Jóvenes que están estudiando y haciendo prácticas en las empresas. Es un modo muy bueno de conocer a futuros empleados y seleccionar a los más adecuados. Y para los estudiantes es un modo de saber si la empresa en la que están haciendo prácticas es la empresa en la que quieren trabajar. Hasta el jueves que viene.

Al comienzo del curso

La mayoría de nosotros acabamos de terminar las vacaciones y nos disponemos a iniciar un nuevo curso. Disponemos de 12 meses para emplear en nuestros asuntos: trabajo, familia, ocio, etc. No perdamos el tiempo. Al decir no perdamos el tiempo no estoy animando a hacer muchas cosas. Los que me conocéis sabéis que valoro mucho la contemplación. Al decir no perdamos el tiempo quiero indicar que disponemos de 12 meses al final de los cuales cada uno tiene que ser mejor persona de lo que es ahora. Si no estos 12 meses no nos habrán servido para nada.

Hemos de ser mejores profesionales, mejores padres o madres o lo que nos corresponda, y tenemos que ser mejores compañeros de los que tenemos a nuestro alrededor. Sin olvidar el tener una mejor relación con Dios los que tenemos fe.

Para conseguirlo sugiero varias ideas. Tener un orden de cosas que queremos acometer, en los distintos ámbitos a los que antes he aludido. Ir al tun-tun resolviendo asuntos según se nos van presentando es indicio de que no controlamos nuestra vida, sino que nos la controlan. En definitiva, trabajar bien. Después intentar que con lo que hagamos seamos útiles a los demás, quienesquiera que sean estos. Que con lo que hagamos, hagamos más fácil la vida a los demás, teniendo una visión positiva y optimista de todo lo que acontece y sin ser agoreros. Pero bueno, que cada uno haga lo que quiera con su vida. Yo espero no perder el tiempo este curso que empieza. Hasta el jueves que viene.

Competencia distintiva, personalidad y mediocridad

Hay empresas y organizaciones que miran lo que hacen sus competidores en su sector y tratan de imitarlos. Sobre todo, si estos competidores son empresas líderes. A mi me parece que esto es una falta de personalidad que conduce a la mediocridad. Si uno hace lo que hacen los demás no podrá sobresalir, estará en la media, que es lo mismo que estar en la mediocridad.

Las empresas tienen que definir sus estrategias. Una vez fijado el sector en el que están, tienen que decidir que necesidad de qué clientes quieren satisfacer, y cómo van a hacerlo, y generar una estrategia propia, desarrollando su competencia distintiva. La competencia distintiva de una empresa es aquello que la empresa sabe hacer especialmente bien, y que la distingue de las demás. La competencia distintiva no es una cosa que surge de un día para otro, sino que es fruto del esfuerzo constante de mejorar en una serie de dimensiones.

Es importante que una empresa centre su estrategia en sus fortalezas, en lo que es su competencia distintiva. Las organizaciones que se esfuerzan en combatir sus debilidades acaban desenfocadas y sin un modo genuino de hacerlas cosas. Cualquier empresa de éxito se apoya en sus puntos fuertes y no en intentar convertir sus puntos débiles en fortalezas. Cosa distinta es intentar que las debilidades no hagan descarrilar nuestra estrategia. Las debilidades hay que neutralizarlas, pero no intentar hacer de ellas fortalezas.

Pero volviendo a la personalidad de las empresas, el hecho de seguir la propia estrategia y no tratar de imitar a otros no significa que las empresas no tengan que mirar lo que hacen los competidores. Muchas veces pueden incorporar a su estrategia las buenas prácticas de los mejores, pero esto es muy distinto de imitar sus estrategias. La estrategia tiene que ser propia de cada empresa. Hasta el jueves que viene y feliz vuelta de vacaciones.

Procedimientos, burocracia y flexibilidad

Las organizaciones necesitan establecer procedimientos para resolver los asuntos que se presentan de modo ordinario. Sería agotador si cada vez que se presenta un asunto hubiera que pensar cómo resolverlo. Para eso están los procedimientos. Pero uno no puede ser esclavo de los procedimientos. Como decía mi buen amigo LuisMa Calleja, la prudencia dirá cuando hay que saltarse los procedimientos para conseguir lo que se pretendía con el procedimiento. Cuando una situación es similar a las anteriores, pero presenta algo que la hace ligeramente diferente, puede ser razonable no aplicar el procedimiento.

Procedimientos tiene que haber porque si no la cosa acaba como el ejército de Pancho Villa. Pero las organizaciones que se aferran a los procedimientos sin saltárselos cuando es razonable acaban convirtiéndose en burocracias, y las burocracias son muy poco eficaces porque se olvidan de los objetivos que persiguen y acaban rendidas al procedimiento.

Los burócratas argumentarán ¿pues para que tener procedimientos si al final nos los saltamos? No, los procedimientos se siguen de modo habitual, la mayoría de las veces, pero a veces se presentan situaciones excepcionales y hay que saltárselos. Y esto es dirigir. Dirigir es dirigir excepciones. Las cosas habituales ya se sabe como tratarlas. Son habituales. Hasta el jueves que viene.

Estrategia

La estrategia de una empresa a tres o cinco años establece donde se quiere estar en ese plazo y como se va a llegar a ese punto. Para que la empresa sea coherente la estrategia debe estar alineada con la misión o propósito de la empresa, es decir alineada con la razón de ser de la empresa, con la necesidad de los clientes que la empresa quiere satisfacer con su producto o servicio. Y las decisiones del día a día de la empresa han de estar alineadas con su estrategia.

Muchas veces sucede que los problemas que van surgiendo en el día a día nos hacen centrarnos en lo inmediato y perder de vista si estamos avanzando en el cumplimiento de la estrategia o no. Además sucede que la estrategia no es una cosa fija, ha de ir adaptándose a las cambiantes circunstancias del entorno. Por ello es un buen ejercicio para el equipo directivo de una empresa preguntarse con cierta periodicidad, quizá anualmente, tres preguntas: ¿Qué cosas no se están haciendo y deberían hacerse? ¿Qué cosas se están haciendo, pero deberían hacerse de otra manera? Y ¿Qué cosas deberían dejar de hacerse?

Esta última pregunta es especialmente oportuna pues en el día a día de la empresa se van metiendo rutinas, se van haciendo cosas que eran necesarias en un momento dado, que ya no son necesarias hacerlas, pero que por inercia se siguen haciendo. Cosas innecesarias que añaden complejidad a la actividad diaria del directivo. Hasta el jueves que viene. Como viene siendo costumbre últimamente os dejo un video breve con algunas ideas.

¿Qué es más importante ser eficaz o construir las condiciones que posibilitan el ser eficaz?

Hay directivos que toman decisiones para conseguir los objetivos que se proponen. Los consiguen y la cosa va más o menos funcionando. Pero a otros directivos lo que les preocupa es, más que ser eficaces, el crear en sus empresas las condiciones para que la empresa sea eficaz, para que se puedan ir consiguiendo los objetivos que se proponen.

Estos últimos directivos se preocupan de la formación de su gente, del desarrollo de sus carreras profesionales. De generar confianza en la organización, de dejar espacios de libertad para que su gente actúe como consideren que es lo mejor. Se preocupan, por supuesto de pagarles bien. Y en ese clima de confianza y de responsabilidad la gente saca lo mejor de sí y pone todos los esfuerzos para que la empresa salga adelante. Esto tiene como consecuencia que en la empresa se consiguen los objetivos que se proponen y es una empresa eficaz.

En cambio, los directivos que lo que buscan es solo la eficacia, no son conscientes de cuáles son las condiciones que posibilitan la eficacia. Van solo a resolver los problemas a los que se enfrentan y no se preocupan, porque no son conscientes, que tienen que valorar a las personas que están a su cargo. Son estas personas las que se comprometerán con la empresa o simplemente cumplirán con lo que tienen que hacer sin mucho entusiasmo, y nada más.

Los directivos que desarrollan a su gente construyen organizaciones que cada vez son más eficaces. A los otros por el contrario cada vez les resulta más difícil ser eficaces porque no cuentan con el compromiso de su gente. Para qué van a comprometerse, si no se les valora.

Conclusión, más importante que ser eficaz es construir las condiciones que facilitan que se sea eficaz, Hasta el jueves que viene, y como las últimas semanas os dejo un video con unas píldoras.

Iniciativa y creatividad

Desde hace tiempo cada año hago el camino de Santiago, los 113 últimos kilómetros. Siempre el mismo trayecto y descansando y repostando en los mismos sitios. Ya me conocen. Esta experiencia me ha permitido este año reflexionar sobre cómo una iniciativa ha transformado y mejorado una comunidad.

Resulta que la costumbre de llegar a Santiago andando desde cualquier parte para venerar la tumba del apóstol data de la edad media. Pero la costumbre se perdió prácticamente y se convirtió en un hecho histórico. De repente, en el año 1993, año santo compostelano (que es cuando el día 25 de julio cae en domingo) el gobierno de la comunidad gallega se empeñó en revitalizar esa costumbre. Puso albergues donde por pasar la noche se pagaba una voluntaria pequeña cantidad, señalizó el camino para que la gente no se perdiera, hizo campaña turística, etc.

Resultado: cada año casi medio millón de peregrinos llegan a la ciudad después de haber recorrido al menos 100 kilómetros. Vienen de todas partes del mundo: españoles, brasileños, estadounidenses, australianos, etc. Hay una cantidad desproporcionada de peregrinos de Taiwan.

Cada año ha ido a más y cada vez es mayor el número de gente de cualquier parte del mundo que sueña con hacer el camino algún día. Muchos de ellos desde la frontera francesa a unos 800 kilómetros de Santiago. Ni que decir tiene que esta iniciativa ha generado una gran cantidad de actividad económica, cultural, y de todo tipo en esa región de España que apenas tiene 2,7 millones de habitantes.

Me parece un ejemplo de iniciativa y creatividad para la mejora de una sociedad que puede servir de ejemplo a los directivos interesados dar un impulso creativo en sus organizaciones. Imaginación al poder. Hay muchas posibilidades. Os  dejo otro video continuación de el de la semana pasada. Hasta el jueves que viene y felices vacaciones a los que las empezáis ahora.

Dirigir personalidades fuertes

Me comenta un asiduo lector del blog que opine sobre la composición de los equipos de dirección, en concreto que comente sobre los resultados de un estudio reciente, en el que se afirma que una gran mayoría de los directivos opina que una de las barreras para tomar decisiones eficaces es la confrontación de las diversas personalidades de los directivos que componen el equipo.

Saber dirigir un equipo formado por directivos con personalidades fuertes es un arte que no está al alcance de todos. Más que un arte, yo diría que es un buen “management” propio de los buenos directivos. Lo fácil es gobernar personalidades enanas que opinan lo que opine la mayoría o lo que opina el jefe. Eso es muy fácil, pero las decisiones que de allí surgen son decisiones no bien trabajadas y por tanto no las mejores.

Dirigir personas que piensan, que tienen ideas propias y las defienden, es mucho más difícil. Pero si se sabe hacer, las decisiones que de allí salen son mucho mejores. Pero ya digo, dirigir un equipo así no es fácil y requiere una buena dosis de buen “management”. Me apunta Oscar Carrera, que es quien me ha sugerido que hable de esto, que con un equipo diverso con fuertes personalidades, una vez tratado el tema con toda la profundidad que merezca, la decisión adoptada debe ser asumida por todo el equipo, también por aquellos que opinaban de manera diferente. Esto no es ni más ni menos que dirección colegiada, que tan buenos frutos da y que tan difícil es llevar a la práctica. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video por si os interesa.

Crecimiento y empleo

Se oyen a veces noticias del aumento de afiliados en la seguridad social en España. Indicador de que aumenta el empleo. El gobierno vende la noticia como un gran éxito económico. Si no se miran los detalles esto puede inducir a engaño. Con unos números muy aproximados en España aumenta la población en unas 300.000 personas al año, que se descompone, también aproximadamente, en 100.000 muertes más que nacimientos (saldo vegetativo negativo) y unas 400.000 entradas de inmigrantes. Además, estos inmigrantes no son ni ancianos ni gente jubilada. Son gente en edad de trabajar y algunos traen hijos. Evidentemente a más población más gente trabajando. Solo faltaría que fuéramos más y trabajáramos menos.

También se jacta el gobierno de que la economía va bien, que crece. Evidentemente si somos más, lógicamente se ha de producir más. Lo que hay que mirar es si la renta per cápita aumenta o no. Es decir, si lo que se produce por persona aumenta o no. En España, en el año 2001, el PIB per cápita era de unos 28.000 euros (en euros del año 2023). Llegó a subir a 32.300 en el 2007 y en el 2023 fue de 30.200, o sea, que estamos peor que hace 17 años en 2007 y también por debajo del último año anterior a la pandemia, el 2019, en el que el PIB per cápita fue de 30.500 euros.

También hay que distinguir entre el tamaño de la economía de un país y la riqueza de ese país. Se dice que dentro de unos años China tendrá una economía tan grande como la de Estados Unidos. Posiblemente será cierto, pero como también el número de chinos es cuatro veces mayor que el número de personas en Estados Unidos, cuando llegue ese día en que se igualen las economías, los estadounidenses serán cuatro veces más ricos que los chinos. Si se mantiene la misma proporción de habitantes, para que los chinos tengan un nivel de vida similar al de los estadounidenses, su economía total tendrá que ser cuatro veces más grande.

La economía española crece, pero tampoco mucho. Otra vez en euros del año 2023, el Producto Interior Bruto en España fue de 1.450 miles de millones de euros en 2007, fue de 1.431 en el 2019 y en 2023 estuvo en 1.461 miles de millones de euros. Estamos creciendo, pero muy lentamente y como la población no para de crecer, el PIB per cápita está estancado. Hasta el jueves que viene.

Reconocer los errores

Los directivos, y todo el mundo en general, toman decisiones. Y como nadie es perfecto, a veces nos equivocamos. Un síntoma de madurez y de buen hacer es reconocer los errores, y pedir perdón y rectificar cuando esto último sea posible.

Reconocer que uno se ha equivocado no es síntoma de debilidad, como muchos directivos inseguros suponen. Es reconocer lo obvio, que uno no es perfecto. La gente que trabaja contigo trabajará más a gusto, sabiendo que se pueden equivocar. Si uno siente que tiene que hacerlo todo bien a la primera entonces trabaja muy tensionado. Toda la organización se resiente. El directivo que nunca se equivoca produce risa. Su gente se mofa por el burdo modo como muestra y justifica que lo que hizo mal era lo que había que hacer y que en definitiva salió bien.

A veces algo sale mal y no se sabe la razón, pues puede que hayan sido varias personas las que intervinieron en el asunto. Una hipótesis que casi nadie hace y que recomiendo es considerar que a lo mejor el culpable he sido yo. A partir de ahí empezar a investigar las posibles causas de lo que ha salido mal. Y confirmar unas y descartar otras. Pero si no consideramos como hipótesis que el causante he sido yo, por mucho que investiguemos las causas nunca saldrá que el problema lo he causado yo. Ya se descartará si es el caso.

Cuando nos equivocamos tenemos que saber reconocerlo. No pasa nada. Serás mejor directivo, mejor persona y tu gente trabajará a gusto contigo. Y siempre, siempre, siempre, aprender de los errores, los propios y los ajenos. Hasta el jueves que viene.

La influencia de la suerte en la toma de decisiones

Hace años ya hablé de este asunto, pero como es algo que genera mucha confusión lo vuelvo a tocar. La suerte son todos aquellos factores que afectan al resultado de nuestras decisiones que no podemos ni controlar ni influir. Nuestras vidas y las organizaciones de las que formamos parte dependen de dos tipos de factores. Todas aquellas cosas que podemos controlar o influir, y las que no. Las primeras las controlamos o influimos con nuestras decisiones. Las segundas no dependen de nosotros, pero nos afectan. Es lo que llamamos suerte. Pueden afectar para bien, y entonces decimos que hemos tenido buena suerte o para mal, y entonces es mala suerte.

La principal consecuencia es que podemos tomar una buena decisión y no conseguir el resultado que pretendíamos. Mala suerte. Factores incontrolables han influido en el resultado. Y al revés podemos tomar una mala decisión y que nos salga bien. Buena suerte. No es que seamos unos cracs, es que hemos tenido suerte.

Hay situaciones en que las cosas están muy controladas y dejan poco lugar a que actúe la buena o la mala suerte, y situaciones de mayor incertidumbre en las que la suerte tiene un gran impacto. Por poner un ejemplo simpático, el juego de la oca, el famoso “de oca a oca y tiro porque me toca” es un juego cuyo resultado depende exclusivamente de la suerte, de cual es el resultado del dado. En ese juego no hay que tomar ninguna decisión. El parchís, depende en parte de la suerte, pero en una gran medida de la estrategia, de las decisiones que se toman. Una vez la suerte determina el resultado de tirar un dado, hay que decidir qué ficha mover, en función de la probabilidad de llegar antes a la meta, la probabilidad de comernos una ficha del contrincante y la probabilidad de que el contrincante se nos coma una de nuestras fichas en las jugadas posteriores. El ajedrez, es un juego de pura estrategia. El resultado no depende en absoluto de nuestra suerte sino de las decisiones de qué pieza mover.

Saludos, suerte en vuestras decisiones y hasta el jueves que viene.

Hacer muy bien lo que no hay que hacer

Hay personas muy satisfechas con su trabajo. Lo saben hacer muy bien y lo hacen muy bien. Eso les afianza en que lo que están haciendo es lo que hay que hacer. Se sienten muy satisfechas. ¿Para qué cambiar? Se preguntan. Si algo funciona, no lo toques.

Y resulta que las cosas alrededor cambian, y lo que antes era muy útil y necesario ahora lo es menos. Pero como lo que hacen lo siguen haciendo muy bien, continúan. Hasta que llega el momento en que la situación ya no se sostiene. Lo que hacen, que lo siguen haciendo muy bien, ya no sirve para nada.

Es la tiranía del éxito. Es por esto que hay que estar continuamente vigilante y preguntarse si lo que uno está haciendo sigue teniendo sentido el hacerlo, por muy bien que lo sepamos hacer y por muchos éxitos pasado que nos haya reportado. Me contaron de uno que sorprendido decía, “pero que se me está moviendo el suelo”. Lo que siempre había funcionado, para su sorpresa, había dejado de funcionar. Seguimos haciendo muy bien lo que ya no hay que hacer.

Hay que estar vigilante ante los cambios del entorno, para que no nos pillen embriagados de éxito. Hay que adaptarse al entorno, y si a uno le es posible, intentar cambiar el entorno. Ser protagonista de los cambios. Hasta el jueves que viene.

Empleados nucleares y empleados periféricos (bis)

Ya hablé de este tema en otra ocasión. Pero es algo muy a mi juicio muy importante. En toda empresa se dan los llamados empleados nucleares y los periféricos. Los periféricos son lo que trabajan allí prácticamente solo por dinero, y porque de momento es la mejor alternativa laboral que tienen. En cuanto encuentran una mejor, allí se van. Lo útil que es para los clientes lo que ellos están haciendo les importa muy poco. Intercambian su tiempo y su trabajo por dinero, y poco más. Generalmente son fáciles de sustituir y si se marchan no causan un gran problema.

Luego están los empleados nucleares, son aquellos que también trabajan y reciben un salario, pero que su relación con la empresa es mucho más profunda. Participan del propósito de la empresa. Se sienten útiles para la empresa y para los clientes. Su actividad da sentido a su trabajo. La empresa les ofrece más que un salario. Les ofrece una oportunidad de cualificarse profesionalmente y de sentirse útiles con el trabajo que realizan. Ellos aportan a la empresa su entusiasmo y sus ganas de hacer las cosas bien. Son empleados nucleares. Muy difíciles de sustituir. Están comprometidos con la empresa.

Los periféricos, si valoran lo que aprenden en la empresa es porque eso les da más oportunidades en un futuro, no porque se sientan comprometidos con la empresa. Evidentemente no se da ninguno de estos perfiles en estado puro, pero más o menos en cada empresa se sabe quién es nuclear y quien es periférico, mercenario.

Hay un modo muy eficaz de destruir una empresa por parte de sus directivos. Eficaz y rápido. Directivo, premia a los periféricos y penaliza a los nucleares. Los efectos son inmediatos. Hasta el jueves que viene.

Decidir mediante votación

Voy a explicar esta semana por qué me parece que el sistema de votación para tomar una decisión no es un buen sistema. En primer lugar, genera ganadores y perdedores, lo que dificulta la cohesión en la organización. En segundo lugar, porque nadie se siente responsable de la decisión. Salga bien o mal al final es lo que se votó, así que a mi que no me echen las culpas. Y en tercer lugar porque no todos los que participan en la decisión están igual de cualificados para tomarla, y un sistema de votación da el mismo peso a la opinión de todo el mundo, estén más o menos cualificados. Además, no a todo el mundo le afecta del mismo modo la decisión.

Me estoy refiriendo hoy a las decisiones de cierto calado. Decidir en qué restaurante un grupo de amigos celebran el final de curso es, algo que se puede hacer mediante votación. Pero si la decisión es medianamente importante, todos los participantes deben dar su opinión. Se estudian los pros y los contras y al final llegar a una decisión.

Decidir mediante votación es más fácil. Cada uno emite su voto y al final se cuentan y ya está. Pero genera problemas a la hora de la implantación. Saber gobernar un equipo directivo nadie ha dicho que sea fácil, pero si se quieren tomar buenas decisiones hay que saber hacerlo. Siempre he dicho que cuanto más se invierta en mejorar el proceso a la hora de tomar una decisión más facil resulta la implantación, y si escatima esfuerzo en el proceso de tomar una decisión, los problemas afloran cuando se trata de llevarla a cabo. Hasta el jueves que viene.

Los sabios prevén, los tontos constatan

Se atribuye esta frase a Leonardo Polo, catedrático de metafísica, ya fallecido hace unos años. No garantizo que sea Polo su autor. Un sabio prevé: si hacemos tal cosa pasará tal otra cosa. Si queremos que pase esto tendremos que hacer esto otro. El sabio actúa considerando qué es lo más conveniente hacer para conseguir un objetivo, o previendo cuáles serán las consecuencias de si hacemos tal cosa.

Por el contrario, los tontos observan, constatan que están pasando una serie de cosas, y no saben explicar porqué están pasando. No se dan cuenta que actuaciones suyas anteriores son los que generan los problemas actuales. No prevén que si hacen tal cosa se encontrarán con tal y cual consecuencia. Simplemente constatan que pasan cosas, sin saber por qué están pasando.

Conocer las relaciones de causa y efecto, conocer porqué pasan las cosas que pasan es necesario para resolver problemas y para conseguir objetivos. Sin este conocimiento uno simplemente constata que pasan cosas, pero sin darles explicación. Conocer las relaciones de causa efecto, es lo que yo llamo ser inteligente, y cuanto más inteligente es uno, más profundas son las relaciones que conoce, y uno consigue explicar mejor la realidad, entender mejor por qué pasan las cosas que pasan. No sé si me ha salido un poco complicado el mensaje de esta semana. En cualquier caso, hasta el jueves que viene.

Por cierto, se me olvidaba, este mes de junio se celebran la Eurocopa (14 de junio) y la CopaAmerica (20 de junio). Si queréis organizar una porra o quiniela con vuestros compañeros, en esta web https://matejero.es/excel-porra-eurocopa/ tenéis una plantilla en excel de la Eurocopa para organizarla. Y en esta otra https://matejero.es/excel-quiniela-copa-america/ una plantilla de la Copa América. Por si queréis organizar una porra con los compañeros en la empresa o con el grupo de amigos.

Si quieres conocer a alguien dale poder

Esto es lo que me comentó un antiguo alumno mío, si quieres conocer a alguien dale poder. Resulta que trabajaba con un equipo de personas en la que había varios que tenían el mismo nivel jerárquico en la compañía. Según me decía este antiguo alumno se llevaban bastante bien todos ellos, hasta que…. a uno de ellos de nombraron jefe de los demás, y este nuevo jefe empezó a tratar despóticamente a los demás. Le habían dado poder y se creyó con el derecho de hacer lo que le daba la gana sin dar cuentas y sin pensar cómo su actitud efectaba a los de su equipo.

Es un buen modo de conocer a la gente. Ver cómo se comportan cuando se les da poder. Es en ese momento cuando se muestran como son.

Es clásica la distinción entre poder y autoridad. El poder es la capacidad que uno tiene en conseguir que los demás hagan lo que uno quiere, por la capacidad que uno tiene de premiar o castigar a los demás. Autoridad es la capacidad que uno tiene de que los demás hagan lo que uno quiere por la confianza que estos tienen en que lo que mandas vale la pena hacerlo. El poder lo tiene uno, la autoridad te la conceden los demás porque te la has ganado ante ellos.

El poder es necesario mientras un jefe se gana la confianza de los demás y estos le reconocen su autoridad. Esto lleva tiempo y mientras se consigue, es necesario el poder para que la organización sea eficaz, consiga sus objetivos. Es el uso instrumental del poder. Una característica del buen uso del poder es que llega un momento en que deja de ser necesario. Uno se ha ganado la autoridad y ya no le hacen falta disponer de premios ni castigos. La gente hace lo que se le pide porque confía en el jefe.

Hay una segunda razón para tener poder, y es el uso defensivo del poder. Si lo tienes tú no lo tiene otro que quizá pueda ser un déspota. Estas últimas consideraciones las aprendí del profesor del IESE Juan Antonio Pérez López. Mientras tanto, si quieres conocer a alguien dale poder. Hasta el jueves que viene.

Estrategia, estructura y cambio organizacional

Estrategia y Estructura es el título de un libro de Alfred Chandler, escrito ya hace varias décadas, en el que entre otras muchas cosas dice que una empresa debe definir primero si estrategia y después adecuar la estructura de la empresa al servicio de esa estrategia.

Simplificando mucho, estrategia es qué es lo que quiere hacer la empresa y cómo va a hacerlo, y la estructura es cómo se va a organizar internamente esta empresa para llevar a cabo la estrategia, si en forma de divisiones asignando una división a cada negocio, si funcionalmente, por ámbitos geográficos, más o menos descentralizada, etc.

Parece bastante natural establecer primero la estrategia, y después organizar la empresa con una estructura que permita poner en práctica la estrategia del mejor modo posible. Lo que pasa es que las empresas como las organizaciones son entidades muy adversas al cambio y la estructura es muy difícil de cambiar, por lo que, al final, lo que acaba pasando es que dada la estructura que tiene la empresa la estrategia se acaba adaptando a la estructura, quizá con unos mínimos cambios fáciles de hacer en la estructura.

Es por esto que es tan importante y se han escrito tantos libros y hay tanta consultoría sobre el cambio en las organizaciones, y se habla de organizaciones flexibles, etc. El cambio no gusta a la gente. Provoca incertidumbre. Provoca el lógico temor de cómo me va a afectar. Por eso es tan importante cuando se pretende hacer un cambio en una organización contar con los afectados, que puedan participar en el proceso, tranquilizarles. Que lo hagan algo suyo. La empresa que impone los cambios está condenada al fracaso. El cambio ha de ser un proceso participativo, y sobre todo explicativo. Felices cambios y hasta el jueves que viene.

Atrapados por el entorno

Hay diversos métodos de tomar decisiones. El racional es el más aceptado, pero no muy frecuente en la vida real. Consiste primero en generar alternativas, para ya es necesaria una buena dosis de creatividad. Después se trata de calibrar las posibles consecuencias de cada alternativa, y ya nos estamos moviendo en un mundo de incertidumbres. Después juzgar las alternativas preferimos en función de las posibilidades de que resuelvan el problema que originó la decisión, y entonces nos movemos en un mundo en el que cambiamos fácilmente de opinión y de juicios. Total, que el método racional de tomar decisiones es un engorro.

Hay otros métodos, por ejemplo, usar la intuición. Este método es muy sencillo, pero solo funciona en determinadas situaciones, de las que ya hablé en su día hace muchos años, y que quizá recuerde en un próximo post. Total, que es un método problemático.

Un tercer método es el acomodaticio. Es pensar, una persona como yo, o una empresa como la mía, en una situación como esta, cómo se espera que actúe. Y actuar en consecuencia. Este es un método poco creativo, pero funciona la mayoría de las veces. Con este método se sale de las situaciones, pero nunca se va a destacar. Es muy conservador.

Y finalmente está el hacer lo que hacen los demás. Este también es muy frecuente. Lo que pasa es que con este método se tiende a la media, o mejor dicho a la mediocridad. O quizá por debajo de la mediocridad, pues cuando se adopta lo que hacen los demás es porque los demás ya lo han hecho, y se llega tarde. En este caso un directivo justifica sus decisiones en función de lo que se hace en el entorno. Es lo que un buen amigo mío llamaba estar atrapado por el entorno. Se renuncia a pensar y se va detrás de las modas.

Recomiendo usar el método racional. De acuerdo es algo más difícil, pero nadie ha dicho que decidir sea fácil. Si dirigir una compañía fuera sencillo cualquiera podría ser directivo de éxito. No. Saber dirigir es algo que requiere, experiencia, reflexión y muchas cosas más. Hasta el jueves que viene.

Reconocer los errores

Nadie es perfecto. Si somos buenas personas, que la inmensa mayoría lo somos, y buenos profesionales, sea cual sea nuestra profesión, en general solemos hacer las cosas bien. Pero no somos perfectos y a veces cometemos errores. El que cree que no los comete, esa simple creencia posiblemente sea su mayor error. Todos nos equivocamos alguna vez metemos la pata, o no estamos a la altura que debíamos estar. No pasa nada. Es lo normal.

El problema viene cuando no reconocemos nuestros errores o los intentamos ocultar. Cuando nos hemos equivocado o hemos hecho algo mal. Hay que reconocerlo. Es el modo de mejorar. También hay que pedir perdón a aquellas personas que hayamos perjudicado, e intentar en la medida de lo posible, no siempre es posible, reparar los daños producidos con nuestra actuación. Con esta actitud salimos fortalecidos de la situación. Los perjudicados fácilmente nos perdonan. Facilitamos recomponer y aumentar nuestra relación de amistad y mejoramos para la siguiente ocasión.

Si nos enrocamos en nosotros mismos no reconociendo el error o echando las culpas a otros o a las circunstancias, siempre las culpas la tienen los demás, difícilmente se superarán las barreras que nuestro error ha podido levantar con los perjudicados. Difícilmente ganaremos en amistad. Nuestra relación con los demás será distante en el mejor de los casos, y los principales perjudicados seremos nosotros mismos.

Consejo, reconoce lo obvio: que no somos perfectos, que necesitamos ayuda de los demás, que tenemos que reconocer nuestros errores y que así vamos a ser más felices. Hasta el jueves que viene.

A situaciones complejas, exlicaciones sencillas

A veces he oído decir que situaciones complejas, o cosas complejas no pueden tener explicaciones sencillas. Si tuvieran explicaciones sencillas, las cosas serían sencillas. Estoy en desacuerdo con esa afirmación. Si una situación compleja tiene una explicación compleja, no me hace falta esa explicación. Ya me quedo con la situación compleja. La explicación compleja no me ayuda nada.

La habilidad del que conoce bien las relaciones causa efecto de las cosas, es que puede dar explicaciones sencillas de cosas complejas. Pero esa es una habilidad que posee solo la gente inteligente.

La realidad suele ser compleja, en el sentido de que le afecta un montón de variables interrelacionadas entre sí. Si uno es capaz de entender cuáles son las dos o tres variables más importantes que explican una gran parte de la realidad, será capaz de dar una explicación sencilla de lo que pasa. Lo complejo es complejo. Hay que simplificarlo para entenderlo, no complicarlo más. Hasta el jueves que viene.

Trabajar bien

Hay personas a las que el trabajo que desempeñan les satisface mucho y van cada día muy ilusionadas a trabajar. En cambio, para otras ir a trabajar cada día les supone una tragedia. Entre estos dos extremos hay todo tipo de situaciones intermedias.

Con independencia de las circunstancias en las que nos encontremos cada uno, recomiendo intentar trabajar lo mejor posible. Hacer un buen trabajo. Pues el modo cómo abordamos el trabajo, en buena parte, define quienes somos. Nuestra actitud ante el trabajo dice qué tipo de persona somos.

Si te gusta mucho tu trabajo, tienes unos jefes razonables y además hay buen ambiente a tu alrededor, entonces enhorabuena. Pero si tu trabajo te aburre, o tu jefe te exige un rendimiento desproporcionado, o bien hay un trato despectivo, o te encuentras en cualquier otra circunstancia negativa, tu actitud ante el trabajo puede no ser tan positiva. Mi recomendación en estos casos es decirte “no seas tonto” que tu actitud ante el trabajo dependa de ti, que no dependa de circunstancias externas como puedan ser el grado de imbecilidad de tu jefe o de tus colegas, o cualquier otro tipo de circunstancia.

El principal beneficiado de hacer un buen trabajo eres tú mismo. Te conviertes en un buen profesional. Eres dueño de tu vida, y tu satisfacción o insatisfacción no dependerá de las mejores o peores circunstancias externas, sino que dependerá de tu actitud. Si trabajas mal o a disgusto, el principal perjudicado serás tú.

Con independencia de las circunstancias en las que te encuentres, intenta trabajar bien, ser un buen profesional. Además, tu actitud puede influir y mucho en tu ambiente de trabajo. Intenta que no te afecten los aspectos negativos de tu entorno y valora y apóyate en los aspectos positivos, e intenta ser tu generador de condiciones positivas en tu trabajo trabajando bien, siendo afable y facilitando el trabajo de los demás. No hace falta ser jefe para poder influir en el ambiente de trabajo. Hasta el jueves que viene.

Belleza

Un buen amigo me ha sugerido que hable sobre la belleza. Asunto interesantísimo. Damos mucha importancia a la inteligencia, a entender las cosas. Aceptamos las cosas que entendemos y si algo no lo acabamos de ver claro con nuestra mente lo rechazamos. También se habla mucho de voluntad. Hago esto porque quiero hacerlo o no lo hago porque no quiero. Inteligencia y voluntad son potencias que tenemos y con las que manejamos nuestra vida. Pero ¿y la belleza?

La belleza es algo más escurridizo. La consideramos solo muy puntualmente, pues el día a día, la acción, los sucesos, son cosas que ocupan nuestra cabeza y son el objeto de nuestro interés. De la belleza se me ocurre que hay dos tipos. La superficial y la profunda. La superficial es cuando algo nos llama la atención por lo sorprendente, lo distinto, por lo que resalta. Puede ser una obra de arte, un gol muy bien metido, el atractivo de una persona, etc.

Pero luego está la belleza más profunda. La belleza intrínseca de las cosas. Quedarse admirado por lo que tenemos alrededor. Una persona cualquiera, gente paseando por la calle. Un árbol, un paisaje, el saludo del que te encuentras en un pasillo de tu lugar de trabajo. Todo eso tiene una belleza intrínseca. Pero como la tenemos continuamente al alcance de la mano no lo valoramos. Pero tanto nuestro mundo interior como el mundo que nos rodea contienen belleza. Son belleza. Y si tenemos la capacidad de admirar lo que nos rodea estaremos contemplando belleza.

Hay quien aboga por la eficacia, por sacar el máximo rendimiento a lo que tenemos. Hacer rendir el tiempo todo lo que podamos. Uff, qué tensión, prefiero ir por la vida de un modo más calmado, contemplando mi alrededor. Reivindico la contemplación. Poder admirar la belleza que contienen las cosas y las situaciones diarias. Quizá me tachéis de romántico e idealista. Quizá es que lo soy. Hasta el jueves que viene.

Más sobre unidad y confianza en las organizaciones

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Hablaba la semana pasada de unidad y confianza en las organizaciones. Decía que la unidad era el grado de identificación de los miembros de la organización con los objetivos de esta. Identificación no por lo que se recibe de la organización. Identificación tampoco por lo que se aprende en esa organización. La identificación que genera unidad es por la utilidad real de lo que en esa organización se hace. Utilidad real para los consumidores y clientes de lo que ofrece esa organización. Identificación porque lo que se hace en esa organización da sentido a mi trabajo.

Voy a extenderme esta semana en la confianza. La confianza es lo que genera unidad. La confianza es una relación que se da entre la interioridad de dos personas. Es algo no observable, pero se puede inferir al observar cómo se relacionan dos personas. La confianza entre dos personas se da cuando ambas tienen certidumbre experimental de que cuando una actúa tiene en cuenta la repercusión de sus decisiones en la otra.

Cuantas más interacciones haya habido entre esas dos personas y cuanto más hayan podido experimentar la una y la otra, que se tienen en cuenta al tomar decisiones, mayor será la confianza. La confianza lleva a la amistad. Palabra que tiene la misma raíz que la palabra amor. Cuando interactúo con otra persona y voy comprobando que esa otra persona “pasa” de mi, que no tiene en cuenta la repercusión de sus decisiones en mí, no puedo desarrollar confianza en esa persona. Lo que se desarrolla es una relación de hostilidad.

Fijaos que la confianza es fruto de la certidumbre experimental. El desarrollo de la confianza es algo experimental. Experimento que puedo confiar en esa persona por como ha actuado. La confianza no es un conocimiento racional. No es entender que puedo confiar en una persona. Es haber experimentado que le importo, que me tiene en cuenta, que me valora. Creo que la base de la mayoría de las rupturas matrimoniales está en que no han desarrollado relaciones de confianza que uno de los dos o ambos han ido “a la suya”. Por supuesto que puede haber otras razones. Hasta el jueves que viene.

Unidad y Confianza en las Organizaciones

En mis tres últimos mensajes he hablado del propósito de las organizaciones, su razón de ser, también de la estrategia para conseguir resultados que le ayuden a avanzaren el cumplimiento del propósito, y del aprendizaje y la innovación, que capacitan a la organización. En el mensaje de esta semana voy a completar lo que hace falta para tener una buena organización: la unidad.

La unidad de una organización es el grado de identificación de los miembros de la organización con los objetivos de esta. Identificación no por lo que se recibe de la organización. Si lo que me identifica es lo que recibo de ella, esto significa que para mi trabajar en esa organización es eficaz. En el momento que encontrara otro lugar donde recibo más, me iría allí. Identificación tampoco por lo que aprendo. La identificación que genera unidad es por la utilidad real de lo que en esa organización se hace. Utilidad real para los consumidores y clientes de lo que ofrece mi organización. Identificación porque lo que se hace en esa organización da sentido a mi trabajo. Es útil. Y todo queremos que nuestro trabajo sea útil, más allá de que nos ganemos la vida con él y que aprendamos también.

Por tanto, una organización cuya finalidad sea simplemente ganar dinero, y el servicio que ofrece a sus clientes sea un mero instrumento para generar dinero, es una organización sin misión, y por tanto no puede generar unidad.

¿De qué depende que en una organización haya unidad? Pues depende de cuáles son los valores de la organización. De qué se valora en ese lugar. Y más en concreto de cómo se valoran a las personas. Y muchos más en concreto de cómo se me valora a mí. Si a mi se me valora, si importo, si soy importante, yo estaré dispuesto a hacer lo que haga falta por la organización. Si yo no importo, para qué esforzarme en una actividad que no es importante. Y yo calibro cuanto se me valora en una organización observando cuanto se valora a cualquier persona, porque yo podría ser cualquiera de esas otras personas.

Hay una segunda cosa necesaria para que haya unidad en la organización. Que las personas que trabajen allí encuentren que satisfacer necesidades de otros, de los clientes, es algo que les resulta importante. Un empleado que solo se preocupa de su sueldo y de lo que aprende, para ganar un mayor sueldo con ese aprendizaje, no es apto en una organización que quiera generar unidad. Seguiré con este tema la semana que viene. Hasta entonces.

Aprendizaje e innovación

En los dos últimos mensajes de este blog he hablado del propósito de la empresa, de su razón de ser, y de la estrategia. Decía que a través de la estrategia se va avanzando en el logro del propósito. En el mensaje de esta semana voy a hablar de otra cosa que me parece importante para el buen funcionamiento futuro de una empresa: su capacidad de estar al día, de innovar, de fomentar el aprendizaje.

Si una empresa no innova, si hace las cosas del mismo modo que hace años, esta empresa quedará obsoleta. Además, la gente que trabaja en una empresa, además de cobrar un sueldo quiere desarrollarse profesionalmente, crecer, aprender. Hacer las mismas cosas del mismo modo siempre es algo que motiva a muy poca gente. Las empresas que no fomentan el aprendizaje se quedarán con los empleados acomodados. Los que tienen iniciativa se irán a otros sitios donde puedan desplegar su iniciativa.

Hay directivos que se preocupan del aprendizaje en la empresa, quieren innovar, hacer cosas nuevas y estar al día, pero que lo hacen ellos con un equipo reducido de “innovadores” en su empresa. No dejan a los demás experimentar. Ya son ellos y su reducido equipo los que se encargan de las novedades. La empresa innova, pero la gente se frustra.

Directivo, implanta una cultura de innovación en tu empresa, donde todo el mundo pueda experimentar. Haz florecer toda la potencialidad y creatividad de tu gente. Mejorará mucho tu empresa. Y ten en cuenta que hay intentos de innovar que fracasan. Eso ya se sabe. Que estos fracasos no te hagan desistir. Los fracasos generan aprendizaje. Lo importante de los fracasos, es que no se vuelva a insistir en ideas que no van a funcionar. Que se aprenda, que se intenten nuevos modos.

Es más eficiente hacer las cosas que ya se saben hacer y no emplear recursos en invenciones que pueden fallar. Sí es más eficiente hoy, pero mañana puedes quedar obsoleto, y tu gente puede quedar frustrada. Anímate a fomentar la experimentación. Mejorará mucho tu empresa. Feliz semana santa y hasta el jueves que viene. Os dejo un video sobre riesgos que os puede interesar

Estrategia Empresarial

Hablaba la semana pasada de que para dirigir bien una empresa había que tener muy claro su razón de ser, su misión o propósito. Qué necesidades de clientes y consumidores pretendía satisfacer con el producto o servicio que ofrece la empresa. Fijada la misión, ya podía definirse la estrategia y a partir de ella las demás decisiones a tomar en los distintos niveles. Tanto la estrategia como las demás decisiones han de estar alineadas con la misión.

La estrategia debe indicar qué es lo que va a hacer la empresa para satisfacer esas necesidades de clientes y cómo lo va a hacer. La estrategia debe fijarse para un periodo de entre 3 y 5 años y debe ir ajustándose conforme van cambiando las circunstancias. Para definir la estrategia es esencial saber qué es la estrategia y por eso lo repito hay que tener claro que estrategia es qué va a hacerla empresa y cómo lo va a hacer.

No es estrategia decir que va a conseguir una participación de mercado de tanto por ciento, o que va a convertirse en líder en el país en el sector en el que trabaja, o que va a conseguir una rentabilidad de tanto por ciento. Estos logros son la consecuencia de poner en práctica la estrategia que ha diseñado. Pero mientras no explicite la empresa qué es lo que va a hacer y cómo lo va a hacer, son solo manifestaciones de deseos, pero no pautas que guíen las acciones de la empresa.

Estrategia, como dice Michael Porter, de la Harvard Business School, es tanto saber lo que hay que hacer como saber lo que no hay que hacer. Tener claro qué necesidades y de qué clientes. Si pretende satisfacer a todo tipo de clientes acabará haciendo las cosas de modo mediocre y poco éxito tendrá. Y recordar por último que la estrategia debe estar alineada con la misión, es decir que poniendo en práctica la estrategia se debe avanzaren el cumplimiento de la misión. Se debe satisfacer las necesidades de los clientes que definen la misión. Abundaré sobre estos temas, y hasta el jueves que viene.

Propósito o misión de una organización

Voy a hablar hoy de los fundamentos de cualquier empresa u organización. Lo primero que ha de tener claro cualquier empresa es su razón de ser. Para qué fue constituida. Cual es la necesidad de clientes o consumidores que pretende satisfacer con el producto o servicio que ofrece. Organizar la información existente en el mundo es la razón de ser de Google. Formar lideres con unas determinadas características es la razón de ser del IESE.

El ganar dinero y cuanto más mejor no es una razón de ser. En todo caso es una consecuencia de hacer muy bien lo que hace. Consecuencia de satisfacer muy bien las necesidades que pretende satisfacer de acuerdo con su misión o propósito.

La misión ha de ser a muy largo plazo y debe orientar todas las decisiones que se tomen en la empresa. Es algo que debe estar muy bien identificado y lo han de tener muy presente todos los miembros de la organización, si se quiere que orienten todas las decisiones que allí se tomen. De lo contrario será papel mojado

Una vez se tiene muy clara la misión viene la estrategia de la empresa: a donde se quiere llegar en el plazo de 3, 5 o incluso 10 años, y qué se va a hacer para llegar allí. La estrategia suele tener revisiones anuales o bianuales para modificarla en función de los cambios del entorno, y debe estar alineada con la misión, es decir, el avance en la estrategia debe suponer un avance en el logro de la misión. Si no la empresa es una empresa paranoica. Fijada la estrategia, ya vienen las decisiones del día a día con las que se avanza en el cumplimiento de la estrategia y en la misión.

Parece que el contenido del mensaje de esta semana es una obviedad. Pero no lo es. Muchos directivos se enfrascan en resolver asuntos del día a día y olvidan la razón de ser de lo que están dirigiendo. Tener clara la razón de ser de la empresa, su misión, es fundamental para ir avanzando en su cumplimiento. Tenerla clara, bien comunicada a todos los miembros de la organización e interiorizada, de modo que oriente todo lo que allí se hace. Hasta el jueves que viene.

Inteligencia Artificial e Innovación

Hace unos días di una conferencia a antiguos alumnos del IESE, y uno de los asistentes me felicitó porque no había hablado ni de sostenibilidad ni de igualdad, ni de cambio climático ni de inteligencia artificial. Al final de la conferencia se me acercó una antigua alumna y me dijo que tenía escrito un libro sobre uno de los temas que había estado presente en la conferencia: la innovación y que me lo enviaría. Al cabo de unos días recibí el libro y me lo leí. Y me pareció de lo mejor que he leido sobre innovación.

El libro describía cómo se ha pasado de la época de la productividad a la época del conocimiento aplicado. Antes las empresas buscaban productividad, hacer más con menos recursos. Tareas repetitivas, muy bien estudiadas para hacerlas lo más productivas posible. En la época del conocimiento el recurso escaso ya no es el dinero, las máquinas o los terrenos y las fábricas. Es el conocimiento y el saber aplicado. Aplicar el conocimiento a la innovación. A innovar en ideas, procesos, a la mejora continua, a las nuevas aplicaciones de los conocimientos etc.

Cierto que el libro del que hablaba se escribió hace unos diez años. Ahora está surgiendo una nueva fuente de ventaja y es la aplicación de la inteligencia artificial. Cuyo valor hay quien pone en cuestión y hay quien dice que va a ser revolucionario. Que las cosas van a cambiar y mucho al disponerse de esta nueva posibilidad. Yo me inclino por esto último. Entramos en una nueva situación cuyas posibilidades y límites están todavía por descubrir. Así como an las épocas actuales hay una gran diferencia entre los que tienen acceso al conocimiento y los que no, ahora se va a generar una nueva ronda de desigualdades entre los que sepan beneficiarse de la IA y los que no. Un reto será como paliar esta diferencia y como hacer accesible a todos esta nueva posibilidad.

Supongo que muchos querréis saber el libro al que me refería, se titula “No la toques otra vez, Sam. Cambio, mejora e innovación como caminos hacia el éxito en la nueva era del conocimiento”. Escrito por Esperanza Regueras y la foto que acompaña el post de esta semana es parte de la portada del libro. Es un libro que tiene la virtud de no enrollarse. Dice lo que tiene que decir de un modo claro y sin extenderse innecesariamente para rellenar páginas. Es fruto de la experiencia de su trabajo profesional. Hasta el jueves que viene.

El ambiente en el trabajo

El otro día, a la entrada del IESE, me encontré a un pequeño grupo de personas hablando en torno a otra persona. Cómo eran amigos me acerqué a saludar, y me encontré que la protagonista del grupo era una antigua empleada que se había acercado a algo que tenía que hacer. Todos parecían muy contentos de poder saludarla, y a mí me ocurrió lo mismo.

Este tipo de ambiente dice mucho de las organizaciones. Hay sitios donde a la gente les resulta un drama tener que enfrentarse el lunes por la mañana a toda una semana de situaciones poco amigables, y sitios donde la gente se siente muy a gusto trabajando y donde encuentra compañeros de trabajo que además son amigos.

El ambiente de una empresa depende en buena parte de qué cosas se fomentan allí. De qué se valora. Hay empresas en las que lo que se valora son las personas que allí trabajan y las personas a las que se sirve. Saben que valorar a las personas es el modo más eficaz de conseguir lo que se pretende. En cambio, hay otras en las que lo que se valora son las cosas que se pretenden conseguir, sin darse cuenta de que tratar a las personas como personas es el modo más rápido de conseguirlo.

Por eso a mi me parece tan importante la contratación de personas en las empresas. Hay que contratar empleados que en primer lugar tengan la capacitación suficiente para desempeñar su trabajo, y que tengan capacidad de aprender cosas nuevas, para estar al día. Pero después que también sean personas que sumen, que den buen ambiente. Personas con las que se trabaje a gusto. Que sean buenos compañeros de trabajo.

Me anima a escribir este mensaje una empleada del IESE que se encontraba en el grupo al que he aludido al principio. Me dijo ¿Por qué no escribes de lo agradecida que queda la gente que ha trabajado durante años aquí? Pues eso hago. Hasta el jueves que viene.